Mercados desconfían de pruebas de resistencia
La primera reacción de los mercados europeos a las pruebas de resistencia a los bancos hechas públicas el viernes no fue muy entusiasta: todos registraban pérdidas, muy moderadas pero suficientes como para mostrar que no parece que las autoridades europeas hayan conseguido su objetivo.
Por: DPA
“Es una operación para tranquilizar a los mercados”, subrayó el viernes el presidente de la entidad de control bancario alemana BaFin, Jochen Sanio. El Comité Europeo de Supervisión Bancaria (CEBS) investigó 91 bancos y cajas, de los que sólo siete no pasaron la prueba. Pero al grupo le faltaron en total unos 3.500 millones de euros en capital propio para aprobar, mucho menos de lo que se esperaba en el mercado. Y, además, no pasar el test no significa que vayan a tener dificultades, sino que se trataba sólo de una simulación en caso de una nueva crisis. Según una encuesta de Goldman Sachs, los círculos financieros contaban con 10 suspensos y una necesidad de capital de 37.600 millones de euros. Por tanto, la temida escasez de liquidez no se produjo. Sin embargo, en el mercado sigue habiendo dudas, y los analistas fueron críticos con los resultados. La valoración sobre si los tests de estrés fueron exitosos se podrá hacer en los próximos días y semanas en los mercados de crédito, comentó el banco UBS. También son escépticos los expertos de Unicredit. “Las pruebas no van a traer el gran cambio, pero son un paso en la dirección de una mayor transparencia. No alcanzan, sin embargo, para mejorar rápida y claramente la confianza en el sistema bancario europeo”, dijo. El estratega de mercado Heino Ruland indicó que lo más interesante es lo que ocurrirá en el sector interbancario, es decir, en el que se prestan dinero los bancos: sólo si caen las tasas de interés habrá una verdadera normalización, comentó. A la misma conclusión llegaron los expertos del HSH Nordbank: si se alivian las tensiones en el mercado de dinero, las pruebas de resistencia habrán sido un éxito. Pero para saberlo hay que esperar un poco. Al inicio de la crisis se secó el flujo de dinero entre los bancos. Como los institutos ya no confiaban unos en los otros, no se prestaban dinero y, por tanto, este tampoco llegaba a muchas empresas. La confianza sólo pudo ser reconstituida lentamente, y el Banco Central Europeo (BCE) tuvo que intervenir inyectando miles de millones de euros. En la crisis de la deuda en mayo quedó claro cuán débil era la base de apoyo, pues el mercado de capital volvió a vaciarse. Por eso, el temor es que los bancos tengan capital insuficiente para pagar sus propias deudas en un contexto de crisis.
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