17 de May | 06:02 | 13º
OPINIóN

Los desafíos del vicepresidente roquero, según los españoles

Maricel Seeger, de EFE

El vicepresidente argentino, Amado Boudou, quien ganó popularidad con su perfil roquero, asumió el miércoles durante veinte días la jefatura del Estado, un hecho inédito en la historia reciente del país, lo que constituye una "prueba de fuego" para este economista de 48 años.

Apenas 25 días después de asumir como vicepresidente, Boudou remplazará hasta el 24 de enero a la mandataria Cristina Kirchner, quien se ha sometido a una operación de cáncer de tiroides.

Se trata de la primera vez en la historia reciente del país que un vicepresidente ocupe durante tres semanas la jefatura del Estado por enfermedad del presidente.

Para encontrar un antecedente similar hay que remontarse a 1913, cuando el entonces mandatario Roque Sáenz Peña pidió licencia por enfermedad y fue remplazado por el vicepresidente Victorino de la Plaza, quien gobernó finalmente hasta 1916 por la muerte del jefe de Estado en 1914. Boudou supo ganarse la confianza de Kirchner durante su gestión como ministro de Economía, entre el 2009 y el 2011, aunque se formó en el Centro de Estudio Macroeconómicos Argentinos (CEMA), cuna de los economistas de la ortodoxia neoliberal del país, y dio sus primeros pasos políticos en una agrupación de centroderecha adversaria del gobernante peronismo.

Definido como un "soldado" de Cristina, Aimé, como la conocen sus allegados, es un "amante de la buena vida", residente en el barrio más elitista de Buenos Aires y ganó popularidad en los últimos tiempos por su amor a las motos y el rock, aficiones que explotó durante la campaña electoral del pasado año, encabezando varios recitales con su guitarra eléctrica.

"Boudou viene de otra vertiente política, de otra formación ideológica, y su ejercicio durante estos días va a estar siendo escrutado por miles de ojos del kirchnerismo", facción del peronismo liderado por la mandataria, esposa y sucesora del fallecido Néstor Kirchner (2003- 2007), señaló a Efe el director de la consultora Polilat, Jorge Arias.

El vicepresidente, agregó el analista, "mantendrá los lineamientos del Gobierno y consultará sus decisiones" con Cristina o su entorno más cercano, aunque habrá que ver "si su accionar recibe la aprobación" de los más férreos oficialistas. Boudou manejará el país desde una oficina del Banco Nación, a pocos metros de la Casa Rosada, ya que su despacho en la sede del Gobierno está en reparaciones.

En su agenda para los próximos 20 días está el retiro de subsidios a servicios básicos, que afecta a unos 270.000 usuarios; el distanciamiento entre el Gobierno y el poderoso líder de la Confederación General del Trabajado, Hugo Moyano, y los conflictos que afectan a varias provincias gobernadas por el oficialismo. "No le va a resultar fácil pasar por el filtro de los fundamentalistas del kirchnerismo.

Son personalidades diferentes. Cristina está concentrada en la gestión y personifica el modelo que encabeza, pero Boudou es un hombre menos comprometido con la gestión política", opinó Arias. "¡Guarda con lo que hacés!", le dijo en broma Cristina la semana pasada, en la primera aparición de la mandataria tras hacerse pública su enfermedad.

Cristina, quien el 10 de diciembre asumió su segundo mandato después de un aplastante triunfo en los comicios con 54,11 por ciento de los votos, subrayó la importancia de que el presidente y el vicepresidente piensen "de la misma manera", en alusión al enfrentamiento que mantuvo durante su primera presidencia con el ex vicepresidente Julio Cobos.

A pesar de su afinidad con la presidenta, Boudou será seguido muy de cerca por el círculo más próximo a Cristina, integrado, entre otros, por el jefe de Gabinete, Juan Manuel Abal Medina; el secretario Legal y Técnico, Carlos Zanini, y el ministro de Planificación Federal, Julio de Vido.