El director de la Policía y un fiscal se cruzaron tras el crimen de una mujer
La víctima, de 56 años, recibió un tiro durante una riña entre bandas antagónicas. Caleri le pidió una orden al fiscal para detener a los presuntos autores y él dijo que no había pruebas firmes.
Por: Exequiel Ferreyra / Hernán Adrover
Rosa Selva Baigorria tenía 56 años, seis hijos y era empleada doméstica. Ayer a las 12.30 salió de su casa del barrio La Gloria, de Godoy Cruz, para hacer las compras.
Ñata, como le decían, compró verduras y pan. Sin embargo, el destino le jugó una mala pasada: antes de ingresar a la casa 39 de la manzana D, donde vivía con su familia, recibió un certero disparo en el sector izquierdo de la sien durante un enfrentamiento entre bandas antagónicas, cayó a un cantero y murió en el acto.
El crimen generó un fuerte reclamo vecinal porque no cesan los sucesos delictivos en esa popular barriada y provocó también un duro cruce entre el director de la Policía, Juan Carlos Caleri, y el fiscal del caso, Juan Carlos Alessandra, por la búsqueda de los sospechosos.
Los funcionarios discutieron in situ por una orden de allanamiento para detener a los presuntos autores del ataque que, finalmente, hasta el cierre de esta edición no habían sido detenidos.
Apenas ingresó el llamado al 911, varios efectivos llegaron hasta la escena y se encontraron con la víctima ya sin vida. También arribaron Caleri y Alessandra para liderar la pesquisa.
Personal policial tenía un dato sobre el escondite y no quería perder el tiempo y desaprovecharlo: la pista sostenía que los sospechosos de cometer el crimen se escondían en una casa del barrio pero no podían ingresar al lugar porque no había orden de allanamiento.
Caleri, quien ya había recibido la descarga y bronca vecinal por el asesinato, fue a encontrarse con el fiscal y le explicó la situación de los presuntos autores, pero el magistrado le respondió que no iba a solicitar la medida porque no había pruebas ni testigos que hubieran corroborado esa hipótesis ante la Justicia.
Quienes presenciaron la charla sostuvieron que ambos funcionarios mantuvieron un fuerte cruce verbal por los mecanismos para enfrentar la pesquisa. Consultado por la situación, Caleri dijo que entendía la protesta de los vecinos y se hacía cargo de la situación, pero aclaró que "la inacción judicial, al menos hoy –por ayer– fue, sencillamente, inexplicable", con referencia a la decisión del fiscal de no solicitar al juez de Garantías la medida.
Alessandra, por su parte, le bajó el tono al encontronazo y señaló que "hubo un intercambio de opiniones y de formas de trabajo" con respecto a Caleri. Mientras el jefe policial sostenía que se debía conseguir una orden judicial para ingresar a una casa del popular barrio porque allí se escondían los presuntos autores del crimen, el magistrado dijo que "no había pruebas suficientes para realizar esa medida".
"Teníamos la misma información que la Policía, pero no ameritaba solicitar una orden de allanamiento porque no había testigos que avalarán esa información. Ninguno de los vecinos que consultamos acusó a la gente que estaba en ese domicilio, por eso no se ordenó el allanamiento", argumentó el magistrado a El Sol.
La negativa del fiscal se basaba en una sola cuestión: si pedía el allanamiento y detenía a los sospechosos, no iba a tener pruebas en un futuro para acusarlos porque no había testigos que acreditaran la versión policial, por lo que iba a tener cargar con toda la responsabilidad de solicitar su libertad.
Lo cierto es que el crimen de Baigorria cayó como un balde de agua fría en la cúpula del Ministerio de Seguridad, que no le encuentra la vuelta a la prevención de delitos en esa barriada, que viene protagonizando cruces armados entre bandas por el control, principalmente, de la venta de drogas en la zona. Y una muestra de ello es la "guerra" que mantienen los seguidores de la familia Aguilera, relacionada con la parcialidad más violenta del club Godoy Cruz, con la de Marcelo Gato Araya.
PESQUISA.
Con respecto a la pesquisa, desde Investigaciones señalaron anoche que se estaba armando el rompecabezas del hecho de sangre y que sólo contaban con los alias de algunos sospechosos.
Y que, por esto, no se habían ordenado detenciones.
Los pesquisas señalaron que hubo una riña entre bandas –aunque esconocían el motivo– y se produjeron, al menos, cinco disparos. Policía Científica encontró cinco vainas servidas de una pistola calibre 9 milímetros sobre la calle Bahía Ushuaia y detectó que dos plomos impactaron en la pared frontal de la casa de la víctima.
El silencio de los vecinos también complicaba la instrucción.
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Dolor e indignación de familiares y vecinos contra las autoridades
"Sólo me queda rezar y que Rosa descanse en paz. Pido fuerza y luz para los que quedamos acá", expresó, entre lágrimas, Clemente Funes (62), ex marido de Rosa Baigorria.
"Pido Justicia. Lo que nos pasó a nosotros hoy (por ayer) le puede pasar a cualquier otra persona del barrio, por eso reclamo para que no le suceda lo mismo a otros. Es una sensación horrible", dijo el hombre a El Sol. El hombre no ocultó su fastidio y cuestionó a las autoridades: "Esto pasa por la mugre de políticos que tenemos, son unos zánganos".
Funes, obrero de la construcción, estaba separado de la mujer hace 18 años, pero mantenía relación con ella por los hijos que tuvieron. "Siempre fue buena; es más, la semana pasada almorcé con ella". Por su parte, varios vecinos se agolparon contra las autoridades una vez que conocieron las circunstancias de cómo sucedió el crimen. También estuvo presente el subsecretario de Seguridad, Emilio Caram, quien recibió varios de los reclamos. "Estamos cansados de que siempre pase lo mismo. Esto es indignante, no podemos salir ni a comprar", le reprocharon los vecinos. "El otro día saqué a mi hijo del colegio y me tuve que meter a una acequia porque se venían tiroteando", manifestó una mujer.
Otro vecino fue más duro y contundente: "Las autoridades viene acá para pedir votos pero después no aparecen más. Los policías que están en el barrio cuidan a los delincuentes. En la comisaría se la pasan tomando cerveza, parece un cabaret. A la gente inocente no la protegen, nos meten a todos en la misma bolsa pero el 90 por ciento es gente trabajadora".
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