
El mimo permanente a los empleados del marido de parte de la mujer quizás denote varias cuestiones. Quizás tenga que ver con el ADN peronista, que en los trabajadores tiene su base social y de sustento histórica. O quizás es una consecuencia del cargo anterior de su marido, al frente de la Subsecretaría de Trabajo, encargada, entre otras cosas, de bregar por el bienestar de los trabajadores. No lo sabemos, pero ya es un clásico que la esposa de Mario Adaro les envíe tortas a los empleados de su marido. El otro día le tocó a la periodista Susana Fernández. ¡Muy bien por la señora de Adaro!
El Sol diario