
Esa situación debe ser advertida por los entes reguladores y, cuando les llegue el momento de actuar, lo deben hacer con todo el peso de la ley.
El Sol Diario
El Estado es clave para el control de los privados. Si el Estado mira para otro lado, o es laxo o irresponsable en su rol de auscultar las formas y maneras a las que apelan los particulares para administrar servicios públicos o para llevar adelante sus propios negocios, la sociedad queda a merced de un mundo en donde el cumplimiento de la regla o de la norma pasa a ser la excepción.
El domingo por la noche una niña de cinco años estuvo a poco de morir electrocutada luego de rozar un poste de luz.
El caso, hoy un accidente lamentable del que, por suerte, la nena salió viva, se pudo haber evitado si el Estado, por medio de los mecanismos y herramientas que tiene, hubiese tenido al trote a la distribuidora eléctrica y a la empresa telefónica que están involucradas en el siniestro.
Los ajustes, el afán por ser más eficientes, quizás en extremo, en el uso de los recursos, han llevado a muchas compañías que administran servicios públicos a desmantelar las áreas que se deben ocupar de la calidad del servicio que ofrecen. Esa situación debe ser advertida por los entes reguladores y, cuando les llegue el momento de actuar, lo deben hacer con todo el peso de la ley.