El humor inteligente irrumpe en la campaña electoral en EEUU

16 de Enero de 2012 23:20

Por: Silvia Ayuso, de DPA

Con Ronald Reagan, Estados Unidos demostró que un actor puede  llegar a la Presidencia del país.¿Pero está la "nación más  poderosa del mundo", como gusta proclamarse, preparada para ser dirigida por un humorista?

Uno de los comediantes  más agudos y satíricos de la escena estadounidense parece dispuesto a probar los límites, sociales y legales, de la política  norteamericana. Y, de paso, dar una clase magistral a la población sobre los oscuros tejemanejes monetarios y de intereses  que se mueven tras las multimillonarias campañas electorales  del país.

"Estoy orgulloso de anunciar que estoy creando un   comité exploratorio para fundar las bases para mi posible candidatura a la Presidencia de Estados Unidos de América, de   Carolina del Sur", proclamó Stephen Colbert la noche del jueves desde su talk-show satírico nocturno, The Colbert report. En  tro país y en otras circunstancias, quizás, el anuncio no habría pasado de ser comentado como un divertido sketch  nocturno.

En Estados Unidos, prácticamente, todos los medios se han hecho desde entonces eco de su "anuncio", muchos   coincidiendo en que, una vez más, Colbert ha conseguido "mofarse" del sistema electoral nacional. Cadenas como CNN,  incluso, debatieron durante todo el viernes acerca de la "seriedad" e implicaciones del anuncio del humorista. Fuera de  Estados Unidos, Colbert no es tan conocido.

Y ni siquiera era muy famoso en su país hasta hace unos pocos años. Pero,  desde su programa nocturno diario, este comediante surgido de la cantera del humor inteligente que es el Saturday Night  Live (SNL), ha creado en los últimos años un personaje que atrae no sólo a la audiencia, sino a unos medios "serios" que  siguen casi con fascinación sus cada vez más osados pasos para destripar los entuertos de la política estadounidense y la  opacidad que se esconde tras procesos presuntamente transparentes como los electorales.

Dentro y hasta fuera de su  programa, Colbert, de 47 años, ha integrado el personaje de un comentarista hiperconservador, parodiando a estrellas de la  televisión y radio, más a la derecha del país, como Glenn Beck o Rush Limbaugh.

De hecho, en el 2010, Colbert, apoyado por  su compañero de Late-night show, Jon Stewart –otra de las antiguas estrellas del SNL– logró congregar a decenas de  miles de personas en Washington para la "marcha para restaurar la cordura y/o el miedo". Esto, en respuesta al encuentro  que dos meses antes había presentado en casi el mismo escenario Glenn Beck, con apoyo del ultraconservador Tea Party  y Sarah Palin, bajo el nombre "marcha para restaurar el honor" del país. De cara a la carrera electoral hacia los comicios  presidenciales de noviembre, Colbert ha tensado más aún los límites.

En el 2010, la Corte Suprema decretó legal que  compañías, individuos u organizaciones realicen donaciones ilimitadas a las denominados "Super PAC" –comités de acción  que apoyan campañas de políticos– sin tener que revelar el origen de sus fondos, siempre y cuando no estén directamente "coordinados" con los postulantes que respaldan. 

Este es un cambio sustancial que permite a los políticos –que por ley no  pueden recibir más de un máximo de donaciones directas– acumular fondos de forma indirecta y sin tener que develar qué  intereses los respaldan y financian. Todo ello en el país rey del cabildeo.

Poco tardó Colbert en solicitar la creación de su  propio Super PAC, llamado "Estadounidenses por un mejor mañana, mañana", y que se le aceptara la petición, para sorpresa  de muchos políticos. Desde entonces, ha estado financiando anuncios electorales como el que, ante los caucus  de Iowa a comienzos de mes, llamaba a votar por Rick "Parry, pero Parry con A de América" y no por el gobernador de  Texas, Rick Perry. A golpe de talonario, el humorista casi consiguió también que las Primarias republicanas en Carolina del  Sur, el sábado, fueran cambiadas de nombre.

Y ha apoyado al candidato de bajo perfil Buddy Roemer, quien criticó la decisión legal sobre los Super PAC. "Aunque humorísticas, las conversaciones de Colbert sobre los Super PAC han tenido  un efecto educacional y, quizás, hasta vigorizante entre algunos miembros de su audiencia", reflexionaba, tras el anuncio  presidencial del comediante, The New York Times.

Algo significativo de su impacto popular es que una encuesta reveló en  estos días que, de presentarse Colbert en Carolina del Sur, quedaría por delante de Jon Huntsman, quien logró colocarse en  tercer lugar en las Primarias de New Hampshire. Bromas aparte, para el profesor de cultura popular de la Universidad de  Syracue Bob Thompson, Colbert y su compañero Jon Stewart son "intelectuales públicos de importante valor". "Su comedia  se ha convertido en un caballo de Troya con el que se introducen en el complejo análisis del sistema político", dijo a la agencia DPA. "Lo que están haciendo es realmente importante para el discurso cívico de este país. Su sátira política es, en  último término, algo muy serio".  

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