CRÍTICA DE LA SEMANA

Haciendo agua

Marcelo Torrez (El Sol) OSM es el eje de la discusión política. Acuerdos y pactos rotos. Los porqué de las idas y vueltas. La denuncia penal del fiscal De Rosas contra Sanz. El fastidio de Cornejo con los legisladores del Frente Cívico. Solá y Racconto y un mitin partidario en la Vicegobernación.

30 de Julio de 2010 04:11

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Marcelo Torrez, director de diario El Sol.

Por: Marcelo Torrez marcelo.torrez@elsoldiario.com.ar

Ha sido una semana cargada. Demasiado, quizás, si uno se planta con la vista hacia adelante y repasando todo lo que se puede presentar todavía por la batalla electoral del 2011. Pero así son los tiempos, marcados por hechos que se fueron presentando, uno tras otro, con protagonistas fuertes y consecuencias que de ningún modo serán inadvertidas, tanto en gestión política como en jugadas y golpes de efecto que sólo buscan, por ahora, una posición de privilegio para cuando se largue la carrera en sí.

AGUA QUE NO HAS DE BEBER.
Obras Sanitarias fue el gran tema de la semana y lo seguirá siendo por mucho tiempo. El futuro de la empresa de agua ha sido tomado como uno de los puntales de esa batalla que ya estamos viendo que ha comenzado a librarse por la sucesión de la provincia en el 2011. Mucho antes de que se anunciara la restitución del diálogo político roto en la provincia (lo hizo ayer el secretario Alejandro Cazabán, ver página 2), Jaque descansaba en que había cerrado un pacto firme con el Frente Cívico, que reúne a radicales, cobistas y otras fuerzas menores. La discusión se centró en los 10 millones de pesos que la intervención de OSM pidió para inyectar en la empresa por los próximos dos meses. Con un PD que había sido claro desde el vamos cuando adelantó que no avalaría la entrega de ese dinero para la empresa, Jaque confió en el Frente. Pero todo indica que Ernesto Sanz y Alfredo Cornejo cambiaron el rumbo durante el fin de semana y ordenaron un no al salvataje. ¿Por qué lo hicieron y con qué razones? Hay varias especulaciones. La primera quizás tenga que ver con que no hubo explicaciones convincentes sobre el destino de la plata. Y no las hubo. Es más, en el propio Gobierno dan por hecho que el interventor Gonzalo Dávila tiene las horas contadas por su ineficiencia. Pero su salida no alcanza para disimular el jubileo en la empresa, en especial con el gasto en los sueldos de la línea jerárquica. Todo demasiado desprolijo. Este costado muy flojo del Gobierno, y que el oficialismo no pudo defender en el debate de Diputados, pudo haber sido una de las causas para bajarle el pulgar. Más cuando, horas después, el propio gobernador hizo aún más confuso el panorama cuando a este diario le reveló que los 10 millones de pesos, en realidad, el Estado se los debe a OSM por los servicios que la empresa le ha prestado por agua y cloacas a las reparticiones y edificios públicos. Pero hay también razones políticas que llevaron a los líderes del frente a ordenarles a los legisladores que les responden que había que darle un escarmiento al Gobierno. Cornejo en más de una oportunidad se quejó hacia adentro del radicalismo por no hacerle la vida más dura a Jaque, en especial en la Legislatura. Observa que son varios los jueces a quienes se les avalan los pliegos casi sin chistar y que se están designando bajo la mirada atenta del secretario general de la Gobernación, Alejandro Cazabán, el rival más enconado que tiene de todo el gabinete. A Cornejo no le sienta nada bien que el sanrafaelino se esté haciendo de semejante capital político-judicial a futuro. También le ha molestado que, habiendo ganado el Frente la última elección, el peronismo obtenga casi sin esfuerzo todo lo que pide Jaque. Es conocida su visión sobre el nombramiento de Joaquín de Rosas en la Fiscalía de Estado, semanas atrás: “Somos unos pelotudos, no puede ser que se le haya hecho tan fácil”. Y luego del no a los 10 millones le escucharon decir: “Ahora saben con quién tienen que hablar”. De Sanz, las razones pueden ser más complejas. El Gobierno le atribuyó a su influencia el no a la aprobación de los 10 millones. Sanz cree que todo el proceso ha sido bastante irregular y confía muy poco en el gobierno de Jaque. Advierte, además, que la campaña que se avecina será más dura que la del 2007, cuando desde el corazón de la gestión ventilaron una vieja causa en su contra originada mientras gobernó San Rafael, entre 1999 y el 2003. Sanz sabe que la batalla será dura y que se pondrá en el campo todo el poder de fuego de que se disponga. Él también. A tal punto es así que, quizás, Sanz ya sabía antes de la votación que una investigación originada en la Fiscalía de Estado lo tenía entre ojos por la causa famosa de los créditos con fondos municipales a las industrias del durazno que Sanz otorgó en medio de la crisis del 2001 sin la autorización del Concejo Deliberante y con garantías débiles presentadas por parte de la mayoría de las empresas. Antes de ser designado fiscal, De Rosas, subrogando el órgano de control, viajó a San Rafael en un hecho casi inédito y tomó testimoniales y se trajo consigo una serie de documentos con el fin de averiguar si el senador, por entonces intendente, había cometido algún ilícito. Semejante empeño por descubrir la verdad de todo, le valió a De Rosas ser el candidato de Jaque a la Fiscalía, institución que hoy encabeza con el apoyo de las bolillas blancas radicales también, aquellas que sacaron de quicio a Cornejo. El fin de la historia es lo que ya debe saber Sanz: el fiscal investigó y no encontró irregularidades en los préstamos que alcanzaron una suma de 1,3 millones de pesos/dólares. Las industrias, siete en total, devolvieron más tarde o más temprano lo que el Municipio les prestó durante aquel caos. La denuncia sugería que mucha de esa plata se había perdido. Pero la sorpresa vino al final del dictamen de De Rosas: envió la causa a la Justicia penal por encontrar a Sanz violando sus deberes de funcionario público y por desobedecer la Ley Orgánica de Municipalidades, porque, para dar los préstamos con plata del Municipio, debió haber pedido autorización al Concejo Deliberante, cosa que hizo luego de otorgarlos. Sanz, sin dudas, debió saber que lo denunciarían penalmente antes de la votación.

