El votante es tonto
Por Cristian Ortega. La UCR y el PJ piensan, pero no dicen, que los ciudadanos somos una especie de masa ignorante que debe ser arriada. Y que el uso de la tijera nos supera.
Por: Cristian Ortega cortega@elsoldiario.com.ar
"El arrastre nos va a perjudicar"; "No, nada que ver, no hay que cambiar la fecha de elecciones, deben hacerse todas juntas que y la gente decida, aunque, claro, mientras más prefieran a CFK y metan la boleta entera mucho mejor".
Estoy ofendido con los dirigentes políticos mendocinos, puntualmente con algunos radicales y con algunos peronistas. Es que siento que me tratan (nos tratan) de idiotas. Por un lado, ciertos intendentes radicales tienen la certeza de que el votante –vos, yo–, no será capaz de discernir sobre lo que quiere para el municipio, la provincia y el país. Que con sólo leer el nombre en la primera categoría de la larga boleta sábana "Cristina Fernández de Kirchner candidata a presidenta de la Nación", simplemente la tomará, la meterá dentro del sobre y chau, a otra cosa. Así, interpretan ciertos radicales, el ciudadano votará rivales municipales que ni siquiera conoce; así también bendecirá con su voto a la fórmula del PJ que puja por la Gobernación. Eso piensan aunque no dicen –con la honrosa excepción de Juan Carlos Jaliff–, ciertos dirigentes radicales.
Por el lado de algunos políticos del oficialismo, la interpretación es a la inversa: si no se desdoblan elecciones qué importa si detrás de la aplanadora electoral que es CFK según las PASO logran ganar candidatos a intendentes del justicialismo y la fórmula para la Gobernación imponiéndose a los amigos de la UCR. Total –y seguimos con el razonamiento– la gente corta poco y nada por pereza o ignorancia, no importa, pero nos avala, o mejor dicho, avala a Cristina y detrás de ella a todos nosotros.
En ambos casos, radicales y peronistas, están subestimando al elector. Si bien la estadística electoral histórica le da un porcentaje bajo al corte de boleta en cada comicio del 83 hasta el domingo 14, convengamos que no es tan difícil cortar una boleta. Dejando de lado las categorías que podrían ser más complicada por la cantidad de nombres que contienen –por ejemplo legisladores provinciales y concejales–, ¿suena descabellado que un votante meta la boleta con el nombre del candiodato/a que quiere que sea presidente, y luego la boleta del que quiere que sea gobernador? ¿Y luego el de intendente?
Es evidente que tanto desde la UCR como desde el PJ, es nulo el interés por informar sobre esta simple posibilidad a la población. Es mucho más fácil desdoblar, sacarle de encima el "problema" del corte de boleta al ciudadano y tratarlo como a un imbécil que será incapaz de decidir cortanto –o no– una boleta electoral. Es que, siempre lo dije, el uso de la tijera, una regla, o el viejo y querido redoblado, no es para cualquiera.
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