Silencio

19 de Noviembre de 2012 04:09

Por: JORGE SOSA redaccion@elsoldiario.com.ar

Buenos días, a pesar de todo. El valor del silencio, su importancia en esta vida, la nuestra, es enorme. El silencio puede significar respeto, admiración, aprendizaje, homenaje y dolor, puede significar indiferencia. Ahí están las frases que lo incluyen: "El que calla otorga". "Cuando hables, procura que tus palabras sean mejores que tu silencio". Sería bueno que algunos políticos les hicieran caso a los refranes dichos, y algunos cantantes también. Dice otra cita: "No hay cosas más ensordecedoras que el silencio". En la facultad de Ciencias Políticas enseñamos que un comunicador de radio tiene cuatro elementos para manejarse: la palabra, la música, los efectos especiales y el silencio. El silencio es muchas veces una opinión. Digo, suponiendo: la presidenta aseguró que la plata que gana apenas le alcanza para vivir. El silencio que hice está poniendo en tela de juicio la frase que lo antecedió. Pitágoras tenía en su escuela, como norma para sus alumnos, meses y meses de silencio. Por eso decía: "El silencio es la primera piedra del templo de la filosofía". Los artistas lo saben. Pesan tanto los aplausos como el silencio. Sabe el artista que si el silencio ha acompañado a su actuación es porque el público está atento, atrapado, metido en la obra. Muchas veces sentimos que el silencio es mucho más elogioso que el aplauso. Pero el silencio puede también señalar un estado de angustia. Una sola persona ejerciendo un silencio angustiante es conmovedora, pero sesenta mil personas construyendo un silencio de angustia, al mismo tiempo, es algo apabullante. Ocurrió en el Camp Nou; Barcelona jugaba su partido de liga con Celta de Vigo y en un momento del partido un defensor de Celta golpeó duramente a Lionel Messi. Leo, como todos sabemos, no es de hacer teatro con los fules que le hacen, y miren que le hacen fules de una manera abusiva. Pero él no es de quejarse ni de simular ni de gritar ni de reprocharle al rival. Manso y tranquilo, el vaguito. Pues, después de la patada recibida por el defensor del Celta, Lionel quedó tendido sobre el césped, muy afectado, y entonces ocurrió ese silencio que mencioné: el silencio de sesenta mil personas temiendo que algo grave le ocurriera al ídolo. Fue realmente impactante, yo diría conmovedor, si no fuera que ya lo dije. Enmudeció todo un estadio ante la posibilidad de una lesión del mejor del mundo. Fantástico. Claro que, si hubiera ocurrido en un partido de la selección argentina jugando como local, el silencio no sólo hubiera significado angustia, también hubiera querido decir: ¿Y ahora qué hacemos, ah? 

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