Guaymallén

¿Quién era el "Gallego" Moreno? El perfil del abogado asesinado en Dorrego

Todos coinciden en que fue un profesional leal y correcto. Lo recuerdan por su culto a la amistad y su gusto por la cacería, las motos y la montaña.

13 de Junio de 2012 13:45

Por: El Sol Online

No era la primera vez que el "Gallego" recibía un disparo. Quienes lo conocieron bien sabían de su herida en la espalda, producto de una bala perdida que lo dejó en grave estado después de salir de rendir una materia en la Facultad de Derecho, en Santa Fe. Corrían los primeros años de la década del \'70 y, a esa altura, Adolfo Vicente Moreno, el abogado asesinado este miércoles en su casa de Dorrego, ya sobresalía por su culto a la amistad.


Fuera de su actividad profesional, se desempeñó como piloto civil, fue un avezado cazador y un amante de las armas de fuego, característica por la que llegó a ser presidente del Tiro Federal de Mendoza.

Algunos de sus amigos lo consideraban un héroe; especialmente, porque cada lunes le preguntaban si había realizado alguna proeza; ya sea seguir sumando horas de vuelo o hacer alguna pirueta nueva en moto, como cuando intentó saltar de punta a punta una pileta de natación y terminó cayendo al agua. O cuando casi incendia un departamento porque no funcionó bien un dispositivo de seguridad mientras armaba unas balas.

Fue miembro del Tribunal de Ética del Colegio de Abogados y profesor de la Universidad Nacional de Cuyo en la cátedra de Derecho Penal II.

Era padre de tres hijos. Estuvo casado, se había casado, divorciado y volvió a formar una pareja con Mabel Cumaodo, funcionaria del Registro Civil.

"Muy leal, llano, franco y correcto". Esa fue la descripción que dieron algunos colegas y jueces que, por diferentes motivos, tuvieron contacto con él. Y destacaron: "Uno de los pocos abogados que nunca recurrió a chicanas o que intentó embarrar la cancha".

En los últimos años, a pesar del prestigio que ya tenía ganado, tuvo alguna que otra aparición mediática por convertirse en abogado del ex camarista Otilio Romano, acusado por delitos de lesa humanidad.

Según allegados, tomó el caso, más que por Romano, por hacerle el favor a un amigo en común.

Creía fervientemente en el derecho a defensa, independientemente de quién fuera el acusado. Y, aseguran, hubiese representado aún a las personas que lo asesinaron. 

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