Ronquidos
¿Por qué los que más fuerte roncan son los primeros en dormirse, ah? El ronquido es una obstrucción en las vías respiratorias, que se produce durante el sueño.
Por: Jorge Sosa
¿Por qué los que más fuerte roncan son los primeros en dormirse, ah? El ronquido es una obstrucción en las vías respiratorias, que se produce durante el sueño. Entre las causales de separación de las parejas actuales está: el matrimonio, como una de las más importantes; la infidelidad que modifica moral y físicamente a la víctima, digo físicamente porque acarrea cuernos; el maltrato que generalmente ocasiona el hombre, aún aquel que sostiene que no hay que pegarle a una mujer que use anteojos, y en cuarto lugar, los ronquidos. Tanto la mujer como el hombre pueden roncar, pero, generalmente, es el tipo el que produce esta especie de serruchada sonora que conmueve toda la habitación y causa en el versus que está a su lado un insomnio forzado que suele contrarrestarse con una sucesión de insultos que evocan a la familia del roncante y toda su descendencia llegando a los tataranietos. Porque hay distintos tipos de ronquidos. Están los suaves, que joden igual pero uno puede tomarlos como un golpear de una modesta brisa del sur sobre la persiana. Son como una respiración amplificada pero pueden ser tolerados con dos almohadas en los oídos a modos de auriculares del Yeti. Pero los terribles son aquellos que no tienen límite, parecen dos turbinas de Boeing 737 acompañadas por el bombo del Tula, como un camión Bedford modelo 66 con escape libre. Pero no es sólo el ruido, producen vientos domésticos que mueven la araña del techo, agitan las puertas del placard y hasta llegan a descascarar el revoque fino del techo. Entonces, la mujer recurre a los codazos en la panza de su versus, lo despierta, le pone gotas de la nariz con la regadera, le pone otro colchón encima, lo zamarrea, le introduce un zapato en la boca abierta y, seguramente, termina durmiendo en el sillón del living con el televisor prendido a todo lo que da para no escuchar los ruidos a porcino con dolor de muelas. Y lo más lindo es que el tipo, cuando está despierto dice: “¡Qué te quejás, si yo no ronco!”. No conozco ensayos sobre el tema, pero creo que debería escribirse algo sobre la influencia de los ronquidos en la estabilidad de la pareja. Por eso, la mujer no quiere ir a los conciertos de la Sinfónica, porque si su marido se llega a dormir en plena función, ni un fortísimo de los timbales puede ocultar los ronquidos de su chancho consorte, hasta Beethoven con su sordera lo escucharía. Dicen que para que el vago no ronque hay que ponerlo boca abajo, y es lo que está pasando con el futbol de primera, boca abajo. Dicen que lo mejor que le puede pasar a una esposa de un marido que ronca es que su marido sea soltero.
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