Entrevista

Federico Arcidiácono: "Se puede vivir del arte en Mendoza"

El creador del "Pensador Malbec" asegura que un artista debe cambiar su actitud primero, para salirse del resentimiento y abrirse más puertas.

28 de Octubre de 2012 11:44

Por: Valeria Caselles

Si es muy dura la palabra desaforado, podríamos decir que Federico Arcidiácono es, por lo menos, un artista apasionado. Está convencido de que la energía interior modifica el destino de cada uno de nosotros. Repetirá mil veces que un artista debe cambiar su actitud primero, para salirse del resentimiento y abrirse más puertas.

Fue el creador del "Pensador Malbec" escultura de corcho que se robaron de la puerta de un hotel céntrico y que luego apareció en una parada de colectivo. "Cuando me enteré pensé: qué cagada, esos pibes estaban chupados y por una cosa así los van a encanar tres años", recuerda.

Fedrico, de 32 años, es egresado de la escuela de Bellas Artes. Actualmente trabaja en uno de los espacios externos más transitados del espacio cultural Julio Le Parc. Allí se concentra, cada tarde, en una torre de libros esculpida en madera de álamo blanco.

No le cobró nada al Gobierno por ese trabajo pero sueña con que la recompensa oficial sea inmortalizar su obra en el monumental centro de cultura de Guaymallén. En diálogo con este diario, este "trabajador de la madera" – así se describe - cuestiona a los artistas mendocinos, critica el nombre que lleva el espacio cultural y asegura que no hay salas acondicionadas para muestras plásticas.

- Sos el único artista que está trabajando en los alrededores del Le Parc.

- Es que soy de una generación que tiene que cambiar la película respecto del arte y la política. Yo presenté un proyecto y me dijeron que sí. Si querés un proyecto tenés que vaciarte de resentimiento. Yo no tengo un partido político, yo soy del arte. Hay que cambiar el concepto ese de 'la estoy peleando'. No hay que pelear o luchar y los artistas mendocinos usan mucho esa frase. Por eso se van a Buenos Aires o a otro país a probar suerte. Yo estoy bien acá. Hago lo que quiero y tengo total independencia.

- No entiendo. ¿Por qué hacés tanto hincapié en la relación con el político? ¿Es muy importante el poder político para el artista?

- Es que muchas veces los artistas tenemos ideas y tenés que ir a hablar con el político de turno. Si tenés ese resentimiento de antemano, no te podés desenvolver, no podés fluir. Tenés que creer en lo tuyo y proponerlo. El 90 % de los artistas mendocinos trabaja de otra cosa para subsistir. Yo creo que se puede vivir del arte en Mendoza. Hay que hablarle al ser interno, es el que tiene el poder. Si vas con apertura espiritual hasta te salen otras palabras con el político, su percepción de vos es distinta.

- La queja histórica, y no sin razón, de los artistas es que no se les paga ni el micro para trabajar en un proyecto cultural.

- Por la especulación del dinero se te cierran muchas puertas. Si estás pensando en la nafta, en la lija y esas cosas, te quedás con lo chiquito. La plata maneja la energía y no al revés.

- ¿A vos te pagan por hacer la escultura de madera en el centro cultural?

- Cuando yo me ofrecí para hacer la escultura en la puerta del Le Parc, la ministra (Marizul Ibáñez) me preguntó cuánta plata necesitaba y yo le dije que nada y eso que el traslado y los materiales me cuesta más de dos mil pesos. No quería yo generar más gastos. Me encantaría ganarme un lugar y que mi obra sea emplazada allí, pero eso no lo decido yo. El trabajo lo hago igual más allá de los resultados. Me la jugué. A veces por no jugártela, la vida te da sólo puchitos.

- ¿De qué se trata la obra en la que trabajás?

- Es una pila de libros esculpida en álamo blanco, pópulus alba se llama. Es de 2,40 metros y no tiene nombre por ahora.

- ¿Trabajás a pedido?

- No trabajo casi nunca a pedido, salvo cuando me dan libertad para crear. No quiero construir una emoción ajena porque la obra sale dura, sin alma.

- ¿Cuál es tu cliente ideal?

- Quizás esa persona que compra la obra por lo que le generó, quizás alguien que no se acuerde de mi nombre. Los artistas queremos apostar al que tiene plata pero nos equivocamos. Hay gente que tiene un poquito más de plata que nosotros y que tiene mucha sensibilidad. El arte es para mejorar la vida. A veces regalo una cajita de madera para que ahorren y que me vayan pagando una obra en varios meses. Es muy linda la experiencia.

- ¿Cómo surgió la escultura de corcho el Pensador Malbec?

- Surgió en una intervención que hice en la Alameda. Le gustó al gerente de un hotel y me la compraron.

- ¿Te angustió cuando la robaron o pensaste que el ladrón de arte podría disfrutarla mucho más?

- En realidad pensé: qué cagada. Habrán sido unos pibes trasnochados que estaban chupados y que la sacaron. Pobres pibes, me dije. Ahora se van a tener que comer tres años en cana. No podía ser algún coleccionista de arte. Son dos en Mendoza y si sale en todos los diarios, saben que no la pueden vender en ningún lado. Creo que la madre de los pibes los habrá cagado a pedo y les pidió devolver al Pensador Malbec (se ríe).

- ¿Te gustaría probar suerte como artista en otro lugar que no sea Mendoza?

- No, hay mucha manipulación hacia el artista, mucha alienación. Te van matando el bocho. Tenés que estar 15 años para ser conocido y vas transando con lo que supuestamente está de moda o es vendible. Las galerías de arte son lo peor. Trabajan y ganan plata con tu trabajo. Se quedan hasta con un 45 % de la ganancia. Yo no me quiero dolarizar. Hay que aceptar que Mendoza es joven para comprar arte. Es así, loco. Esa es nuestra realidad y yo la acepto. Hay que hacer el trabajo desde acá, que no te conozcan en Mendoza por lo que hiciste afuera.

 Bueno, Julio Le Parc hizo la mayor parte de su obra afuera y hoy lo reconocen con el espacio cultural más importante del país. ¿Qué opinás al respecto?

- (Piensa). Yo siempre me acuerdo de una muestra que vi a los 4 años de Julio Le Parc, me llevó mi papá. Y me impactó para siempre. Lo respeto mucho, pero creo que podría haber sido un lugar bautizado con nombres de artistas locales que hicieron mucho por Mendoza también. Qué se yo, por ejemplo, Luis Quesada se podría haber llamado el espacio. Es muy poco reconocido e hizo también mucho por el arte en nuestra provincia. Igual es raro, porque tiene nombre de un artista plástico pero ni una sala ambientada, con luces indicadas para la muestra de obras de arte. Ojalá esa dificultad se resuelva en el futuro. 

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