Inglesitud
Por Jorge Sosa Basta de Boca Juniors, que sea Jóvenes de Boca, y basta de River Plate, que sea Río de la Plata. Y hagamos por decreto que los Beatles sean oriundos de Pehuajó. Tenkiu.
Por: Jorge Sosa
Buenos días, a pesar de todo. No puedo contenerla. Le tengo una profunda antipatía a Inglaterra y tengo una abierta advertencia con Estados Unidos. Ambos son pueblos invasores. Hasta que se encumbrara Estados Unidos, Inglaterra dominaba gran parte del planeta. Después fue Estados Unidos de la USA que nos usa el que se encargó de monopolizar el mapamundi.
Madre e hija, ambas de cromosomas anglosajones, que hace mucho fueron germanos. Inglaterra, país de los anglos, fue producto de varias invasiones y, tal vez, le quedó la actitud invasora como una costumbre heredada. Eran invasores los anglosajones y no unían su sangre con nadie que no fuera anglosajón. Fue Isabel de Tudor la que planeó el predominio ultramarino de Inglaterra y dio el puntapié inicial, sembró lejos su herencia, fundó la colonia de Virginia en América en 1584.
Entre los siglos XVII y XVIII, Inglaterra marcó su presencia, plantó su bandera en todos los continentes. No se hicieron piratas, nacieron piratas. Todavía quedan resabios, actualmente, Inglaterra posee colonias en Anguila, Bermudas, Islas Vírgenes, Islas Caimán, Gibraltar, Santa Elena y, por supuesto, nuestras Malvinas. Hace unos meses, el primer ministro británico, David Cameron, dijo que la soberanía de las Malvinas es innegociable. Punto final. Fin de la historia.
Pasándose por el poto las recomendaciones de las Naciones Unidas y otros organismos internacionales, como la OEA, para que se abra el diálogo entre los países involucrados. Porque los ingleses no sólo son invasores, son orgullosos, asquerosamente orgullosos y, tal vez, por sus raíces germánicas, miran al resto del mundo como semejante, pero semejantes inferiores. Ahora anuncian que el principito Guillermito va a Malvinas a hacer un retiro militar a comienzo del otro año.
Otra forma de ofendernos, de desafiarnos, de tocarnos el poto. Me gustó lo que les contestó Cristina en aquella oportunidad. Dijo que Inglaterra era una burda potencia colonial en decadencia, estoy de acuerdo con todas las palabras: burda, potencia, colonial y decadencia. Y, además, dijo que la actitud de David Cameron era un gesto de mediocridad y casi de estupidez. Sáquele el casi, Cristina. Basta de conceptos diplomáticos. Sé que no va a servir de nada pero si puede, presidenta, dígale que yo y muchos mendocinos pensamos lo mismo.
Pero no nos quedemos con eso, tomemos medidas: que nos devuelvan a Tevez. En Catamarca hay un pueblo que se llama Londres, cambiémoslo por Roma, que es más nuestra. En Córdoba hay un pueblo que se llama James Craik, pongámosle Juan Contreras, que no sé quién cuernos fue pero, seguro, fue más bueno que un inglés.
En Buenos Aires está la Torre de los Ingleses, pues pongámosle la Torre de los Holandeses, ya que tenemos una nobleza compartida con ellos. Y basta de Boca Juniors, que sea Jóvenes de Boca, y basta de River Plate, que sea Río de la Plata y que tengan bien presentes que ese petisito que les hizo el gol en la final de la Champion League es argentino, qué embromar. Y hagamos por decreto que los Beatles sean oriundos de Pehuajó. Qué diablos. Tenkiu.
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