
El secretario de Turismo de la provincia, Luis Böhm, estaba ayer a la mañana presentando los Caminos del Olivo, una interesante acción turística. Mientras Böhm hablaba, alguien, sin querer, por supuesto, tropezó con una estantería repleta de vinos –había unas 20 botellas– y la tiró abajo. El estruendo fue importante, todos los presentes se sorprendieron y asustaron, menos Böhm. El funcionario siguió hablando como si nada, interesado en que los presentes no perdieran de vista lo fundamental de su discurso. ¡Qué concentración!
El Sol diario