CRÍTICA DE LA SEMANA

Primarias, el debut y la incertidumbre

Por Marcelo Torrez. Las elecciones del este domingo pondrá a prueba una herramienta nunca usada, pero que servirá como vara para sacar algunas conclusiones; sobre todo, en el impacto que tendrán los comicios en Mendoza.

12 de Agosto de 2011 00:59

<em><strong>Ilustración.</strong> Andrés Casciani</em> Ampliar foto

Ilustración. Andrés Casciani Foto:Ilustración. Andrés Casciani

Por: MARCELO TORREZ marcelo.torrez@elsoldiario.com.ar

    Una de las claves, quizás la más importante de todas, de la elección de este fin de semana será el impacto de lo nacional en Mendoza. Cuánto del clima que domina la escena política a nivel macro en el país condiciona o influye en el voto de los mendocinos en el debut de las Primarias, una modificación electoral que, con el tiempo y la gimnasia, será muy válida para obtener transformaciones de fondo en el funcionamiento de los partidos políticos; pero que, en esta oportunidad, sólo deja un gran gasto a nivel global, una decena de partidos chicos fuera del sistema porque no alcanzarán el 1,5 por ciento de los votos válidos del domingo y un nuevo orden que irá apuntando a dejar establecido que en el país sólo podrán competir dos grandes lineamientos: el oficialismo y quien sea el grupo opositor; una suerte de ratificación del bipartidismo aunque bien no se sepa hoy qué es el peronismo y qué el radicalismo, los dos partidos que le dan sustento al enfrentamiento electoral.

    Recién el domingo se sabrá qué han sido estas Primarias para los mendocinos, como está dicho. Pero si fuera por el comportamiento de los candidatos y lo que han destacado como importante y trascendente para ellos y para los partidos que representan, está claro que no han podido, no han querido o no les ha interesado salir del corsé nacional.

    Esto se ha visto con mucha más claridad en el oficialismo, que se ha jugado todo a lo que pueda cosechar la presidenta de la Nación por ellos. Tanto es así, que ni siquiera a sus candidatos les ha interesado quedarse en Mendoza para hacer algún cierre de campaña aunque más no sea simbólico, pero sí priorizaron su asistencia al Coliseo el miércoles, cuando Cristina Kirchner pidió el voto desde allí para darle continuidad al modelo que comenzó a desarrollar su marido desde el 2003 a la fecha.

    Los radicales, en cambio, con más urgencias y necesidades, debieron anclar lo más que pudieron la discusión sobre los temas mendocinos, para mantener encendida la llama de un batacazo electoral que ven cerca. Y que las encuestas les dicen que pueden lograrlo, por otro lado. Claro que el trabajo más arduo lo tendrán para octubre.

    Pero el resultado del domingo, especialmente a nivel nacional, les dará una pista de cómo vienen. Creen estar atados, de alguna manera como lo está el oficialismo, a la suerte de su crédito nacional, un insulso y anodino Ricardo Alfonsín.

    Si el hijo del ex presidente no logra en estas Primarias ubicarse por delante de Duhalde a nivel nacional, y salir segundo en esta etapa clasificatoria hacia la meta final de octubre, el triunfo en la provincia se le complicará y se le llenará el futuro de nubarrones, casi imposibles de sortear. De ahí que, no será extraño que la militancia radical en Mendoza, luego del domingo y de cara a la campaña de octubre, salga a la calle a pedir el voto por Iglesias, estimulando el corte de boleta.

    Deberán trabajar mucho a favor de esa salida de supervivencia y encima negarla, no oficializarla, por el impacto que tendría en todo el mundo que el radicalismo, abiertamente en Mendoza, se despegara de su candidato que hoy mide muy poco en la provincia. Pero las opiniones están divididas también.

    Porque ciertos consultores y asesores de los candidatos radicales están sugiriendo que esconder a Alfonsín puede tener un efecto mucho más perjudicial que mostrarse junto a él, por la sencilla razón de que ellos miden más que el aspirante presidencial y se pueden potenciar juntos llevándolo hacia arriba.

    Están en ese dilema , mientr as , con las cartas ya echadas, esperan ansiosos el conteo de los votos de estas Primarias. Los gansos, al igual que el oficialismo, se han pegado al efecto arrastre del sorprendente caudillo puntano Alberto Rodríguez Saá, que marcha segundo en la provincia según los datos previos conocidos hasta hoy.

    Pegados al puntano, los demócratas, que no tienen todavía candidato a gobernador, sueñan con la posibilidad de lograr ganar un diputado nacional si las urnas confirman lo que dicen las encuestas, todo gracias al gobernador de San Luis, desde ya, porque los candidatos propios obtendrían así más votos de lo que la gente los conoce; una rareza y un coletazo a los que nos tiene acostumbrado el sistema de la boleta sábana que aquí, en Mendoza, ya se cae a pedazos frente a las modificaciones aplicadas en Santa Fe y Córdoba.

    Los peronistas mendocinos, por último, no harán olas. Pero están preocupados. Una semana atrás, los visitó Juan Carlos Mazzón. El Chueco llegó con instrucciones y recursos, especialmente. Los reunió y les dijo, con una claridad que los congeló, que recen por hacer una buena elección el domingo porque, de lo contrario, Cristina les suelta la mano. ¿Qué es hacer una buena elección? Que los candidatos del oficialismo obtengan al menos 40 por ciento de los votos. Ellos creen que Cristina en la provincia orilla el 50 por ciento.

    De sacar menos, les insinuó El Chueco, será por el peronismo de Mendoza, por la gestión, por el gobierno, nunca por Cristina, y mucho menos por una campaña acertada de sus opositores que no reconocerán. Hay que entender que en el universo K muchas veces se navega solo por el mundo, ignorando matices y otras variantes. Los peronistas mendocinos también tienen sus encuestas.

    Esos sondeos les dicen que la fórmula Pérez-Ciurca marcha entre 8 y 10 puntos por debajo de la de Iglesias- Jaliff, y el temor discurre por ver, asombrados, que ni siquiera el arrastre de Cristina les puede asegurar hoy, a dos meses de la prueba de octubre, que volverán a ganar la provincia. Es difícil. El domingo se verá cómo viene el panorama de las Generales para todos.

    Pero el futuro del apoyo nacional a los peronistas de Mendoza dependerá de los votos que reciban y de cómo le irá a Cristina. Si a ella le va mal la culpa no será de ella, desde ya. Será de Jaque, de Pérez, de Ciurca, nunca de los K puros. Ya se los advirtieron. Y el que avisa no es un traidor, les a g r e g a - ron, intrigantes. 

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