Tres novedades editoriales para este fin de semana
Las tres puertas, de Teresita Saguí; Ladrones conocidos, sospechosos reservados, de Mercedes García Ferrari, y Cuentos de cucos y memoriosos, de autores varios, son los títulos que salen a la venta. Las reseñas
Por: ALEJANDRO FRIAS cultura@elsoldiario.com.ar
Se viene un fin de semana más que destacado en cuanto a lanzamientos editoriales, con tres títulos que abarcan literatura de terror/humor, un cuento infantil y un ensayo sobre los inicios de las técnicas de identificación de personas en Argentina.
Los títulos que salen a la venta son Cuentos de cucos y memoriosos, que compila textos de varios autores; Las tres puertas, de Teresita Saguí, y Ladrones conocidos, sospechosos reservados, de Mercedes García Ferrari.
MÁS QUE MIEDO. Mañana a las 20.30 en el cine teatro Recreo (Pedro Molina 110, Guaymallén), se presenta, con una puesta multimedial, Cuentos de cucos y memoriosos, una compilación de textos aparecidos en sección homónima de la revista La Mosquitera, publicada a partir de un subsidio del Fondo Provincial de la Cultura. En el libro participan Ramón Mayo, Raúl Zalazar y Andrés Llugany en los textos, Pablo Pavezka y Gabriel Fernández en las ilustraciones y Fernando Rosas en ambas tareas. Cuentos de cucos y memoriosos viene acompañado de un ex libris de María del Mar Mayo, y en el lanzamiento también se convocará a un concurso (cuyo premio es la edición de un cuadernillo con 20 relatos que se publicará a fin de año) y se realizará la entrega de ejemplares a bibliotecas municipales departamentales y a las cuatro bibliotecas populares de El Bermejo.
En diálogo con El Sol, F e r n a n d o Rosas y Ramón Mayo ofrecieron detalles del nacimiento del libro. “A la sección la comenzó hace mucho Raúl Zalazar, él era el encargado de un espacio que, al principio, era como un horóscopo chino, y después se le ocurrió hacer el relato de cucos de medio pelo, con esta cuestión barrial, entonces, la tónica era un poco humorística, un poco lamentable, ridícula, y cuando entra Ramón, el cariz empezó a cambiar. Después, cuando se funde la revista y surge el proyecto de la radio, hablando con los sobrevivientes de esta sección, decidimos hacer una compilación”, rememoró Rosas, a lo que Mayo agregó: “A partir de eso se fue armando un libro con mucha entidad, con textos muy reforzados, porque todas las obra tienen imágenes, y porque el proyecto es barrial, es genuino, toca un montón de lugares de El Bermejo y tiene calidad”. Los textos de Cuentos de cucos y memoriosos están firmados por nombres apócrifos, conformando un muestrario de bichos raros, entre los que se cuentan, por ejemplo, la chancha de las luces, el loro de la Parca, el Perfumador, el Grillotopo y la criatura del Bajo. Los monstruos que aparecen en esta compilación pueden ser buenos o malos, traidores o fieles, espantosos o amorosos, pero todos tienen algo en común: con una buena dosis de humor, meten miedo. Pero no el miedo común ese del susto, el de un gato que salta delante de nosotros cuando vamos caminando por una calle oscura para desaparecer luego bajo un puente y dejarnos tranquilos sabiendo que fue sólo un sobresalto.
No, señor. Cuentos de cucos y memoriosos nos muestra el otro espanto, el miedo profundo, ese que nos deja temblequeando las rodillas, porque los monstruos, entes y demonios registrados son creaciones más profundas, propias de esas oscuridades que atraviesan a los pueblos y que crean mitos, como el del Futre, que también está incluido en esta colección, aunque en una versión algo distinta. Un buen libro de un género poco frecuentado por la literatura de estos pagos, pero siempre presente en la oralidad de la gente.
