Monopolio
La lucha entre el Gobierno y Clarín, entre Clarín y el Gobierno, está llegando a extremos inusitados.
Por: Jorge Sosa
Son dos poderes muy grandes. Uno, el poder político, con toda su parafernalia de posibilidades, y otro, el poder mediático, con su importante presencia en el pensamiento de la comunidad. Los campos de batalla son varios: la Ley de Comunicación Audiovisual, la ascendencia de los hijos de la dueña de Clarín, papel prensa, los aparentes negociados de los K, y ahora están dirimiendo sus disputas alrededor de la supuesta existencia de una embajada paralela para hacer algunos trámites non sanctos en Venezuela, La verdad es que ya aburren con este enfrentamiento. Debo reconocerle al Gobierno la actitud de ir a la lucha con un grupo absolutamente aristocrático delante el cual bajaron su cerviz todos los presidentes de la nueva democracia, todos, los que no hicieron negocios con ellos. Esta vez, como dice la canción, “el clarín estridente sonó”. A diario me meto a ver qué dicen de ambos lados, y uno se da cuenta de que la pelea es a todo o nada, a vencer o a morir. Los periodistas de Clarín y todas sus variantes bombardean al Gobierno con municiones de grueso calibre, y hay algunos que francamente dan pena. ¿Hay alguna cosa peor que un porteño soberbio? Sí, la hay: un porteño periodista soberbio y tendencioso. Desde diciembre que vengo repasando el diario Clarín todos los días. En cualquiera de sus ediciones hay al menos 25 por ciento de material destinado a desprestigiar al Gobierno de cualquier forma, con las notas, noticias, comentarios, opiniones, columnas, hasta las policiales, noticias del exterior, deportes y, por si fuera poco, la última página, de humor. A lo mejor usted, que está leyendo y es antikirchnerista (tiene todo el derecho de serlo), piensa: “¡Bien! Clarín está defendiendo lo que yo pienso y lo que piensan muchos argentinos”. No se engañe, mi amigo, a Clarín le importa un corno lo que piense usted y su vecino. Clarín está viendo que se le viene abajo un emporio y está tratando por todos los medios de salvar su negocio. Son dos mujeres las que se enfrentan, mire usted: Ernestina y Cristina. ¿Alguna de las dos le estará haciendo bien a Argentina? En fin, dicen que el mono más terrible es el gorila, no es así, el mono más terrible es el mono… polio.
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