Por una política seria de seguridad
Las participaciones de las áreas más sensibles del Gobierno en el presupuesto parecen advertir un nuevo rumbo para bajar los índices del delito en Mendoza.
Por: El Sol Diario
Los números gruesos del proyecto del presupuesto 2012 diseñado por el Poder Ejecutivo de la Provincia muestran un importante cambio de rumbo en la política a seguir de ahora en más. Siguiendo la retórica de la Casa Rosada, en Mendoza se ha tomado la decisión de reforzar la presencia que la salud y la educación tendrá en el gasto público –en detrimento del Ministerio de Seguridad– si se toman como parámetros las áreas más sensibles que tiene el Gobierno y las cuales debe garantizar por mandato constitucional. El análisis de los números permite establecer una apuesta de corte progresista y garantista a la hora de buscar la reducción de los índices delictivos.
En este punto, el histórico debate ronda entre quienes apuestan a las políticas sociales como camino único para lograr la igualdad de oportunidades y quienes son partidarios de conceptos tales como "mano dura" o "tolerancia cero", y sugieren que sólo con mayor presencia policial y endurecimiento de penas es posible ganar la batalla a la delincuencia. Salud y educación son conceptos que deben estar de manera obligada en toda política de seguridad, entendiendo a esta como una estrategia gubernamental que tiene que ser abordada desde diferentes ámbitos vinculados con el desarrollo social. Hablar de inseguridad es tan complejo que no puede reducirse a una discusión meramente policial. Más patrulleros, más efectivos y más cámaras de vigilancia sólo aportan solución en una pequeña escala, si se tiene en cuenta la dimensión total de la problemática.
En ese sentido, hay áreas que son más importantes y que repercuten directamente en la calidad de vida de los ciudadanos. Es una manera de trabajar también una definición tan ambigua como "sensación de inseguridad", que está ligada directamente a los cánones de seguridad de bienestar de una ciudad, una provincia, un país. Mejorar la prestación médica de la atención primaria, equipar y potenciar las escuelas y los programas escolares permiten mirar el resto del paisaje desde un lugar diferente. Hay otra sensibilidad y predisposición frente al delito.
Si bien, por ahora sólo son números, reforzar educación y salud implica, además, llegar a los sectores más vulnerados por el sistema. Y donde, a pesar de que no siempre es motivo de tratamiento mediático, la inseguridad más se siente.
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