Tristeza

La carta que Pampita publicó en Twitter y que está dedicada a su hija Blanca

El texto lo escribió el poeta y conductor de televisión chileno Cristián Warnken y salió publicado en el blog del diario El Mercurio de Chile.

16 de Septiembre de 2012 21:01

Pampita publicó en Twitter la carta dirigida a su hija Blanca. Ampliar foto

Pampita publicó en Twitter la carta dirigida a su hija Blanca.

Por: Medios

"Nuestros niños que partieron antes tienen que tenernos paciencia, tienen que esperarnos hasta que lleguemos al punto del misterio donde están ellos". Esto escribió el poeta y conductor de televisión chileno Cristián Warnken y se lo dedicó a Blanca Vicuña, la hija de Pampita Ardohain y Benjamín Vicuña, que ya cumplió una semana de su desaparición física.

Pampita leyó la nota, que fue publicada en un blog del diario El Mercurio de Chile, y la ubicó en su cuenta de Twitter a través de un retuit. Warnken sabe lo que significa perder un hijo: en 2007, su hijo Clemente, de tres años, cayó en la pileta de su casa y falleció ahogado. 

La carta que escribió el conductor chileno se llamó "Una luz tan Blanca". A continuación, se reproduce el texto.

"Hay una pregunta que es la más difícil de todas, la más dura, la más radical de todas: y es la que a veces nos hacen ciertos niños al partir antes que nosotros de esta tierra. Esa pregunta sí que no tiene respuesta, esa pregunta es un hoyo negro en nuestro costado, un hoyo negro más vasto y vertiginoso que los hoyos negros del cosmos. Esos niños son de la raza de El Principito, que dejó solo al aviador en pleno desierto, sin haberle advertido nunca que se iría para siempre. No hubiéramos esperado eso de nuestros niños: que nos dejaran al descampado con una pregunta que quema, que duele, que clama al cielo. Entonces miramos alrededor nuestro buscando responderla, y todos nos ofrecen respuestas hechas, y nos pasamos rápidamente al bando de los niños desilusionados de las respuestas muertas.

"Y ahí comienza el milagro: que la ausencia de nuestros niños nos hace niños otra vez. Tenemos que nacer de nuevo, de golpe. Desde el dolor de no poder contestar. Tal vez esos niños y niñas vinieron a la tierra para que comenzáramos a llenarnos de preguntas imposibles. Preguntas que tal vez lograremos contestar cuando nuestro corazón se haga niño, pero ése es el órgano que más demora en volver a nacer. ¡Ahí nos damos recién cuenta de lo duro que se ha vuelto nuestro corazón! Nuestros niños que partieron antes tienen que tenernos paciencia, tienen que esperarnos hasta que lleguemos al punto del misterio donde están ellos. Y digo misterio, no digo verdad. Los niños son del misterio, no de la verdad.

"Pero, ¿podremos desaprender tanto que nos llenemos un día, sin darnos cuenta, de preguntas nuevas y limpias, como un árbol se llena súbitamente de pájaros? Yo tengo la esperanza de que eso ocurrirá, porque hay un dolor que también es luz. Es la estela de luz que dejan tras de sí los niños que partieron, niños cometas, niños estrellas fugaces. Es la única luz que puede iluminarnos cuando las preguntas angustiosas se agolpan dentro nuestro y no nos dejan dormir. Y esa luz es una luz sin porqué, una luz sin cuándo, una luz sin cómo, una luz tan blanca..." 

Comentar noticia

IMPORTANTE: Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de las sanciones legales que correspondan. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar.