Ventajas del Zonda

A veces hay que echar mano a algunos atributos que tiene el ser humano. Por ejemplo, resulta casi imprescindible usar la paciencia cuando uno tiene turno con un médico.

03 de Septiembre de 2010 06:13

Por: Jorge Sosa

A veces hay que echar mano a algunos atributos que tiene el ser humano. Por ejemplo, resulta casi imprescindible usar la paciencia cuando uno tiene turno con un médico. Los médicos se aprovechan de la salud para faltarnos el respeto. También es indispensable usar la resignación con el tema del viento Zonda. ¿Qué podemos hacer en contra de él? Pues absolutamente nada. No lo podemos desviar, parar, elevar; es inevitable. No creo que el Gobierno de Kelso Kake pueda eliminar el Zonda tal como hizo con la inseguridad. No se puede eliminar el Zonda por decreto de necesidad y urgencia. Entonces, ¿qué hacemos? Pues, resignación. Y tratemos de encontrarle su lado bueno, así no nos jode tanto. Por ejemplo, el Zonda nos acerca a las grandes decisiones argentinas, porque esas decisiones se toman en Buenos Aire, y con el Zonda del viernes pasado Mendoza se aproximó quince metros a Buenos Aires. Otra ventaja: no hay que podar los árboles, porque cada vez que sopla viento Zonda nos quedamos sin árboles. El viernes, por el séptimo piso de donde vivo pasó un carolino volando y haciendo “pío pío”. Otra ventaja: el Zonda nos obliga a estar en casa, y eso favorece la comunicación entre la familia, que entre el laburo de los viejos y el fanatismo por la PlayStation de los pibes, hace meses que no se hablan. Incluso, llegan a dudar si son parientes. Pues el Zonda los obliga a mirarse y, de ser posible, a conversar un rato. Otra ventaja, el Zonda le da trabajo a la gente de los inyectables, que salen a hacer delivery de salud hasta que gastan el mercurio de los tensiómetros. El Zonda le da un justificativo al tránsito de Mendoza. Porque en días normales, el tránsito es un despelote tan grande que hasta los pericotes andan con casco. Pues cuando sopla Zonda todo está justificado, la culpa la tiene el viento. Y he aquí una de las grandes ventajas del Zonda: tiene la culpa de todo: me duele la cabeza, el Zonda; estoy mareado, el Zonda; no puedo dormir, el Zonda; me hice pichí en la cama, el Zonda; estoy afónico, el Zonda; estoy estreñido, el Zonda; no tengo un mango, el Zonda. El Zonda es un viento culpable, pasa para que podamos purgar nuestras culpas. Así que a no quejarse, que son muchas las ventajas que nos trae este viento prepotente. Deberíamos festejar su llegada haciendo un asadito, pero quién se banca comer afuera con este Zonda.

Archivos complementarios

Comentar noticia

IMPORTANTE: Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de las sanciones legales que correspondan. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar.