LAS VOCES DE LOS HACEDORES DEL ARTE

¿Noche de paz, noche de amor?

Un grupo de artistas de Mendoza cuenta cuál es para cada uno la representación más bella o significativa de la Navidad. Variedad de visiones sobre esta fecha

23 de Diciembre de 2010 08:49

<strong>Rodolfo<br />Braceli</strong> 3 fotos

Rodolfo
Braceli

Por: A.L.SEÑORENA Y M.A.HELOU cultura@elsoldiario.com.ar

     Mañana es Nochebuena. Llegó la Navidad. Una fecha que nos involucra, más allá de credos o ideologías. Un espíritu de fiesta y bondad invade el ambiente. Todos nos deseamos recíprocamente felicidad. La cercanía del Año Nuevo promueve las reuniones, los abrazos y el sentimiento de que el próximo año nuestros anhelos se cumplirán. Es una época de ritos y de mitos, es decir, un momento para reeditar los legados ancestrales, para fortalecer nuestra identidad como raza humana, para confraternizar. No hace falta ser cristiano para dejarse invadir por este espíritu. Pero, convengamos, muchos de nuestros ritos-mitos han sido engullidos por el consumo y hoy se hace muy difícil reflotar su sentido primordial detrás de tanto despliegue y maquillaje frívolo.

     En estos días también surgen con mayor fuerza las deudas y ausencias de cada sociedad. Frente al derroche de algunos está la carencia de muchos: de aquellos que no festejarán con fuegos artificiales y acaso no tendrán más pan dulce que un pan amargo en su mesa. ¿Dónde está, entonces, dónde queda lo más verdadero de esta fecha? ¿Qué es aquello que nos cala hasta los huesos cuando evocamos este nacimiento, lo que prevalece más allá del adorno?

CONVOCATORIA. El arte, en todas sus expresiones, desde siempre ha sido mucho más que una manifestación de la subjetividad humana, constituye un reflejo consciente o inconsciente de las sociedades y sus circunstancias. Eso se puede observar muchas veces a simple vista, pero, sin dudas, la mirada de los hacedores recoge señales que pueden pasar inadvertidas al común de la gente. Sus palabras y opiniones especializadas sobre producciones ajenas nos sirven para hacer una lectura profunda y al mismo tiempo para conocerlos un poco más. Desde esta sección, Cultura, de El Sol les pedimos a artistas –aquellos que nos permiten llenar de contenido y dan sentido a este espacio– que respondieran cuál era para cada uno de ellos la más bella y significativa manifestación de la Navidad dentro de su especialidad.

     Algunos fueron directamente a una obra, otros eligieron símbolos o personajes que consideraron representativos de la fecha, pero todos, en definitiva, dedicaron un momento para pensar sobre el tema y brindar una reflexión que aporta tanto como sus mejores producciones. En esta edición, compartimos con los lectores las respuestas y esperamos que se dejen emocionar y se contagien de curiosidad para leer, escuchar, cantar, mirar, bailar y celebrar con las obras que ellos mencionan… y que les nazca el niño. ¡Feliz Navidad!

Chanti
Ilustrador e historietista

    Dentro del mundo de la historieta, el que mejor ha representado la Navidad y su sentido es el español José Luis Cortés Salinas con su libro Qué bueno que viniste! Con un estilo claro, dibujos cálidos y un guión muy fresco y divertido, este autor va relatando la vida de Jesús desde su nacimiento. La historieta va mezclando con mucho humor elementos tanto pasados como futuros (los Reyes Magos llegan en ovni siguiendo la estrella y cuando bajan no se olvidan de su atado de cigarrillos Camel), pero sin perder su esencia. Es que Cortés es un teólogo que, además, es un artista. De este modo presenta de una manera cercana para la gente, con un lenguaje coloquial, el mensaje de la venida de Cristo, sin faltar el respeto ni caer en un libro de adoctrinamiento. Su gran logro es haber acercado al lector el evangelio, haciendo que se identifique con sus personajes (A María, como a cualquier madre, le cuesta que el niño Jesus coma toda la comida, y tiene impresa en su remera una leyenda que reza: “Come y calla”) . Por eso creo que es una obra muy bien lograda, no sólo para un público religioso, sino para todo el mundo. Hay una viñeta realizada por Cortés donde se ve a Dios decir: “Si creer en Dios no te hace feliz, deja de creer en Dios. Porque a Dios le importa más tu felicidad que tu fe”.

