Traición a la cuyana
La amenaza, por parte de los líderes cegetistas del resto de Cuyo, de boicotear la comercialización de los productos mendocinos está lejos de cualquier práctica comercial y política, y se asemeja a actitudes vinculadas con el patoterismo.
Por: EL SOL
Lejos de mostrar señales de madurez dirigencial, los máximos representantes sindicales de Cuyo se encaramaron en un conflicto que por ahora ha sido dialéctico pero que provocaría un daño severo en las finanzas provinciales si se cumpliera alguna de las amenazas esgrimidas. La postura adoptada por Mendoza en relación con el régimen de Promoción Industrial jamás buscó perjudicar a las otras provincias.
Al contrario, el objetivo fue siempre establecer un nuevo punto de partida para generar una situación de igualdad en un mercado cada vez más competitivo. Se sabe, la economía y la industria mendocina se han visto perjudicadas en las últimas décadas por culpa de los beneficios impositivos con que desde el Gobierno Nacional, en las diferentes gestiones, intentaron mejorar las situaciones que, en teoría, estaban relegadas a nivel regional en comparación con Mendoza.
Esas medidas terminaron revirtiendo la historia, a tal punto, que Mendoza debió padecer la fuga de capitales por las mejores condiciones de mercado ofrecidas por las geografías limítrofes. Y quienes deben bregar por la igualdad parecen estar encerrados en una incoherente puja de poder, que nada tiene que ver con los intereses que defienden. Son conductas que guardan de manera tácita el visto bueno de los gobiernos correspondientes. Ese es el centro de la cuestión.
Porque hace apenas unos días, el gobernador de San Juan anunciaba la necesidad de tender lazos de cooperación entre las provincias hermanas. Con los hechos consumados, esa posición se parece más a una mera expresión políticamente correcta. La amenaza, por parte de los líderes cegetistas del resto de Cuyo, de boicotear la comercialización de los productos mendocinos está lejos de cualquier práctica comercial y política, y se asemeja a actitudes vinculadas con el patoterismo.
La respuesta del secretario de la CGT, Rodolfo Calcagni, no fue más diplomática que la de sus colegas. En lugar de mostrar cierta altura para manejar una crisis, redobló la apuesta y prometió bloquear el corredor internacional hacia el Pacífico. Una competencia inútil llevada adelante por personas que parecen desconocer conceptos tan básicos como integración, igualdad y solidaridad.
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