SEGUNDA ENTREGA

Ciberbullying y suicidio

El acoso por internet a los adolescentes puede terminar en suicidio pero, antes, hay variados efectos que terminan por deteriorar su autoestima. El sexting, filmarse o sacarse fotos teniendo sexo, vive un auge inédito. Cómo encarrilar las relaciones virtuales y lograr una ciberconvivencia.

04 de Enero de 2013 11:25

Por: Alejandro Castro Santander

El acoso cibernético, a menudo, se vincula con el suicidio de adolescentes en los medios; sin embargo, sólo rara vez es el único factor identificado en estos casos. Una nueva investigación presentada el 20 de octubre del 2012 en la Academia Americana de Pediatría (AAP) y la Conferencia Nacional de Exposiciones  en Nueva Orleans, mostró que la realidad es más compleja. La mayoría de las víctimas de suicidio adolescente es intimidada en línea y en la escuela, pero muchas de las víctimas de suicidio también sufren de depresión. 

Para realizar el estudio Acoso cibernético y el suicidio: un análisis retrospectivo de 41 casos, los investigadores buscaron en internet los informes de suicidios juveniles donde el ciberacoso fue un factor reportado. Información sobre la demografía y el evento en sí, se  recogieron a través de búsquedas demedios online y redes sociales. Posteriormente, las estadísticas descriptivas se utilizaron para evaluar la tasa preexistente de enfermedad mental, la concurrencia de otras formas de intimidación y las características de los medios electrónicos asociados con cada caso de suicidio.

El estudio identificó 41 casos de suicidio (24 hombres y 17 mujeres, de entre 13 y 18 años) de EEUU, Canadá, el Reino Unido y Australia. En el estudio, 24 por ciento de los adolescentes fueron víctimas de bullying homofóbico,incluyendo 12 por ciento de identificados como homosexuales y otro 12 por ciento que se identificaron como heterosexuales o de preferencia sexual desconocida. 

Los suicidios se produjeron con mayor frecuencia en setiembre (15 por ciento) y enero (12 por ciento), aunque estas tasas más altas pueden haber ocurrido por casualidad. La incidencia de casos de suicidio reportados aumentó con el tiempo, con 56 por ciento ocurrido desde el 2003 al 2010, frente a 44 por ciento desde enero del 2011 hasta abril del 2012.

El 78 por ciento de los adolescentes que se suicidaron fueron hostigados en la escuela y en línea, y sólo 17 por ciento recibió ciberataques. Un trastorno del estado de ánimo se informó en 32 por ciento de ellos y los síntomas de depresión en 15 por ciento.

El ciberbullying se produjo a través de diversos medios de comunicación: Formspring y Facebook son mencionados en 21 casos. Los mensajes de texto o de video se observaron en 14 casos.


SEXTING ADOLESCENTE ONLINE.

Sexting, en su significado actual, es la producción de imágenes propias (fotografías o videos) de alto contenido erótico o pornográfico y su envío a otra/s persona/s a su computadora personal o celular.

Realizar sexting no supone un daño en sí mismo para quien lo realiza, salvo que su producción o envío pudiera tener consecuencias legales directas, como ocurre en algunos casos donde la imagen puede ser calificada de pornografía infantil, pero, en general, es una práctica de alto riesgo, ya que si la fotografía o grabación alcanza difusión pública, se produce una primera afectación del honor, la intimidad y la propia imagen.

Cuando las imágenes llegan a manos de un chantajista, comenzamos a hablar de sextorsión, esto es, la solicitud de determinadas concesiones (dinero, imágenes, mantenimiento de relaciones sexuales o sentimentales, etcétera) a cambio de que la comprometida grabación  no sea publicada online o enviada al círculo de relaciones de la víctima. 

Unicef (2011) señala que los jóvenes se sienten a menudo más cómodos compartiendo informaciones íntimas o comportándose de una manera sexual online que fuera de la red, y que hay un número significativo de adolescentes que están publicando imágenes suyas de tono sexual en internet. 

Un estudio realizado en setiembre del 2012 por IWF (Internet Watch Foundation) observó, a  intervalos durante cuatro semanas, las imágenes y videos sexuales que publicaban niños y jóvenes en determinadas webs (68), contabilizando 12.224 piezas en 47 horas (260 por hora). Rastrearon las imágenes y observaron que la mayoría (88%) eran luego publicadas en lo que denominaron "sitios web parásitos" creados con el objetivo concreto de mostrar imágenes de sexting de gente joven.

Sabemos que una vez que los adolescentes envían o publican imágenes digitales, estas escapan  de su control para siempre. Aunque el autor o autora de la imagen la borre de la página donde la publicó originalmente, una vez que ha sido copiada y difundida  por webs porno que se nutren de ellas, se vuelve virtualmente imposible eliminarla del todo de la red, pues de una de estas webs pasa a decenas de otras similares, a blogs, y a discos duros de miles de usuarios de todo el mundo.

Paralelamente, al advertir sobre dónde acaban estas fotos y videos, el estudio da una aproximación de la cantidad considerable de material de este tipo que los jóvenes publican cada día en internet, y de la creciente presencia de videos entre el material de sexting publicado (41% en la muestra).


