Trata de personas: las redes sociales facilitan la captación de jóvenes
A través de Twitter y Facebook, las organizaciones de trata se conectan con las posibles víctimas, a las que luego, mediante el engaño, explotarán en la servidumbre o el trabajo sexual. Quiénes son las personas más vulnerables, cómo actúan los miembros de estas organizaciones delictivas y qué deben hacer los padres para cuidar a sus hijos.
Por: Macarena García macarena.garcia@elsoldiario.com.ar
La trata de personas con fines de explotación es uno de los delitos más grandes y lucrativos del mundo, junto con el tráfico de drogas. El mecanismo de reclutamiento es el engaño, y las mujeres con gran vulnerabilidad a nivel social y económico son el objetivo de estas organizaciones. Pero quizás la gravedad en este tema la conforman las redes sociales que hoy facilitan el regenteo de niños y adolescentes para luego ser explotados sexualmente, en la mayoría de los casos.
El comisario Ubaldo Quintana, jefe de la Comisaría del Menor, explicó que el riesgo particular en este tipo de delito lo corre la juventud que utiliza las redes sociales para todo, "porque las personas que se encuentran del otro lado de la red de internet y que empiezan a hacer un contacto con los jóvenes realizan todo un estudio del perfil de cada uno".
A través de Facebook y Twitter, estas personas comienzan a estudiar la forma de vestir que tiene cada internauta, qué lugares frecuenta, las fotos de la familia y amigos que suben al muro. "Toda esa información, que para nosotros no es importante, para la gente que conforma las redes delictivas es fundamental", indicó el comisario.
Lo que ocurre es que en la red global de internet se manejan datos sensibles, como el nombre de las personas, la dirección, el teléfono y hasta el número de las tarjetas de crédito en muchos casos, es decir, datos privados. Según afirma Quintana, "hay personas en la red que se dedican a recavar este tipo de información personal mediante el mecanismo de la ingeniería inversa". Este se dedica a mandar virus o archivos que recopilan información por internet y que pueden ser, por ejemplo, un power point, un archivo de música o mail con el nombre de alguna persona que quizás puede resultar conocida. Cuando se abre el correo, es probable que uno se encuentre con una publicidad o una aclaración que dice que el mail llegó por error, pero, mientras tanto, el virus que contiene se bajó en la máquina.
El problema es que no existen en la provincia ni en el país los denominados "cyberpolicías", como en España, Brasil, Colombia o Venezuela, quienes reciben denuncias vinculadas con hechos que ocurren en internet y a partir de allí actúan para prevenir o detener a personas que estén involucradas en hechos delictivos. Estos policías de internet se encargan de interceptar los "paquetes" informáticos que se mandan a las diferentes computadoras para rastrear datos y luego detectan el número de IP de la máquina de la que fue enviado dicho paquete.
Sin embargo y bajo el amparo de la ley de sanciones para los implicados en pornografía infantil, se condenó en Mendoza a una persona que fue encontrada con este tipo de material pornográfico, convirtiéndose en el primer caso del país, en el 2006.
Este tipo de intervenciones es realizado en la provincia por la gente de la División Búsqueda de Personas, a cargo del principal Ricardo Irazábal.
Esta división está encargada de recibir las denuncias por búsqueda de paradero, y es este el primer paso que se da ante la desaparición de personas menores o mayores. Sin embargo, en San Martín, Valle de Uco y San Rafael siguen siendo las comisarías distritales las encargadas de recibir esas denuncias.
Si bien es difícil determinar cuáles son las denuncias que terminarán en una explotación sexual o laboral de la persona buscada, es fundamental separar, en primer lugar, aquellas que son de gravedad de las que no lo son, comentó el principal Irazábal. "La gravedad está en la desaparición en forma repentina de alguien que no tiene ni ha tenido problemas previos en su entorno y que venía realizando sus actividades en forma normal, "estos casos son los que pueden originar que la persona perdida termine en una de estas redes peligrosas", señaló.
Distinto es el tema de aquellos jóvenes, fundamentalmente, que se van de la casa porque no tienen una buena relación con sus padres.
Indicios para detectar un caso de trata de persona. Para hablar de desaparición por trata tiene que haber una serie de pasos tales como engañar a la víctima, hacerla desaparecer y trasladarla a otra provincia o fuera del país.
Hasta el momento, en Mendoza hay una sola causa abierta por trata y se está investigando para determinar, entre otras cosas, si la finalidad es la explotación laboral o sexual. Además, en lo que va del año ha habido sólo dos procedimientos por el tema.
Respecto de esto, el jefe de la División Búsqueda de Personas comentó que "no es cierto que no hay casos de estos en la provincia, sí existen, aunque son distintos que en Buenos Aires y en las provincias del norte del país, donde hay una captación de estas personas".