UMBRALES ONÍRICOS. El sábado, ediciones La Aldaba presenta Las tres puertas, el nuevo libro de Teresita Saguí. La cita es a las 11 en el local de la librería Rayuela (Garibaldi 69 de Ciudad), donde la artista plástica Verónica Irrazabal (Verushka), ilustradora del libro, dibujará escenas y personajes. Las tres puertas es una invitación para que los lectores acompañen a Mauro, su protagonista, en un viaje extraño en busca de un pozo oculto bajo las aguas de un río, por donde, mediante una escalera, se llega al lugar donde está escondido un tesoro. Simple pero profundo, el texto de Saguí se mete a jugar con lo onírico en plena vigilia, atravesando y superando miedos que van desde los colmillos amenazantes de un monstruo hasta la locura agresiva de un extraño bebedor de néctar. Con la sencillez que ya le conocemos de Un loco con paraguas (La Aldaba, 2009), Saguí se anima a tocar temas como la muerte, que aparece como un hecho más de la vida, sucediéndole, en este caso, a un burro que la abuela de Mauro quería mucho, o un accidente invalidante que sufre el abuelo, pero sin cargar de sombras la narración y mucho menos el clima del cuento. Hay detalles muy significativos en esta historia de Saguí, como que, al fin, Mauro puede llegar al tesoro, pero en lugar de correr para celebrar esto, pese a que ha sido muy esperado por él, se queda en medio del río, tratando de lograr su objetivo inicial cuando se embarcó en el bote ese día: cumplir con su palabra de pescar aunque sea un pez pequeño para la cena. Por último, hay en Las tres puertas un diálogo con el mito de Pandora, porque mientras que esta, por su curiosidad, ansiedad e impaciencia, abre su baúl para luego cerrarlo dejando adentro sólo la esperanza, el tesoro que Mauro va a buscar y libera es, justamente, la esperanza. Una mención especial merecen las ilustraciones de Verushka, que, con trazos firmes pero simples, complementan esta historia, llevando a los niños de la mano por este maravilloso paseo por un mundo de sueños reales.
VIGILAR E IDENTIFICAR. Ladrones conocidos, sospechosos reservados Identificación policial en Buenos Aires, 1880- 1905 es el título del ensayo de Mercedes García Ferrari que lanza editorial Prometeo. Abarcando un período de 25 años, García Ferrari repasa la historia de los métodos de identificación de personas en nuestro país, un proceso destinado, principalmente, a la individualización de reincidentes o sujetos considerados sospechosos. Para esto, parte de la reconstrucción de aquella Argentina en la que las ciudades comienzan a crecer y la delincuencia empieza a ser una preocupación para las autoridades, para continuar con la incorporación de la fotografía y los debates y reclamos, sociales y judiciales, que el uso de esta tecnología acarrea, hasta llegar al desarrollo de la antropometría y la dactiloscopía y la disputa que esto produjo entre dos de los principales impulsores de tales métodos: Luis María Drago y Juan Vucetich. Respecto de los motivos que motorizaron el perfeccionamiento de las técnicas de identificación, García Ferrari explicó: “En este período, la policía está emprendiendo reformas modernizadoras, y las nuevas tecnologías desarrolladas en Europa forman parte de los intentos de legitimar estos cambios. Por otro lado, el proceso inmigratorio, que puso en primer plano el temor por el anonimato y el crimen, está en la base de la incorporación muy temprana de estas tecnologías. Por último, las limitaciones institucionales y económicas hicieron que se innovara localmente y se implementara la dactiloscopia, que resultaba un método más barato y sencillo. Es decir, convergió un conjunto de factores”. Indudablemente, el gran impulsor de la búsqueda de la identificación de las personas mediante datos mensurables es el positivismo, y, tras él, el deseo de controlar cada hecho (incluyendo a las personas) mediante herramientas científicas. “Un proceso de identificación siempre tiene un objeto de control, pero no necesariamente considero que haya sido de una manera directa un proceso de control sobre la inmigración, sino más bien sobre las clases populares, que, por supuesto, se están transformando fuertemente debido a la inmigración. Pero no hay tempranamente formas de identificar específicamente a determinados grupos migratorios, como sí ha sucedido en otros países”, señaló la autora respecto de la relación que se establecía entre los fenotipos clasificados y su vinculación con la delincuencia. Finalmente, en cuanto a evolución conceptual de la idea de identificación, García Ferrari indicó: “Aquel proceso inicial está circunscripto a sectores sociales muy definidos, en ese momento no se entiende la identificación biométrica como la identificación del ciudadano, sino que es identificación de sectores de alguna manera ‘desviados’. Actualmente es mucho más complejo el uso que se le da a la identificación, inclusive, se la considera un derecho. Por otro lado, hoy no sólo interviene el Estado en la identificación. Algunos autores hablan de una cartelización de los sistemas de identificación, en los cuales algunas multinacionales tienen un rol tan importante como los Estados”.
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