
Es obligación de los medios advertir sobre este tipo de decisiones y movimientos políticos que muchas veces han sido utilizados para tapar otras realidades del momento.
El Sol Diario
Cristina Kirchner ha dado pasos obvios y necesarios en el florecimiento de la causa Malvinas, una causa de todos los argentinos. Está claro que todo lo que haga el país desde la Cancillería para no dejar caer el reclamo argentino en los organismos internacionales será bien visto por la ciudadanía, incluyendo esto, la denuncia sobre la militarización del Atlántico Sur que se presentará en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.
Cristina ha encontrado, a su vez, un canal sólido por donde hacer discurrir un asunto muy sensible y profundamente enraizado en el ser nacional, que mezcla aquella condenable aventura, canallesca, de la dictadura militar alcoholizada de Galtieri con el histórico reclamo por la soberanía.
Pero también es obligación de los medios advertir sobre este tipo de decisiones y movimientos políticos que muchas veces han sido utilizados para tapar otras realidades del momento, que necesariamente deben ser atendidas y también explicadas.
Es posible que la sociedad ya esté madura como para evitar canalizar toda su energía detrás de una causa tan noble como la del reclamo por la soberanía de Malvinas, dejándola ciega, que la conduzca a renunciar a mantener vivos otros temas.
En épocas pasadas, como la de los déspotas dictadores, se tendían causas sensibles por medio de pases grandilocuentes para ocultar otras, también serias. Se espera que no sea este uno de esos casos.