Fabián Mandarino, Podio en el cielo
El 22 de agosto se guardará en la memoria colectiva del motocross de la provincia y el país. Fue el día que Fabián Mandarino, el campeón argentino y mendocino, se convirtió en la estrella fugaz que dejó una estela y subió al escalón mayor de los pilotos de los cuatriciclos. Lo recuerdan: el Negro Ticona Gómez, relator del motocross y Especial motor; Sebastián Halpern, su mejor amigo; Gabriel Yacopini, fotógrafo; Darío Pennesi, quien compartía la pista en el momento del accidente; Coco Ruiz, pionero del enduro, y Giggetta Mazzamuto de Abud, esposa y madre de pilotos de motos.
Por: EL SOL
Hasta siempre, campeón” Negro Ticona Gómez.
Testigo del suceso. Relator del Motocross y Especial motor. Su narración nos deja sin palabras: “En la séptima fecha del Campeonato Argentino de Cuatris, en Tupungato, se fue un gran amigo, un gran padre, un gran campeón”. “Transcurría la penúltima vuelta y un salto doble (en los entrenamientos del sábado hacía la diferencia para ser el piloto más rápido de la Masters) le jugó una mala pasada. Cayó de punta y el cuatris impactó sobre su espalda. David Rogero, el líder del campeonato estaba tercero en la pista, Fabián cuarto. Si lo superaba, pasaba a comandar el campeonato”, refirió. Su relato se detiene con un significativo silencio: “Era un gran piloto. Nos dio alegrías, títulos argentinos y regionales. Un señor dentro y fuera de la pista. Transmitía su experiencia a los jóvenes, los asesoraba dónde y cuándo acelerar, cómo encarar cada salto, cada curva. Sostenía que no siempre se corre para ganar. Quedaba satisfecho con sus posiciones y resultados. Cuidarse y cuidar a los demás eran su prioridad. Un error le jugó la mala pasada”. El Negro Ticona sentenció: “Fabián no se ha ido, El Manda encabeza el pelotón. Está entre nosotros, donde acelere o salte un cuatris. Siento dolor. Perdí a un gran amigo. Te diré, hasta que se me apague mi voz de tanto gritar, hasta siempre, campeón”.
Mi hermano varón Sebatián Halpern.
Su mejor amigo. “Compartimos la pasión por el deporte. Nos iniciamos juntos en las motos y cuatris. Viajábamos juntos a las competencias y pasábamos juntos las vacaciones con nuestras familias. Él fue campeón Argentino del enduro categoría Limitada y yo, de Libre. Fuimos los primeros en utilizar la rodillera articulada, la cuellera, las botas especiales”, contó. El piloto emblema de Mendoza, por su actuación en el Dakar, comentó que Fabián diseñó el circuito que él posee en Cruz de Piedra y donde entrenaban. Dice que cuidaba cada detalle de su cuatris, la moto y el equipo protector. Entrenaba con pasión, no dejando nada al azar. Estaba mejor preparado que los jóvenes. Lo recordó: “Mi hermano varón, el que yo no tuve”.
Humilde ante el éxito Coco Ruiz.
Pionero y precursor del enduro mendocino. Lo describió: “Un caballero. Excelente piloto, esposo y padre ejemplar. Humilde ante el éxito. Ejemplo de vida”.
Los cuatris, de luto Gabriel Yacopini.
Fotógrafo. “Con sus jóvenes cuarenta años puso mucho empeño en difundir la disciplina en Mendoza e inculcar en su hijo Tomás su pasión por los cuatris”, señaló. El Manda, como todos le llamábamos, fue un excelente compañero dentro y fuera de las pistas. Acompaño en el dolor a su familia. Su ausencia marca un profundo dolor y deja un vacío enorme en cada competencia que tenga que captar una imagen con mi cámara. Fue un grande. Que en paz descanse”, expresó.
Trazó horizontes Darío Pennesi.
Compartía la pista en el momento del accidente. “Inmensa pérdida. Amigo y mejor deportista. Sabiendo del gran esfuerzo y sacrificio que la disciplina conlleva, el deseo de Fabián es que los cuatriciclos, el motocross y el enduro sigan creciendo y enalteciendo a las personas que les dedican tiempo, esfuerzo y amor. Frente al terrible accidente, los que practicamos el cross de alto riesgo lo tomamos como experiencia en seguridad de manejo y asistencia médica. Fabián fue el padre ejemplar que trazó horizontes de grandeza para su familia, amigos y pilotos”, manifestó.
Se despidió en lo suyo Giggetta Mazamuto de Abud. Esposa de uno de los precursores del enduro mendocino, mamá de Kevin piloto del motocross. Una mujer ligada al deporte de las dos ruedas. Escribió una extensa carta. En ella dijo: “Hay cosas en la vida que están trazadas: nacer, vivir, morir. Las tres, en el ser humano, tienen horarios y están escritas. Soy católica prácticamente y creo que ese horario inexorablemente se cumple. Fabián Mandarino tenía un rico historial en el deporte y la vida. Se le fue, haciendo lo que él más amaba”.
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