
Hugo Correa (55) está imputado por matar a dos malvivientes que intentaron robarle. “Estoy shockeado”, dijo.
Hernán Adrover <hernan.adrover@elsoldiario.com.ar>
Hugo Correa llegó a la hora pactada. Eran las 9 de ayer, cuando el ferretero que mató a dos asaltantes el viernes a la tarde en su local de San Rafael y Los Pescadores, de Las Heras, subió las escaleras de la Fiscalía Especial para firmar la libertad. Santiago Garay, el líder de la pesquisa que lo mantiene imputado por doble homicidio agravado por el uso de arma de fuego, lo esperaba en su despacho.
Después de unos minutos, el hombre de 55 años que permaneció tres días con prisión domiciliaria después de testimoniar cómo fue el tremendo hecho que le tocó protagonizar volvió a transitar libremente por la calle mientras se desarrolla la instrucción porque "no existe temor de fuga".
En la explanada del Palacio Policial, junto con sus abogados, Correa accedió a dialogar con El Sol. Dijo que él y su familia están shockeados pero destacó que actuó de esa forma para salvar su vida y la de su esposa. "Sentirme bien no puedo pero sé que actué en legítima defensa", señaló, cabizbajo y con un dejo de preocupación en el rostro, mientras bajaba las escaleras de la Fiscalía Especial, pasadas las 10.35.
El "justiciero", como lo llaman algunos vecinos de la zona que hoy a las 21 harán una marcha en su apoyo, señaló: "Estoy tranquilo porque todo va bien, la causa está encaminada. La Justicia es la que va a decidir y por eso estoy muy tranquilo, porque se va a comprobar mi inocencia", dijo. Y siguió: "En ese instante tomé una decisión, o era la vida de mi mujer y la mía o la de los ladrones.
Y, por suerte, ahora puedo vivir para contarlo", señaló, recordando el violento episodio ocurrido el viernes a las 19. Con respecto a lo que le espera a futuro en lo personal y laboral, señaló: "Ahora puedo hacer mi vida normalmente pero lo mismo no tengo ganas de abrir el negocio hasta que todo esto termine y se resuelva.
Con mi mujer estamos muy shockeados todavía y tenemos miedo por nuestra seguridad", afirmó. "Solicité ayuda psicológica porque lo que pasó es muy traumático y duro. Me cuesta asumirlo", sostuvo.
Correa recordó cómo fue el asalto que sufrió y explicó por qué tomó la decisión de sacar su arma calibre 40 y apretar el gatillo contra los dos asaltantes que habían ingresado a su negocio. "Cuando vi que el tipo cargó el arma y le apuntó en la cabeza a mi señora, bajé para buscar la plata pero agarré el arma y disparé. Protegí la vida de mi esposa y la mía, procedí en legítima defensa", resumió.
De todas formas, Correa sabe que lo que registraron sus retinas no se olvidará jamás y será una vivencia que causará temores y dolor. "Siempre me va a quedar en la conciencia lo que pasó, porque se trata de la vida de dos personas". Además, el ferretero afirmó que él y su esposa tienen miedo a las represalias pero que están tranquilos porque tienen custodia policial en su domicilio y que por eso no le solicitaron a la Justicia un nuevo domicilio.
El comerciante, antes de irse, explicó que tiene dos dogos argentinos en el local, pero que, justo en ese momento, los había llevado al patio. "Si hubiesen estado allí, me hubiesen defendido", dijo, con referencia a sus potentes mascotas, que están allí porque no era la primera vez que sufría un robo.
Después de la charla, con sus dos abogados, Diego Bogdanowsky y Mauricio Sosa Escalada, Correa abandonó el recinto y fue trasladado a su casa en un móvil policial.