salud y vida sana

Aconsejan consumir omega-3 marino para reducir el riesgo de infarto

Tiene efectos benéficos que protegen la salud cardiovascular. Además, regula el colesterol y los triglicéridos, lo que disminuye la posibilidad de sufrir ataques cardíacos y accidentes cerebrovasculares (ACV).

15 de Agosto de 2012 16:47

Ingerir omega-3 reduce el riesgo de infarto. Ampliar foto

Ingerir omega-3 reduce el riesgo de infarto.

Por: Medios

El consumo de omega-3 marino, que está presente principalmente en el pescado, reduce el riesgo de sufrir un infarto agudo de miocardio (IAM), la principal causa de muerte en el mundo. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el aceite de pescado contiene ácidos grasos omega-3 que protegen tanto del IAM como de accidentes cerebrovasculares (ACV), porque evitan la formación de coágulos sanguíneos. Por esto se aconseja comer dos raciones de pescado semanales o cápsulas de aceite de pescado, entre las medidas de prevención cardiovascular.

Ricardo Iglesias, médico cardiólogo, ex-presidente de la Fundación Cardiológica Argentina, enfatizó: "En nuestro país, como en el resto del mundo, las enfermedades cardiovasculares son la principal causa de muerte. En el caso del IAM, el tiempo que se tarda en auxiliar al paciente es vital: casi un tercio de las personas que sufren un infarto de miocardio mueren antes de recibir atención médica".

El infarto o "ataque al corazón" se produce generalmente cuando se obstruye una arteria, bloqueando el flujo de sangre y oxígeno al corazón. Esto conduce a latidos irregulares (arritmias) y disminución del bombeo del corazón; si no se trata de inmediato, se produce la muerte del músculo cardíaco afectado y, en muchos casos, el paciente fallece. La obstrucción suele deberse a un coágulo o desprendimiento de la pared arterial enferma en el paciente con "aterosclerosis", una afección que se agrava con niveles de colesterol LDL y triglicéridos elevados.

En este sentido, un estudio realizado en Holanda y publicado en el "Journal of Nutrition" mostró que, en un seguimiento de más de 20 mil personas, aquellas que consumían más omega-3 marino tenían un riesgo mucho menor de infarto fatal (62% menor) y de enfermedad coronaria fatal (49% menor) que quienes consumían menos, en forma dosis-dependiente: a mayor consumo, menor riesgo.

"Se ha demostrado que a mayor consumo de omega-3 marino, menor es el riesgo coronario, ya que inhibe la síntesis de colesterol LDL (el que se suele llamar 'malo') y de triglicéridos, y reducen los niveles de estos lípidos en sangre", explicó el especialista, aclarando que "también se debe tener una alimentación saludable, abandonar el cigarrillo y hacer actividad física, además de las medidas que indique el médico.

Los omega-3 marino son ácidos grasos EPA y DHA, imprescindibles para el normal crecimiento, desarrollo y óptima función del cerebro, corazón y otros sistemas. A diferencia de las grasas saturadas y de las trans, son beneficiosos para la salud, y se denominan 'esenciales', ya que no pueden ser sintetizados por el organismo. La mayor concentración de omega-3 se encuentra en el aceite de pescado (sardinas, salmón, atún, caballa, trucha y otros), y pueden incorporarse por la alimentación (consumiendo pescado) o mediante suplementos (cápsulas) de aceite de pescado.

En cuanto a los omega-3 de origen vegetal como la chía, como su composición es diferente necesitan metabolizarse en el organismo, y tienen un menor efecto.

Evitar el infarto

Entre los principales factores de riesgo modificables que predisponen a sufrir un IAM se encuentran: tabaquismo, sedentarismo, sobrepeso y obesidad, estrés psicosocial, hipertensión arterial, diabetes y dislipemias (niveles de colesterol LDL y triglicéridos elevados, y HDL bajo)

Los síntomas más comunes de infarto agudo de miocardio son: molestia en el pecho: presión, opresión o dolor, falta de aire, molestia en la parte superior del cuerpo: brazos, hombro, cuello, espalda; náuseas, vómitos, sudoración

Mientras que los síntomas pueden diferir en las mujeres. Asimismo, existen infartos asintomáticos o indoloros, en especial en ancianos y en personas con diabetes. 

Fuente: Ricardo Iglesias (MN 58.310), expresidente de la Fundación Cardiológica Argentina y "Fellow American College of Cardiology"

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