
Trabaja en su oficina del centro para clientes particulares. En diálogo con El Sol habla de su nueva vida y de su futuro.
Valeria Caselles
Atendió a El Sol mientras trabajaba en unos cálculos de estructura en su oficina céntrica de calle Colón. El ex vicepresidente Julio Cleto Cobos volvió a la actividad privada, desempolvó su título de ingeniero civil y convocó a su viejo equipo de colegas, incluida su esposa Cristina, también ingeniera.
"Estoy trabajando de forma independiente y para proyectos inmobiliarios particulares. No tengo como clientes a empresas o corporaciones, menos a organismos públicos", aclara de entrada el ex vicepresidente, Julio Cleto Cobos, quien decidió este año regresar a Mendoza, luego de una dura estadía por más de cuatro años en Buenos Aires, donde vivió un quiebre con el kirchnerismo tras su voto "no positivo" del 16 de julio del 2008.
"Yo fui fiel a mis principios", había explicado entonces. Después de las luces y sombras que supo disfrutar y padecer por igual durante los últimos ocho años tanto en Mendoza como en Buenos Aires, la vida de Cobos por estos días es mucho más tranquila que la que llevaba como gobernador, vicepresidente e, incluso, decano de la Universidad Tecnológica Nacional (UTN).
De hecho, el mendocino asegura que retomarála docencia universitaria pero que ya no la cantidad de horas que solía tener antes. "En febrero veré el estado de las cátedras en la UNCuyo y la UTN pero no hay expectativas de dar clases muchas horas y, menos aún, ocupar un decanato", señaló el ex gobernador.
Consultado por el caché que cobra por sus trabajos ingenieriles, Cobos se ríe pero no tarda en aclarar: "Nos llegaron ya varias propuestas pero no soy carero. Soyjusto y me rijo con los precios del Consejo de Ingenieros", cuenta, y agrega: "Acá lo que más cuesta, quizás, es volver a retomar. Esto lo asumí con naturalidad, pero sí es un esfuerzo reiniciar una actividad que hacía mucho que no hacía".
Dice que ya no le gusta, como antes, caminar por las calles de Mendoza. "Trato de no caminar tanto ya, pero la gente, en general, me ha recibido muy bien", refirió.
RUTINA APACIBLE
Cobos se levanta a las 6 y alrededor de las 8 llega a su oficina del centro y se pone a trabajar, "como en los viejos tiempos" hasta el mediodía. Después, respeta a rajatabla el horario de su pasión deportiva: va a correr por el Parque General San Martín, como hizo durante los años como mandatario provincial y como practicó, cuando pudo, durante su estadía en Buenos Aires. "A veces puedo ir a la mañana muy temprano, todo depende del día", dice calmo. Por la tarde, Julio Cleto vuelve a su oficina y se queda allí hasta no más de las 21. También confiesa que disfruta más los fines de semana y de haber cesado con los viajes permanentes a Capital Federal.
Después del 23 de octubre, Cobos se fue definitivamente de su casa ubicada en Ezeiza. La decisión se había tomado hacía meses, pero el ex vice armó sus valijas luego de asistir a la Asamblea Legislativa en el acto de asunción de Cristina Fernández.
Desde entonces, el mendocino no tuvo contacto con la presidenta, sólo le deseó suerte a través de las redes sociales, cuando había trascendido que la presidenta tenía cáncer. "Menos mal que no fue. Por el bien de ellos y de la Nación", dice. No obstante, el ex referente de la fallida Concertación, no oculta sus críticas hacia la mandataria respecto de la quita de subsidios. "Yo venía sosteniendo que había que aumentar en forma gradual para que no impactara tanto en el bolsillo de la gente.
El aumento al transporte no debería ser drástico. Ocurre que la inflación real agudizó el conflicto", cuestiona.
ABUELAZGO
Si hay algo que al ex vicepresidente lo tiene ansioso por estos días, es su abuelazgo. Es que una de su hijas espera familia para junio. "Ser abuelo fue una gran noticia y ese rol me hace muy bien. Lo disfruto. Uno es familiero. Con los nietos, por lo que me han contado, será mejor. Uno está para darles todas las mañas (se ríe). Cuando uno es padre está con otras responsabilidades, ahora no es tanto", completó.