CRÍTICA DE LA SEMANA

Subestimar, el peor de los pecados

Marcelo Torrez (El Sol) Si el gobierno de Celso Jaque tuviera más y mejor información de lo que le pasa a la gente que gobierna, quizás podría entenderla mejor, con lo que sus políticas serían, sin duda, más acertadas y mejor dirigidas y hasta el ánimo del jefe del Ejecutivo –a quien en la semana se lo vio de muy mal humor, peleando con periodistas y despotricando contra la Corte y la oposición– podría ser muy distinto del que refleja.

03 de Septiembre de 2010 05:36

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Ilustración Andrés Casciani

Por: Marcelo Torrez marcelo.torrez@elsoldiario.com.ar

         Si el gobierno de Celso Jaque tuviera más y mejor información de lo que le pasa a la gente que gobierna, quizás podría entenderla mejor, con lo que sus políticas serían, sin duda, más acertadas y mejor dirigidas y hasta el ánimo del jefe del Ejecutivo –a quien en la semana se lo vio de muy mal humor, peleando con periodistas y despotricando contra la Corte y la oposición– podría ser muy distinto del que refleja. A menos que, en medio del clima enigmático y misterioso que le infunde a temas que el grueso de la ciudadanía trata con indiferencia, el gobernador y su entorno estén jugando una carta fuerte en un partido desconocido para muchos, como es el de los tejes y manejes alrededor de las designaciones de conjueces y jueces que lo enfrentó con la Justicia por espacios de poder que perduran en el tiempo y trascienden a esta gestión de gobierno. Pero ese juego, desde ya, es de pocos y para pocos.

          Salvando lo anterior, es evidente que la administración del malargüino sigue adoleciendo de un sistema de información de calidad que le indique con cierta regularidad cuál es el pulso del pueblo que dirige. En honor a la verdad, los medios también sufrimos lo de Jaque y la inmensa mayoría se obsesiona con asuntos que la sociedad ve lejos, muy lejos, y con lo que saca las peores conclusiones: meras sensaciones se transforman en verdades grabadas a fuego imposibles de erradicar del colectivo social, como que mientras más lejos se gobierna de la gente, la proliferación de negociados particulares crece al mismo ritmo que el desprecio de los ciudadanos por el equipo que lo debe conducir. En los últimos días, el Gobierno se concentró en el conflicto con la Corte por la designación irregular de tres conjueces, asumiendo el enfrentamiento como prioritario, mucho más que el otro gran asunto que tuvo y tiene aún muy entretenido al jefe de Estado, como el de la promoción industrial y un posible arreglo que, de confirmarse, le generará más lío que el problema a resolver en sí.

        El Gobierno gastó mucha energía en estos asuntos que asumió, como está dicho, con la más alta y preponderante cuestión de Estado. Independientemente de lo trascendente de aquello, Jaque debería prestar atención a lo que puede estar ocurriendo en la calle con sus gobernados. Según el sociólogo Enrique Bollati, el conflicto con la Corte por los conjueces no está en la agenda de los mendocinos porque no se enteraron, no se los explicaron bien o porque lo procesaron como intrascendente. Lo propio ocurrió con el desendeudamiento que acordó el Gobierno con la Nación aliviando, desde ya, las cuentas fiscales de la Provincia, y algo parecido ocurre con el gran entuerto de la promoción industrial. Aunque en este punto, el ciudadano entiende que entre tener o no tener el beneficio, aunque en términos directos no lo afecte, sería mejor contar con la p r o - moción, como San Juan y San Luis, aunque por una razón llamativa y extraña a la vez: por envidia, por contar con lo mismo que tienen en San Juan y San Luis, “por mero cholulismo”, aclara Bollati.

        Cosa rara, pero interesante al momento de explicar por qué somos como somos por estas latitudes. Lo que resulta mucho más atractivo para avanzar es por qué ocurre este fenómeno. Y aquí entra a tallar la influencia de los medios de comunicación nacionales, en especial los electrónicos y su prédica constante, monotemática, en torno al enfrentamiento político de muchos de ellos con los Kirchner. Es así que la seguridad, y en especial las salideras, que hacen furor en la pantalla chica nacional, se instalan como un temor cierto en el mendocino, y con Papel Prensa, aunque no se tenga mucha idea de lo que es, se transforman en ejes de discusión, muy lejos de aquellos en los que está concentrada la gestión de Jaque. La incapacidad para generar agenda propia, de peso, trascendente e interesante de parte del gobierno de Jaque, sumado a la penetración de los canales porteños con su agenda en los sectores medios de la sociedad, causan en la gente una sensación de indiferencia sobre la cosa pública local que espanta.

