
El 19 y el 20 de diciembre son días para recordar lo mal que estuvimos y mantener fresco el recuerdo para que no vuelva a ocurrir.
EL SOL DIARIO
Es raro mirar hacia atrás y saber que hace sólo diez años el país se estaba sumergiendo en la peor crisis institucional en un período democrático. Así de agitada es la historia argentina. Pocos países han tenido cambios tan profundos en tan poco tiempo.
Hojear los diarios de la época, repasar quién era quién, qué pensaba y en qué contexto se movía, debe ser parte de un ejercicio cívico. Es mantener fresco el recuerdo para, sencillamente, aprender a interpretar el presente.
Hay funcionarios, dirigentes y empresarios que fogonearon la debacle, que hicieron negocios con ella y que mutaron para adaptarse a los nuevos tiempos y así evitar la condena social. Hubo muertes, desempleos, vaciamientos, saqueos y especulaciones. No hay responsables. Sólo acusaciones a través de los medios. Ese es el valor del espíritu crítico, de la lectura entre líneas. Es la manera de estar alerta. Es, simplemente, tener memoria activa.