
Los empresarios pasaron a cobrar por kilómetro que recorrían y no por pasajero que transportaban, y así, obviamente, aparecieron las unidades que antes brillaban por su ausencia. Ese tiempo parece haber terminado.
El Sol Diario
Todo cambio que se implemente en el sistema de transporte público de pasajeros impacta plenamente en la sensibilidad y en el bolsillo del ciudadano medio mendocino. De ahí la trascendencia pública que toman las acciones que desde el Gobierno comienzan a implementarse para avanzar en una reforma a todo este entramado, luego de los últimos cambios que sufrió en el 2005, en plena gestión del radical Julio Cobos.
El transporte fue uno de los grandes temas que signaron la administración de quien fuera luego el vicepresidente de la Nación, y aquella transformación, con claras concesiones al sector empresarial, mejoró ostensiblemente un servicio que venía de mal en peor.
Los empresarios pasaron a cobrar por kilómetro que recorrían y no por pasajero que transportaban, y así, obviamente, aparecieron las unidades que antes brillaban por su ausencia. Ese tiempo parece haber terminado.
Hoy es necesario barajar y dar de nuevo y analizar si acaso no llegó el tiempo de cambiar la dirección y que toda la enorme masa de dinero que se destina a subsidios, que recibe el sector privado, vaya a manos de quien en verdad lo necesita: el usuario.