APRENDER A GESTIONAR LA CIBERCONVIVENCIA.
Es evidente que las formas más eficaces de prevención de las futuras conductas violentas deberían iniciarse en la educación integral de la primera infancia, a través de una oportuna alfabetización emocional- social y la organización de la prevención en la familia y las instituciones educativas. Pero la convivencia social y escolar no es hoy prioridad de las políticas públicas en nuestra región y, por lo tanto, sólo aparece desdibujada en proyectos aislados, descontextualizados y, en algún currículum, diluido. Lo que sí debe ser claro para todos es que ni los currículums ni los actores ni las instituciones podrán seguir siendo los mismos.

Los educadores (padres, docentes, comunicadores sociales, iglesias, etcétera) necesitan de una renovada formación en competencias para gestionar la nueva convivencia de nuestros ciberciudadanos que hoy están en las aulas. Pero, tanto la buena convivencia como la violencia son multicausales y, por este motivo, insistimos en que la escuela no puede sola hacerse cargo de la doble tarea preventiva-formativa. Sin embargo, sí debería ser la iniciadora de un cambio cultural, en donde se  aprenda a "estar bien con los demás". Respetar, compartir, comprender y ponerme a disposición del otro, son aprendizajes prioritarios que se convierten en una urgencia para utilizar con seguridad las TIC y ejercer una ciudadanía  digital responsable. 

Fuentes:
- Castro Santander, Alejandro: Un corazón descuidado. Sociedad, familia y violencia en la escuela (2009). Editorial Bonum. Buenos Aires, Argentina.
- Castro Santander, Alejandro: Conflictos en la escuela de la era digital. Tecnología y violencia (2012). Editorial Bonum. Buenos Aires, Argentina.
- García Canclini, Néstor: Consumo, acesso e sociabilidade (2009). Revista del PPGCOM-ESPM. Vol. 6, Nº16, San Pablo.
- Rushkoff, D.: Screenagers: Lessons in chaos from Digital Kids (2006). Creskill, NJ: Hampton Press. 
- Tully, C.J. La socialización en el presente digital. Informalización y contextualización (2007). Revista CTS, Nº8, Vol 3.
- Velázquez Reyes, Luz María: Jóvenes en tiempos de oscuridad. El drama social de la violencia online (2012). Edición DIGITAL, México. 

Orientaciones para una víctima de ciberbullying

1) Pedir ayuda. Recurrir a los padres o, en su defecto, a una persona adulta de confianza. Asegurarse de que esa persona conoce y entiende estas pautas para que, en su ánimo de protección, no haga cosas que acaben siendo perjudiciales. 

2) Nunca responder las provocaciones. Hacerlo no ayuda en nada, sino que es un estímulo y una ventaja para quienes acosan. Mantener la calma y no actuar de forma exagerada o impulsiva en ningún caso.

3) No hacer presunciones. Puede que ni las circunstancias ni las personas que parecen implicadas sean como  aparentan. Mantener un margen para la duda razonable, porque actuar sobre bases equivocadas puede agravar los problemas y crear otros nuevos.

4) Tratar de evitar aquellos lugares en los que se es hostigado, en la medida de lo posible, hasta que la situación se vaya clarificando. Si se trata de redes sociales o comunidades online, no es difícil. Si el acoso llega por el celular, no se debe descartar cambiar de número. 

5) Cuanto más se sabe de la persona, se es más vulnerable. De esta forma, el daño será más variado e intenso.

6) Para ello:
a- Evitar intrusos. Realizar, en orden, estos pasos:
I- Chequear a fondo el equipo para asegurar que no contiene software malicioso (troyanos, spyware...) que pueden dar ventajas a quien acosa.
II- Cambiar las claves de acceso a los servicios online que se utilizan, pero nunca antes de haber realizado el paso anterior. Recordar que deben ser complejas de adivinar y llevar combinados números y letras. 

b- Depurar la lista de contactos. Revisar y reducir la lista de contactos que se tienen agregados en las redes sociales (o en otros entornos sociales online).

c- Reconfigurar las opciones de privacidad de las redes sociales o similares en las que se participan y hacerlas más estrictas. Saber bien cómo funcionan estas opciones y sus implicaciones.

d- Comprobar qué se comenta de la persona online. Buscar la información publicada por otras personas y tratar de eliminarla si se considera que puede ser utilizada para hacer daño. 

e- Repasar la información que se publica y quién puede acceder a ella y ponerla, a su vez, al alcance de terceras personas.

f- Comunicar a los contactos que no se desea que se haga circular información o fotografías en entornos colectivos.

g- Ejercer el derecho sobre la protección de datos personales. Decidir el uso que se puede hacer de ellos, incluyendo fotografías personales.

7) Guardar las pruebas del acoso durante todo el tiempo, sea cual fuere la forma en que este se manifieste, ya que puede ser de gran ayuda. Tratar también de conocer o asegurar la identidad de los autores pero, en todo caso, sin lesionar los derechos de ninguna persona. 

8) Comunicar a quienes acosan que lo que están haciendo es  molesto y pedirles, sin amenazar, que dejen de hacerlo. Recordarque no se deben presuponer hechos o personas en la comunicación ni señalar a nadie en público, pero, a la vez, asegurarse de que se entere la persona o personas implicadas.

9) Tratar de hacer saber que lo que están haciendo es penado por la  ley, en el caso de que el acoso persista. 

10) Dejar constancia de que se está dispuesto a presentar una denuncia si, a pesar del paso anterior, continúa el acecho. Manifestar que se cuenta con pruebas suficientes recopiladas desde el inicio y que se sabe cómo y dónde presentarlas.

11) Tomar medidas legales si la situación de acoso, llegado este punto, no ha cesado.   

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