Particularmente en los casos de esclavitud sexual, la división comandada por Irazábal ha recibido denuncias por saunas que tienen chicas tanto mayores como menores de edad. "Uno de los locales se encuentra en la calle San Juan de Ciudad, allí había una menor prostituyéndose. También hubo un caso en la calle Mitre y otro en la calle Salta, donde menores realizaban trabajos sexuales", indicó.
En cuanto a esto, la senadora provincial del ARI Alejandra Naman autora, además de dos proyectos sobre prevención de trata de personas, apuntó que "desde el Ejecutivo siempre dicen que no hay casos de explotación sexual y que la provincia es sólo un lugar de paso, pero acá hay que tener un cuidado importante con los locales nocturnos, que tienen una trastienda en la que presumiblemente se estén explotando chicas sexualmente". A esto agregó que las redes de trata involucran a personas muy poderosas, porque es un negocio lucrativo que reúne a mafias, "por eso se mantienen estas cadenas de impunidad".
En Mendoza se ha rescatado a las chicas encontradas en esta situación y actualmente hay dos mujeres presas tras haber sido acusadas de promoción a la prostitución de menores.
La confianza en los desconocidos puede resultar peligrosa. Las personas de las redes delictivas que realizan ese "estudio" de los chicos que se van conectando a internet distinguen a aquellos que pueden tener ciertos problemas en su entorno personal y que siempre prefieren contarlo a sus "amigos" de la red. Estos menores son vulnerables y se caracterizan porque generalmente se van de la casa de sus padres y conocen otro tipo de gente en la calle. "Estos suelen ser los primeros chicos que terminan siendo atraídos por las redes de trata", dijo el comisario Quintana.
Pero, ¿cómo se ganan esa confianza los implicados en las redes de trata? A través de todo un trabajo que se hace con el chico en cuestión haciéndole creer que del otro lado hay alguien de su misma edad que comparte los gustos y los problemas. A partir de entonces, el hecho de contarse entre sí cosas personales y privadas se empieza a facilitar, "porque la conversación no es cara a cara, pero por teléfono o por internet, decir ciertas cosas es más fácil". Con el trabajo psicológico que se hizo con el menor, las personas del otro lado de la red le empiezan a pedir a este que haga o diga cada vez más cosas, hasta entrar en un juego de extorsión, para luego confesarle que el supuesto amigo virtual es una persona mayor y que es él el único en el que se puede confiar.
Antes de que se produzca el caso de trata de persona propiamente dicho, se realiza el efecto llamado grooming, el cual se caracteriza por ejercer sobre el chico un acoso virtual. Y muchas veces lo que sucede es que lo que se produce entre la víctima y su victimario es el acoso y no necesariamente se llega a secuestrar al menor para la explotación. "Lo que pasa es que es muy difícil determinar cuándo se está haciendo un trabajo psicológico para trata de personas, pero lo importante es poder evitarlo a través de la conversación permanente con los mayores de la casa", advirtió el policía.
La prevención. El comisario Quintana afirmó que los jóvenes "nos piden a gritos a los adultos que les demos charlas y talleres respecto del tema". Pero, actualmente, las escuelas no cuentan con talleres que les enseñe a los niños y adolescentes a manejar ciertas situaciones peligrosas que se pueden percibir y vivir a través de internet y de las redes sociales, puntualmente.
En cuanto a los papás, estos deben tener la precaución de que la computadora que usan sus hijos esté en un lugar visible, "de paso" para cualquier persona dentro de la vivienda, y evitar que los menores estén horas encerrados y aislados navegando en internet. "Si bien hay que respetar la privacidad del chico, como papá hay que utilizar técnicas que permitan llegar al niño y ganarse su confianza". Es que los menores saben bien qué es lo que está ocurriendo en internet y con las redes sociales, y lo importante es que ellos mismos se los cuenten a sus mayores.
Por otro lado, también es importante conformar cadenas de información entre la gente para que se puedan ir conociendo los peligros que puede haber en la red informática y se llegue, a su vez, a la profundización de la prevención, "a eso se llama red de protección", puntualizó el comisario. No obstante, es imprescindible que la gente no le tenga miedo a internet, sino que se comiencen a adoptar ciertas medidas de seguridad respecto de qué datos sensible se pueden comunicar y cuáles conviene dejar en el anonimato, "porque estos medios tecnológicos ayudan a que los integrantes de estas redes clandestinas puedan comunicarse más rápido".
Datos para tener en cuenta. Según la información contemplada en la página de internet de Missing Children, hasta agosto de este año, a nivel nacional, hay 5.560 chicos perdidos desde enero del 2000, 5.014 de los cuales ya fueron encontrados y 251 continúan siendo buscados.
Además, de ese número de menores perdidos, 3.472 son mujeres, es decir que determinan el 62 por ciento de las desapariciones, y en su mayoría son adolescentes de entre 13 y 18 años.
Desde el 2002, la organización que se dedica a la búsqueda de niños y adolescentes, y ha recibido 3.040 informes de chicos perdidos.
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