TALLER DE RISAS

Camino al clown: liberar la emoción

Daniel Quiroga está a punto de iniciar el dictado de un seminario, Camino al clown, en el Instituto Fabián Calle (Patricias Mendocinas 605). A propósito de ello, charló con El Sol y aclaró que la propuesta es para todo el que se anime a divertirse. Además, el talentosísimo actor, cómico, clown, mimo y bufón presenta el viernes a las 22 en el Soul Café (primer piso, Galería Piazza) su espectáculo Por culpa de ella.

26 de Agosto de 2010 08:30

Por: ANA LIS SEÑORENA cultura@elsoldiario.com.ar

         Con 29 años de trayectoria, este buscador incansable, que hace culto de la risa, que apuesta siempre por el arte y por la vocación, nos acerca en esta primera parte de una entrevista intensa al universo maravilloso de los payasos de todos los tiempos.

¿Qué es un clown? ¿Es lo mismo que un payaso, un mimo o un bufón?
Es la forma de llamar hoy a un payaso moderno.

¿Cuál es la historia del personaje?

Ha sido el proceso de un montón de experiencias que vienen de lejos, del bufón, que se ha ido enriqueciendo con elementos que lo han ido contemporanizando. Ahora se usan técnicas específicas para llegar a ser un payaso, antes era un bufón que se divertía. Igual muchos de ellos eran excelentes profesionales. En definitiva, si hacemos historia, el clown viene de allí, de los juglares, de la commedia dell’arte, que satirizaba los asuntos sociales que sucedían entonces y había un payaso bueno y otro malo o serio. El más cercano al bufón era el que tenía más complicidad con el público, el que se dedicaba a la sátira. De ahí surge.

¿Qué accesorios o ropas usa?

Cada uno es un clown distinto, cada individuo, está ligado a la personalidad y al payaso que tenemos internamente. Eso dicta la comodidad de la ropa, la ingenuidad, los juegos con el público, todo. Es un lenguaje personal. Hoy hay una gran fusión de las artes y puede haber trabajo de pantomima, teatro imagen, cada uno de acuerdo con su trabajo con la corporalidad. Yo me he ido conformando así, cada clown hace su camino.

 ¿Tiene que usar nariz roja?
 Es una de las características, porque dicen que es la máscara más pequeña. Una de las técnicas del clown es permanecer, estar siempre en escena, ser siempre protagonista, en complicidad con el público, siempre mirando al público, si se cae o se equivoca, lo mira. La nariz roja es parte de invitar al juego. Si yo ahora me doy vuelta y me pongo una nariz roja en el medio de la entrevista, cambiaría todo, entraríamos en otra dimensión, en otro juego.

¿Hay que tener destrezas o atributos físicos especiales para ser clown?

No, el clown puede ser flaco, gordo, estar quieto, moverse, lo que quiera. Lo único que necesita es estar aliado con el público. No necesita destreza física, necesita divertirse, pasarla bien, hacer todo lo que querés y a veces no te animás a hacer.

¿El clown es mudo?
 No, puede hablar o no, tiene personalidades múltiples. El mimo, en cambio, no habla. Esa sería una de las diferencias entre uno y otro.

Este personaje históricamente ha estado relacionado con géneros desprestigiados (vodevil, circo, arte callejero), no se le da el mismo valor que a un actor serio.
Es un concepto erróneo, hacer reír es mucho más difícil que hacer llorar. Es un feedback permanente. En una obra seria, los aplausos llegan al final y pueden ser por cortesía, pero la risa es espontánea, sucede simultáneamente. Si el humor no funciona, es un fracaso, no se puede fingir. Hay un mal concepto. Yo he trabajado mucho en la calle y es realmente difícil, hay que tener mucho entrenamiento, mucho manejo.

Se tiene la idea de que es un poco bobo o inocentón, ¿es eso parte de la filosofía del clown?

No, son recursos. Si lo es, es por elección propia. Lo hace para permanecer. En el clown no hay error. Utiliza la viveza, la ingenuidad, la torpeza, para estar presente, pero sin llegar a lo agresivo, porque el público no tiene que sentir rechazo, debe aceptarlo.

Cómicos como Keaton, Chaplin, los hermanos Marx, Stan Laurel o los tres chiflados ¿pueden considerarse clowns?

Sí, son grandes payasos. Empezando por los temas sociales que toman. Fijate Chaplin, por ejemplo, un tipo humilde, romántico, pícaro, tiene todo. Además, en ese momento, no había texto en el cine, sólo los carteles, eso ayudaba a la corporalidad. Pero era diferente al mimo, que tiene una gestualidad distinta. Buster Keaton, con una mirada te decía todo lo que estaba pasando. En Argentina también, Olmedo es el tipo que empieza a romper con la cuarta pared que es la cámara. Fue el gran payaso de la televisión.

¿Cuál es la mirada del clown sobre el mundo?
 Una mirada que tiene que ver con el humor, la expresión, el acercamiento y el afecto, porque busca ser aceptado mediante el afecto. Por eso, hay muchos médicos clowns que visitan hospitales, hacen campañas solidarias, hay médicos clowns que trabajan con chicos con enfermedades terminales.

¿Cómo has planteado el seminario?
Es para todo tipo de gente, con o sin experiencia. Se trata de poder llegar a hacer payasadas, emprender el proceso. Haremos trabajo grupal, de desinhibición, de integración y después vamos camino a perder el miedo al ridículo. Luego, vendrán las técnicas concretas del clown, trabajar la complicidad, el error, la sutileza. Trabajar más individualmente para encontrarse cada uno con su clown. El jueves 2 de setiembre en la segunda parte de esta entrevista, Daniel Quiroga nos habla, entre otras cosas, de su propio camino hacia el clown.

DATA DEL SEMINARIO

Fecha: miércoles de setiembre y octubre. Hora: de 21 a 22.45. Costo mensual: $100 Informes: Instituto Fabián Calle. Patricias Mendocinas 605. Tel.: 4204818. mail: dpto.extensioncalle@gmail.com.

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