Punto de vista

Candela y los tilingos

Por Jorge Hirschbrand. Luego de la muerte, el carrusel mediático. Políticos haciendo política y periodistas haciendo política. Ahora todos son detectives. Más confusión que información.

01 de Septiembre de 2011 12:07

Por: JORGE HIRSCHBRAND jorgeh@elsol.com.ar

Uno de los comentarios más interesantes de estas últimas horas lo escribió en Twitter el periodista Roberto Guareschi: "Los diarios deben publicar menos información y más periodismo de alta calidad. Pero eso es difícil, caro, y no está aún en su cultura".

 

El tratamiento mediático del "caso Candela" asusta. A la angustia y a la devastación social que conlleva el asesinato de una nena –y vale aclarar que ningún asesinato está justificado-, se suman las voces de cientos de especialistas en secuestros, criminología y psiquiatría forense que pululan por los medios como moscas en una sandía calada en pleno verano.

 

A esa fauna se suman periodistas que de un día para el otro se hicieron especialistas en temas de seguridad o cobertura de casos policiales. Y salen lanzados a opinar sobre hipótesis, datos, pruebas, indicios y hasta tienen la osadía de dar consejos sobre cómo se debe llevar adelante una investigación.

 

Es cierto, por otra parte, que tanto la Justicia argentina en su conjunto como los detectives que revistan en las diferentes fuerzas no gozan de la plena confianza popular. En algunos casos, es más por una cuestión del mito instalado de la inoperancia de las policías argentinas que por resultados concretos en sí. En nuestro país hay muy buenos investigadores; profesionales que hacen su trabajo de la mejor manera posible. Y, por lo general, son los que nunca aparecen en la tele con los ocasionales periodistas  policiales.

 

Volviendo a Guareschi, el periodismo de alta calidad existe. Hay que saber buscarlo y tener la suerte de encontrarlo: diferenciar a los periodistas que se desviven por informar de los que se preocupan sólo por tener sus 15 minutos de fama.

 

"Tenemos que ser serios. Estamos investigando la desaparición y muerte de una criatura", dijo el fiscal Federico Nievas Woodgate. Es un llamado al sentido común. A no mezclar los tantos. A saber que el caso Candela va por un lado y que todos los planteos, publicaciones y lucha social para terminar con la trata de personas va por el otro.

 

La trata de personas es uno de los delitos más despiadados que existe. Y la concientización sobre el tema no debería desaparecer nunca de la agenda mediática. Pero, por ahora, no hay nada que ligue la muerte de la nena con algo así. Por lo tanto, mezclar es confundir.

 

Desde que se confirmó que el cadáver hallado era de Candela Rodríguez, aparecieron innumerables versiones sobre lo sucedido. En la tele, en los diarios y hasta en la redes sociales, donde el caso llegó a ser de los más importante a nivel mundial en Twitter. Y, por supuesto, aparecieron quienes estaban agazapados para sacar una rebanada política de una torta fétida.

 

 

En Twitter @Jorge_Hirsch

Comentar noticia

IMPORTANTE: Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de las sanciones legales que correspondan. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar.