EN EL HOSPITAL PAROISSIEN, DE MAIPÚ

Nació Lautaro Ismael, séptimo hijo varón y ahijado de la presidenta

Sus padres son de Guaymallén y el padrino del pequeño será el intendente Alejandro Abraham. El apadrinamiento presidencial está previsto por ley. Las razones.

23 de Julio de 2010 02:37

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TRANQUILO. El embarazo fue díficil al comienzo pero al final no hubo problemas

Por: El Sol Online, ALEJANDRA MOLINA ale.molina@elsoldiario.com.ar

Lautaro Ismael llegó al mundo el miércoles a las 7.25 en el Hospital Diego Paroissien de Maipú. El pequeño es el séptimo hijo varón de la familia Sosa Brizuela y, como indica la ley, su padrino debe ser el presidente de la Nación (en este caso será madrina).

Pero, según afirmó su mamá, Mónica Sosa (40), toda la familia de extracción peronista estaría complacida de que el padrino fuera el intendente de Guaymallén, Alejandro Abraham, quien informó a El Sol que no tendría ningún problema en asumir el compromiso.

La familia de Lautaro es de clase media y Mónica contó que este embarazo fue una sorpresa y que tuvo su primer hijo a los 15 años.

“No nos hubiéramos imaginado nunca que estaba embarazada, pensábamos que eran los síntomas de la menopausia, porque después de 12 años era muy díficil que pudiera pasar”, afirmó la mujer.

El benjamín se lleva 25 años de diferencia con su hermano mayor y tiene cinco sobrinos. Los seis hermanos de Lautaro son: Jorge (25), Danilo(23), Sebastián (22), Damián (19), Rodrigo (14) y Gastón (12).

“Mis dos hijos más grandes son casados y ya tengo cinco nietos, de 6, 4 y 2 años y dos bebés de 7 y 5 meses”, detalló Mónica. El papá de Lautaro, Horacio Brizuela (47), trabaja como perforador de pozos y siempre se las ha arreglado para mantener dignamente a su numerosa familia.

Lautaro nació en Maipú, en la maternidad del Hospital Paroissien –la segunda en importancia de la provincia–, pero su familia habita en Guaymallén, en el barrio Escorihuela. Mónica es ama de casa y no recibe ningún plan social por sus hijos menores. Su deseo para Lautaro Ismael es que estudie para ser un hombre de bien.

El mito y una ley de protección

Sobre los séptimos hijos varones pesa el mito de la licantropía. Esta historia, que tiene origen en Rusia y que se extendió a lo largo de todo el mundo, indica que los pequeños, al llegar a su adultez, se convierten en “hombres lobos” con los cambios de luna. En Argentina a los licántropos se los conoce como “lobizones” y esta fantasía llevó a que en 1920 se emitiera una ley –la 20.843– que ordenaba que el presidente de la Nación apadrinara a los séptimos hijos varones. El objetivo era protegerlos, ya que por el temor a la desgracia que implicaba este mito, muchos niños eran abandonados o sacrificados. Así, la ley establece que es el presidente quien debe costear los estudios del pequeño hasta los 21 años y entregar una medalla de oro el día de su bautismo.

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