Educación

La dura realidad de una escuela albergue secundaria de Lavalle

Se trata de un establecimiento ubicado en el distrito de San Miguel de los Sauces, que aloja a jóvenes estudiantes, pero que debido a la vigencia de la vieja Ley Federal de Educación no puede ser registrada en los papeles como tal.

02 de Junio de 2009 07:17

Por: Alejandra Molina ale.molina@elsoldiario.com.ar

En tiempos de globalización parece increíble que a pocos kilómetros de la Ciudad de Mendoza un grupo de jóvenes deba sortear una gran cantidad de obstáculos para terminar sus estudios secundarios.Así es la conmovedora historia de unos 100 chicos, que, olvidados por el Estado e incomunicados por la distancia, hoy piden que reconozcan el establecimiento en el que estudian como escuela albergue.Y es que, a raíz de la vigencia de la Ley Federal de Educación, sólo las escuelas primarias pueden funcionar como albergues y, por ende, recibir los beneficios correspondientes.Para los padres de estos alumnos, la situación roza el abandono y piden que los funcionarios incorporen la zona en sus caminatas de campaña política.cómo estudian los chicos. La escuela secundaria en la que estudian los chicos de Lavalle, que viven en parajes alejados como Lagunita, El Retamo, El Puerto, El Encón (en la provincia de San Juan), 25 de Mayo y San Miguel de los Sauces, sólo tiene un número, el 4-207.Este establecimiento, que se desempeña de hecho como un albergue, no cuenta con la autorización para funcionar como tal, y es que, a partir de las disposiciones vigentes por la Ley Federal de Educación, son sólo las primarias las que pueden trabajar así.Este establecimiento -debido a una cuestión operativa de distancias- cuenta con tres sedes: una en la villa cabecera de San José, a 85km de la Capital de Mendoza y a 50km del centro de Lavalle; otra en Arroyito a 210km de Capital y finalmente una en San Miguel de los Sauces a 180km de Capital y a 145km de Lavalle.El Sol recorrió el establecimiento ubicado en San Miguel de los Sauces, donde un grupo de padres preocupados expuso varias problemáticas de esta escuela en la que sus hijos permanecen albergados 10 días al mes.Esta modalidad de cursado se debe a que la escuela 4-207 comparte edificio con la 8-404 -primaria- y, por ende, cuando un nivel ocupa el edificio, el otro debe esperar.
De este modo, la escuela secundaria cuenta 101 alumnos en su matrícula, de los cuales 92 permanecen en el establecimiento 10 días, es decir duermen y comen en la escuela, a esto se le suma un plantel de 30 adultos entre los que se cuentan docentes, directivos y celadores.
Por su parte, la primaria alberga a unos 70 alumnos.
Igualmente, el modo de instrucción de estos jóvenes es particular, ya que en 10 días ellos reciben los conocimientos curriculares que en los establecimientos de la Ciudad y los departamentos más cercanos se dan en casi un mes.Por eso, su jornada educativa es prolongada, los chicos cursan desde las 8 de la mañana hasta las 21 con recreos para almorzar y merendar.los reclamos. Para los padres de estos jóvenes, lo más preocupante es el tema de la comida, pues la escuela -por no tener la categoría de albergue en los papeles- no puede acceder a beneficios de tipo nacional y el establecimiento recibe de la provincia por chico un poco más de 6 pesos para cuatro platos al día (desayuno, almuerzo, mediatarde y cena), es decir poco más de un peso por plato."Los chicos llegan a casa con hambre y nos comentan que la comida fue poca o que se cortó el agua o que no se pudieron bañar, en fin, esas cosas que como papá te preocupan porque estás lejos de tu hijo por una semana", explicó apenada Ofelia, mamá de Laura, una alumna de 16 años.El otro problema preocupante es el del agua, si bien dentro del predio de la escuela existe un acueducto que en el 2008 fue inaugurado por el gobernador Celso Jaque, los chicos no pueden beber de este líquido porque esta contaminado. "Según nos han explicado los especialistas, el problema es de filtros. La zona, por características de su roca madre, libera arsénico y este acueducto, si bien potabiliza el agua, es decir le quita gérmenes y suciedad, no la aliviana, esto es que no le saca el arsénico, que es altamente tóxico", afirmó Pablo docente del establecimiento.Así, los chicos beben agua de bidones que envía la Dirección General de Escuelas y que ascienden a 47 de 20 litros cada uno para preparar alimentos y consumir.
También la comuna envía dos camiones cisterna por mes y con eso se llenan las piletas de la escuela. "Pero esa agua tampoco la pueden tomar porque las piletas están sucias y el agua se contamina cuando cae en ellas, esas piletas no tienen mantenimiento", dijo un docente.
"Del mantenimiento de esas piletas se tiene que hacer cargo la DGE, nosotros cumplimos enviándoles agua", afirmó Pablo Termini, director de Ambiente de la comuna de Lavalle.Otro problema grave es la atención de la salud de los chicos. "Acá tenemos un centro de salud frente a la escuela, pero no tiene médico, tiene enfermera y la señora se va a su casa. En caso de emergencia fuera de horario escolar, no tenemos ambulancia y a la enfermera hay que ir a buscarla a su casa. Eso es un peligro con el tema de las distancias y encima nosotros, los padres, estamos alejados", comentó Pablo, papá de Ángel (15) y Jesús (13), alumnos de la escuela.Está situación ha obligado a las adolescentes embarazadas a tener que abandonar los estudios."Tuvimos un caso de una chica embarazada que se desmayó y la ambulancia tardó cuatro horas en llegar, fue desesperante", relató una de las celadoras del establecimiento.El otro tema que desvela a los padres es el riesgo sísmico, ya que, a su entender, las aulas donde se alberga a los jóvenes son muy chicas y esto genera hacinamiento. "Cada vez que tiembla nos ponemos nerviosos porque los chicos duermen en cuchetas, todos amontonados, y es un peligro cuando tienen que bajarse de ahí. Ante una emergencia sería un caos", dijo Isabel, mamá de Luis (20).Por su parte, los docentes tienen la problemática del hospedaje, ya que, según indica la ley, no pueden quedarse a dormir en la escuela. "Según la ley, el albergue es sólo para alumnos, pero en la zona no hay lugares para dormir ni para alquilar, tendríamos que viajar a Lavalle y eso nos encarecería el transporte", afirmó José Luis, otro de los maestros.El transporte de los docentes en la actualidad es facturado por ellos a la DGE, es decir, los docentes contratan una traffic y luego la DGE les reintegra el gasto contra la presentación de la factura.

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