Hay ochenta familias que viven olvidadas en el centro de la Ciudad
Tienen 150 niños y habitan en condiciones inhumanas en los terrenos de los ex talleres del ferrocarril en el centro mendocino. Este miércoles hicieron un piquete. Mirá la galería de imágenes y video.
Por: Oscar Tapia y Yael Todaro
Los viejos y casi destruidos edificios de los talleres del ferrocarril San Martín, de Ciudad, sirven ahora para que en medio de sus muros se levanten ranchos de adobe y caña imposibles de imaginar, a pocos metros del centro mendocino.
La pobreza reina en el asentamiento, que con gran ironía se llama "Barrio Escorihuela", que ocupa el centro del inmenso predio que limita con calles Tiburcio Benegas, Suipacha y Perú, exactamente detrás del Club Pacífico.
En medio de basurales a medio quemar y llenos de olor, con moscas y arañas, viven 80 familias con 150 niños. Un caño de goma clandestino les provee un "flaco" chorro de agua potable. Están enganchados de la energía eléctrica y llevan la luz con un grueso alambre que va de postes a columnas de cemento, a media altura, a lo largo de varias cuadras. Y en cada rancho se conectan con el peligro de quedar electrocutados. Lo saben "pero corremos el riesgo", dijeron al El Sol Online.
El presidente de la unión vecinal, Omar González, dijo que hace tres años "que pedimos al municipio de la Capital que nos brinde los servicios de agua, luz y cloacas" pero "se nos ríen en la cara". Por eso hicieron dos piquetes este miércoles para reclamar al intendente Víctor Fayad, uno de estos frente a Servicios Públicos, en calle Videla Correa.
Eduardo Jesús Gómez, jefe de familia, con hijos de variada edad y uno discapacitado, destacó que "necesitamos con urgencia que nos desinfecten el lugar. Hay alacranes y un niño debió ser internado porque uno de esos bichos lo picó".
Una de las mujeres indicó que hace dos años y medio el municipio de Capital les dejó de ayudar con bolsas con mercaderías y se quejaron porque "nos dejaron de dar nylon y colchones". Piden con urgencia una revisión sanitaria del miserable predio.
Los mayores y adolescentes que trabajan, se ocupan en tareas eventuales porque les es imposible conseguir labores fijas. Son todos de aquí, del Gran Mendoza. Vienen de otros asentamientos o de la calle o de vivir debajo de los puentes.
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