Swingers en Mendoza: "Dos más dos" y el análisis de un fenómeno silencioso
La película protagonizada por Suar, Díaz, Peterson y Minujín muestra un fenómeno que sucede, pero del que no se habla. Una periodista de El Sol Online fue a ver la película con el sexólogo José Luis Rodríguez.
Por: Florencia Rodriguez florencia.rodriguez@elsol.com.ar
"- ¿Y si probamos cambiar?"
El fenómeno "swinger", es decir, el intercambio de parejas puede ser puesto en marcha por cualquier persona. Esta práctica que compone una fantasía con la que muchos sueñan, encuentra su motivación en el deseo de mejorar la vida en pareja, experimentar con otros y ampliar horizontes. Pero aunque la recompensa sea grata en varios aspectos, el precio que hay que pagar luego de atravesar las barreras biológicas y culturales impuestas desde el nacimiento, es bastante alto.
La periodista que escribe esta nota acompañó a José Luis Rodríguez, médico, psicoterapeuta y especialista en sexología clínica, a una función de la película "Dos Más Dos". El film, estrenado el pasado 16 de agosto y dirigido por Diego Kaplan, narra la historia de dos parejas que incursionan en la práctica del intercambio de parejas.
Todo comienza cuando Betina (Carla Peterson) le confiesa a Emilia (Julieta Díaz) que con su marido, Richard (Juan Minujín), llevan años acostándose con otras personas y le asegura que, si decide intentarlo, no se arrepentirá. Emilia, cuya vida sexual viene desmoronándose lentamente con el paso de los años, queda deslumbrada con la idea e intenta seducir a Diego (Adrián Suar) para que se sume a la propuesta.
El personaje de Suar se opone rotundamente a iniciarse en esta práctica aunque, finalmente y harto de las presiones que le imponen su esposa y sus amigos, cede. "No es fácil animarse. El proceso de negación y aceptación que hace el personaje de Suar es la reacción más lógica. Ante una situación tan nueva, la respuesta inicial es no", explicó Rodriguez. Y agregó: "Además, tienen que darse diversos factores: encontrarse con dos personas que estén completamente de acuerdo con esta práctica".
El especialista en Sexología Clínica describió que deben existir ciertas estructuras que el individuo tiene que traer incorporadas para animarse. "Hay que vencer el mandato cultural que señala que estas relaciones se dan uno con uno. También existen ciertas cuestiones biológicas: como especie tendemos a la monogamia, cuando estamos con una persona se nos dificulta estar con otra", expresó.
Según el sexólogo, la biología indica que estamos hechos para componer parejas que duran aproximadamente tres años. Este período es el tiempo suficiente para criar las nuevas generaciones. A los 3 años, el niño ya puede comunicarse. Como especie, la pareja humana vendría programada para durar tres años.
A veces se encuentran muchas parejas cuyas crisis coinciden con esa fecha y, muchas veces, se resuelve con un embarazo. En varias ocasiones, se encuentran familias donde los hermanos se llevan dos años y medio o tres años; esto se debe a que la nueva crisis se resuelve con un nuevo contrato de crianza. "Socialmente venimos preparados para ser monógamos, por nuestra cultura y educación. Entonces superar estas estos dos mandatos, no es para cualquiera", destacó.
¿Para mejorar la vida en pareja?
Mientras que Richard insiste en que Diego no está listo para iniciarse en esta práctica, Betina le enfatiza a Emilia que sólo deben comenzar si están seguros y confiados de la relación de pareja.
De esta manera, se muestran dos situaciones diferentes: por un lado Betina y Richard recurren a esta práctica para que no haya secretos entre ellos y porque les aumenta el deseo por el otro y, por otro lado, Emilia quiere intentarlo para mejorar su vida en pareja.
Según Rodríguez, que en 26 años de carrera ha tratado sólo tres casos de parejas swingers, esta práctica, más allá de todas las situaciones nuevas que se experimentan, no es recomendable ni en uno ni en otro caso. "Hay que pensarlo muy bien, si finalmente la pareja decide intentar esta práctica tiene que saber que esto tiene consecuencias. Que habrá un antes y un después, y que ya no habrá vuelta atrás".
En la película, Emilia y Diego llevan 16 años de casados y sólo tienen relaciones los sábados y los feriados. "Teniendo en cuenta de que en este país hay muchísimos feriados, no estamos tan mal", justifica el personaje masculino.
El tiempo y la costumbre suelen traer aparejados problemas sexuales en la pareja. Ante esta situación, el especialista en Sexología Clínica, aconsejó intentar pequeños cambios que pueden causar un mundo de nuevas experiencias y sensaciones. "Primero deben identificar el problema y tener distintos modelos de terapia, para ayudarlos a innovar. La rutina no es buena, con cambios sencillos se puede mejorar ampliamente la vida sexual", señaló.
Rodríguez destacó que a veces el temor del embarazo genera ciertos obstáculos en la cama. Por este motivo, no son pocas las mujeres que, luego de la menopausia, comienzan a disfrutar el sexo de otra manera, más plenamente.
"Lo interesante es saber que hay otras formas placenteras de tener sexo fuera de la penetración, que son igualmente placenteras y también llevan al orgasmo", manifestó el especialista.
El swinger y sus pautas
-"¿Te tengo que ver con mi mujer?"
-"Ése es el chiste".
Las condiciones planteadas en la película establecen que no hay secretos en las parejas, todos tienen sexo bajo el mismo techo y, por supuesto, la fundamental: no enamorarse. El menor tropezón puede estropear por completo la relación. Incluso, en la película, el enamoramiento termina con la amistad y hasta con un exitoso negocio.
Sin embargo, fuera de la ficción, este fenómeno tiene también otras pautas. "La exclusividad, no es fácil ingresar a un grupo de 'swingers'. Suelen ser cerrados, esto tiene relación con el sida. Cuando se integra una nueva pareja debe hacerlo con HIV negativo y todas las prácticas sexuales se realizan con preservativo", explicó Rodríguez. Y agregó: "En la película, la premisa es todos bajo el mismo techo pero, generalmente, esto no es necesario. Primero puede ser por separado, como una forma de iniciarse en la práctica".
Justamente, en la propuesta cinematográfica, una de las parejas mantiene relaciones en secreto. Esto desata una serie de reacciones un tanto enfermizas que causan un giro completamente inesperado en la trama. Sin embargo, el fenómeno genera debate y una contradicción interna en cada espectador. No es difícil identificarse con el personaje de Suar pero, al mismo tiempo, con el de Emilia y su llamativo interés por probar.
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