FLOJOS, MUESTRAN LA HILACHA. Felipe Solá, el ex gobernador bonaerense y aspirante a la presidencia desde un sector en el que deberá lidiar con rivales como Duhalde, Macri, De Narváez y, posiblemente, Reutemann, llegó a Mendoza de la mano de varios peronistas desencantados con los Kirchner y que nunca se vieron reflejados ni representados por el Gobierno de Celso Jaque. Estos peronistas, que antes –no todos– fueron cobistas y que ya no, forman el Peronismo Federal y juntan fuerzas caminando el país para pelearle al oficialismo nacional, por afuera de la estructura partidaria, que hoy está en manos de quien gobierna y que tiene el sello K. Solá y Duhalde, por caso, son los abanderados del discurso filoperonista de derecha y tomarán envión desde aquel nicho que encontraron cuando los Kirchner definieron a sus enemigos. Tienen fuertes lazos con la Iglesia, se presentaron como férreos defensores de los poderosos intereses del campo de la Pampa Húmeda y critican, esto sí con razón, en términos muy duros, el festival de desaguisados que protagonizan a diario los Kirchner con esa particular forma de ejercer el poder, pisoteando, humillando y dejando una estela de hechos y acontecimientos inexplicados, dudosos y cargados de vicios, sospechados de una gran corrupción. Sin embargo, el desembarco de Solá en Mendoza, con el vice Cristian Racconto al lado, empezó mal. No tanto por sus dichos, sino por sus hechos: Racconto, a quien el bonaerense maltrató antes de pisar el suelo mendocino, lo esperó en la Vicegobernación para darle aire al mitin. Craso error de Racconto y de Solá. Mendoza no resiste un acto partidario en lo que es y debe ser, claro está, el templo de la política (la Legislatura), sí, pero de aquella que discute los asuntos de todos. Mal comienzo y mala señal. Solá puede tener en este yerro una salida que no lo exculpa, pero que sí explica su actitud: son pocas las provincias y lugares del país que se preocupan por respetar las instituciones y su simbología. Pero Racconto sabe de eso y utilizó la Vicegobernación, como vicegobernador de un gobierno del que ya se fue, para un mitin político de una corriente cuyos integrantes dicen ser respetuosos y serios de los derechos de todos. Allí hubo café y mediaslunas. Todavía no se mostró la factura de ese gasto y quién puso la plata. Un detalle no menor, independientemente del monto del gasto, pero que pinta de cuerpo entero lo que se puede llegar a venir.

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