         Según el seguimiento que hace Bollati, el mendocino divide su humor según el estrato social. Los sectores medios son los más intranquilos y fastidiados. Allí golpean la inflación y la agenda nacional, como una suerte de River-Boca en el que se transformó el enfrentamiento K versus Clarín. El tema es seguido con atención, pero en especial por la militancia fanatizada. Al mendocino medio lo mal predispone, porque sus urgencias están en las deudas, en el cuidado de su trabajo y en llegar a fin de mes. En buena medida, el Gobierno debería atender algo de esto: sus gobernados empiezan a mostrar síntomas de resignación frente al crónico planteo de sus problemas más cercanos y sin solución. Otra es la situación de los sectores más bajos, en términos económicos, de la sociedad. Allí, según Bollati, hay más satisfacción. Es donde mejor han pegado las políticas sociales de Cristina Fernández, porque fue ese sector el directamente beneficiado con la universalización de la asignación por hijo, las nuevas jubilaciones, las netbooks, que le posibilitaron el ingreso a un mundo “prohibido” a millones de chicos pobres de todo el país.

            Este sector, el de los más pobres, ha visto un resurgir en posibilidades de empleo y no ha sido influido por la pelea de los grandes monopolios mediáticos con el Gobierno nacional. Pero, en términos generales, las expectativas de la gente, mayoritariamente, han crecido favorablemente, aunque el nivel de imagen, tanto de Jaque como de la gestión, se ha estancado del último mes a esta parte, de acuerdo con el amplio trabajo de Bollati. Lo que reflejan las encuestas y los estudios sociológicos que se están llevando adelante tiene su impacto decididamente en el humor político de cara a las elecciones generales del 2011. Y también resulta atractivo darse una vuelta por esos números.

√ Julio Cobos ha pasado de gran elector a ser un posible candidato más del montón, con muy buenas chances, aunque lejos está de lo que pasaba con él un año atrás. Según Bollati, Cobos tiene una intención de voto a presidente en Mendoza de 35 por ciento. Un año atrás era de 60 por ciento. Otro dato: tres de diez mendocinos no quieren que el vicepresidente sea candidato ni a gobernador ni a presidente.

√ Néstor Kirchner tiene una intención de 26 por ciento y se afirma. La presidenta, su mujer, lo sigue de cerca. El cambio de estilo, menos soberbio y prepotente, le mejoró la llegada a la gente. √ Ricardo Alfonsín, rival de Cobos en la interna, tiene en Mendoza una intención de voto favorable de 15 por ciento. Dato: comparte el porcentaje con el puntano Adolfo Rodríguez Saá, a quien se lo ve muy mal, pero, paradójicamente, a la mayoría de los mendocinos le gustaría tener un gobernador que hiciera lo que el feudal puntano hizo en su provincia.

√ Eduardo Duhalde, la nave insignia del peronismo federal de Racconto, Thomas y compañía, no llega a 7 por ciento de intención de voto. Y su imagen no es de la mejor en Mendoza.

√ En cuanto a candidatos a gobernador, si las elecciones fueran hoy, el oficialismo debería dirimirse entre Carlos Ciurca y Adolfo Bermejo. El paso del tiempo le juega en contra a Ciurca. Pensaron que el sacarlo de Seguridad lo protegería, pero perdió exposición. Hoy le gana la pulseada el maipucino Bermejo. Más lejos están Miranda, Abraham y Carmona. √ Roberto Iglesias y Víctor Fayad son los mejores candidatos del radicalismo. Sin embargo, el sondeo deja una cuestión interesante. Puestos a competir con los candidatos de peso que hoy puede mostrar el oficialismo, les gana la pulseada Alfredo Cornejo para enfrentarlos. El godoicruceño es visto como la extensión de Cobos, por lo tanto, se lo prefiere más que a los radicales de paladar negro.

√ Los gansos están en problemas, y graves. No tienen una figura que unifique las voluntades. Carlos Aguinaga no llega y a Omar Parisi no le da todavía. Otra vez surge la figura de Omar de Marchi, a quien los mismos gansos hoy le reprochan su acercamiento al peronismo federal. Como se ve, Mendoza sigue siendo Mendoza. Extraña, contradictoria, insaciable, inconformista, insatisfecha y, sobre todo, una provincia que hace descansar en su gobernante de turno todas las expectativas que tiene. Por lo que deberá aprender a votar y cómo votar, todavía.

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