El destino de los mendocinos, en manos de Paco
Por Marcelo Torrez La nueva administración de Gobierno tendrá muchos desafíos por delante. Uno de ellos será enfrentar la corporación económica.
Por: Marcelo Torrez
En una entrevista que este diario publicará el fin de semana en su versión digital y en el papel, Francisco Paco Pérez se confiesa y dice: "Mi sueño es pasar a la historia como el gobernador que industrializó la provincia, por ahí voy, ese es mi objetivo", y reconocerá, en varios pasajes, que Mendoza está en el ostracismo, que hace más de veinte años que no crece, que no sale de la medianía y que ninguno de los jefes de Estado que lo antecedieron– desde el retorno democrático hasta la fecha– lo ha
deslumbrado. "Ninguno", dirá tajante, cortante, desafiante y manteniendo la mirada.
PACO ES OTRO: O es lo que siempre fue y no se vio hasta el momento. Dispuesto a utilizar la política como instrumento transformador y vehículo de poder para mandar, decidir y ejecutar, Pérez buscará desde hoy mismo imprimirle su impronta al Gobierno. Ya no se cuida mucho de medir sus palabras cuando se le pide el diagnóstico de la provincia que recibe y admite que hay problemas, empezando por los financieros.
Atención. Puede que estemos frente a un caso similar de enfrentamiento entre un gobernador peronista y otro que lo sucede, como el que protagonizó Arturo Lafalla cuando recibió la provincia de manos de Rodolfo Gabrielli. Hay algunos indicios de que la distancia entre el que viene y el que se va se está ampliando.
El asunto financiero, como está dicho, será para Pérez su primer gran entuerto a resolver. La falta de plata. Por esa urgencia y, también, claro, por empatía, por proyecto, por admiración a Cristina, pero corrido por las demandas, Paco gobernará con un pie en la Rosada y una soga atada al despacho de Diego Bossio, uno de los hombres de cierta confianza de la presidenta quien, junto con Mercedes Marcó del Pont y Rubén Echegaray, ha sido llamado a ejecutar la nueva línea del modelo económico de "sintonía fina" que la presidenta buscará aplicar desde mañana.
El nuevo ministro, el formal al frente de Economía, Hernán Lorenzino, dicen, se ocupará más de los asuntos externos que del manejo ordinario y diario de la marcha de los números fronteras adentro.
La nueva administración de Gobierno tendrá muchos desafíos por delante, desde ya. Uno de ellos será el mismo que tuvo Celso Jaque al arranque de su período y el que tuvieron todos en verdad, aunque con los matices propios de la época y de las circunstancias. El tema, renovado y mimetizado según los momentos, es el de siempre: la corporación económica.
Cuatro años atrás, desde esta misma columna, se mencionaba el asunto. Y Jaque fue y vino con los embates de los privados poderosos. Tuvo con ellos una relación oscilante. Pérez enfrenta ya, desde antes de asumir, una fuerte presión para que ajuste la tarifa eléctrica.
El sector, comandado, en su gran mayoría, por el dúo Daniel Vila y José Luis Manzano desde Edemsa, aparece como una de las situaciones más incómodas de administrar para el nuevo gobernador.
Incluso, hubo un intento algunos días atrás, por parte del grupo sobre el propio gobernador saliente, para que antes de dejar el poder firmara un decreto, autorizando una suba en la tarifa del servicio del orden de 30 por ciento, según trascendió, que sería escalonado y en tres cuotas a lo largo del 2012. Fuentes cercanas a Pérez dicen que el nuevo mandatario frenó ese intento, evitando que prosperara.
En realidad, esa resolución, momentánea, tiene que ver con un inestimable apoyo que obtuvo Pérez de la Nación. Fue el propio Julio de Vido, el ministro de Planificación de Cristina, quien le dejó en claro a Paco: "Avancen con la suba del agua si así lo necesitan, pero no suban ni la luz ni el transporte, porque si no, se caen los subsidios nacionales".
Sin embargo, horas antes del cambio de mando, desde el Ejecutivo nacional surgió la versión de que el gobierno de Cristina avanzaría de igual forma por un ajuste en los subsidios a sectores no alcanzados por el momento, como el del transporte, lo que dio lugar a otras conjeturas como que el aporte al sistema eléctrico también tendría las horas contadas.
De ser así, es una incógnita lo que puede ocurrir con la decisión de Pérez frente a la presión para que suba la tarifa que ejercen los dueños de Edemsa. Pérez no admira a ningún gobernador mendocino, pero sí se agita por la presidenta Cristina Fernández. "Néstor y ella, mis referentes", repite el novel gobernador mendocino, y a quienes le manifiestan sus dudas sobre cómo contendrá a las corporaciones económicas, se remite al método de los Kirchner y a la política como su principal herramienta para mantenerlos a raya.
¿No le teme a las tapas de los diarios? "Que hagan lo que quieran y las tapas de diarios que quieran. Por primera vez, las decisiones se toman desde la política y no desde afuera. Que los mendocinos se queden tranquilos, porque de eso no hay retorno", garantiza el hombre que desde esta tarde conducirá los destinos de la provincia.
Luego de cuatro años de gobierno, Celso Jaque está dejando la gestión con 60 por ciento de imagen negativa o rechazo y 40 por ciento de aceptación, según un trabajo de opinión que hizo Santiago Alé y que terminó el 7 de diciembre, dos días atrás.
El analista, quien en la última campaña electoral hizo sondeos para el oficialismo y alguno que otro para el radical Roberto Iglesias, considera que el problema de Jaque estuvo en la comunicación de los actos de su gobierno y, como coinciden otros, la administración del malargüino sufrió una desvinculación con parte del pueblo, aunque ese quiebre se notó menos en el interior de la provincia que en zonas del Gran Mendoza.
Alé aventura que a Jaque, pese al rechazo, se le reconoce el haber hecho escuelas, hospitales y algunos caminos, además de que la provincia termina con uno de los desempleos más bajos del país. Con Cristina ocurre lo contrario que con Jaque, como era previsible: para los mendocinos, la presidenta tiene un nivel de aceptación de 66 por ciento y una imagen negativa de 33 por ciento.
Y, como manifestamos una semana atrás, Pérez llega con expectativas altas por parte de los mendocinos, una suerte de manifestación general positiva en función de los desafíos que la nueva administración tiene por delante. La síntesis es: "Que le vaya bien, porque estamos todos en este barco, aunque tenemos dudas".
Para este consultor, Alé, a Pérez, los mendocinos le piden en primer lugar viviendas, luego que mejore el transporte público y salud, seguridad y deportes, como las principales demandas.
Con Pérez, Mendoza va por una nueva etapa; va por la renovación de los sueños; va por la recuperación de su mística; va por el camino que la lleve a reencontrarse con su confianza colectiva dispersa. Pérez suele decir que la suerte es aleatoria y que los buenos resultados se construyen.
Como sea, que construya y elija bien y que tenga suerte para hacerlo.
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