Historias miserables
El mismo día que Susana Trimarco declaró por la desaparición de su hija, Marita Verón, en Mendoza, denuncian a empresarios que habían empleado en condiciones inhumanas a hombres, mujeres y niños para una cosecha.
Por: El Sol Diario
Las noticias tienen esa particularidad de aunar historias y, muchas veces, historias miserables. Argentina está siendo testigo de un juicio que podría llegar a ser histórico.
La lucha incansable de una mujer que, en soledad, logró poner en jaque a un sistema mafioso dedicado al secuestro y tráfico de personas para que sean prostituidas.
El mismo día en que esta mujer, Susana Trimarco, declaró por la desaparición de su hija, Marita Verón, en Mendoza, denuncian a empresarios que habían empleado y condenado a condiciones inhumanas a hombres, mujeres y niños sólo para llevar adelante una cosecha.
Es la misma forma de actuar. Es la misma trata de personas. Explotación sexual por un lado y explotación laboral por el otro. En el medio, un Estado que, cuando llega, muchas veces lo hace tarde. Y es ahí donde se desnuda la falta de prevención y de penas severas para los responsables de rebajar y despojar la dignidad de una persona.
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