Rodolfo Braceli
Escritor y periodista

     Curita nuestro. Viene Navidad y hacemos una pausa para ponernos buenos con el prójimo y el próximo. Así no vale. Busco algo que encarne intensamente el espíritu navideño. No lo encuentro en pintura, ni en película, canción o libro. Lo encuentro en el padre Contreras, que en adelante llamaré Curita. Vuelvo por él. Los mendocinos lo conocieron por sus acciones. Respiró hasta sus 83 años. Menudo de cuerpo, cargó con varios nombres y algún apellido que madre mía: se llamaba Jorge Juan Augusto Contreras Videla. Pero, flaquito como era, redimió semejante nombre, amasando solidaridad. No se lavó las manos nuestro Curita. Como el Jesús de los maderos, estuvo con harapientos, presos y desgajados. Nunca con mercaderes ni mafiosos ni con esos que remedian la inseguridad con armas en casa. Sabía que la delincuencia proviene del desempleo y la analfabetización. “Soy un enamorado de Dios”, decía. Estaba enamorado del amor. No del amor en cómoda cuotas mensuales, no del amor lavativa. Estaba enamorado del amor que predicaba aquel Jesús que tanto mentamos sólo para la Navidad de cada diciembre. De la boca para afuera.

Davo Soriano
Diseñador

    Nicolas Beri, el personaje legendario que según la cultura occidental trae regalos a los niños por Navidad y que en sus comienzos aparece de color verde, empieza a partir de una ilustración encargada por Coca Cola, ya en el siglo XX, a vestir los colores institucionales (rojo y blanco). Si bien es un mito urbano, el hecho de que este gordito bonachón luciera esos colores, porque hay apariciones anteriores, es, sin dudas, el trabajo publicitario de esta compañía, y esa imagen lo hace mundialmente conocido de la forma en que es aceptado a nivel global. Por esto creo meritorio que en mi inconsciente navideño esté esta bebida con su anécdota presente. Por otro lado, quién no canjeó tapitas por papas noelitos, copas, manteles con el merchandising de la bebida cola. Definitivamente, para aquellos que tenían dudas, Papa Noel, Santa Claus, el Viejito Pascuero o con el nombre regional que más les guste... hoy viene del norte, pero no del polo. ¡Hohoho!

Darío Manfredi
Director de la revista de rock Zero

    Innocent when you dream, de Tom Waits, del disco Franks wild years del año 87, tal vez sea la canción que más me traslada al ambiente navideño. Es nada más ni nada menos que la banda de sonido que cierra la última escena de la película Smoke, escrita por Paul Auster y dirigida, en 1995, por Wayne Wang y el mismísimo Auster. En esa escena es en la que el personaje interpretado por Harvey Keitel le cuenta al personaje de William Hurt el bellísimo Cuento de navidad de Auggie Wren, la obra que el escritor americano publicó en el New York Times un tiempo antes de hacer la película. Una escena maravillosa, en la que están los dos personajes sentados a la mesa de un bar y, mientras Keitel cuenta la historia, la cámara se acerca lentamente, sin trucos ni sensiblerías hollywoodenses, logrando emocionar y hacer que nos sintamos identificados con una de las más hermosas y simples historias navideñas jamás contadas. Sobre el final, la desgarradora voz de Tom Waits cierra la escena brillantemente, como poniéndole la estrella, el adorno final, al pino navideño.

Gonzalo Ruiz
Periodista y escritor

    El cuento de Samanta Schweblin Papá Noel duerme en casa se ríe de la Navidad, de ese momento solemne, amado y odiado, en el que tantos fingen estar felices y pasarla bien. A través de la mirada ingenua de un niño, vemos una familia devastada, que termina de desintegrarse en Nochebuena, justo cuando Papá Noel toca a la puerta. Es un relato costumbrista, crudo, con un humor corrosivo, que despierta risas, aunque cuenta tristezas. Una madre depresiva, un padre inútil, amores ocultos y un niño esperando su regalo son los ingredientes de la historia. Schweblin va mostrando con sutileza las hilachas de una Navidad que, seguramente, es más parecida a las navidades reales del vecino –jamás de nosotros– que a las que vemos por televisión con familias de publicidad, sonrientes y perfectas. Así que ya está avisado: si ama la Navidad, no lea esta historia. Después no se queje ni espere regalos.

Eduardo Dolengiewich
Fotógrafo

    Pese a mi condición de judío no religioso y agnóstico, creo que la Navidad es una fecha muy especial para gran parte de la humanidad, por ello es una festividad que respeto profundamente. Siempre es un canto de esperanza colectivo, un llamado a cobijar a los niños que permanecen huérfanos de amor, lágrimas para los que ya no están y plegarias plagadas de buenos augurios para los seres queridos. Es un momento de recogimiento y esperanzas por un mundo mejor. La imagen que elijo tiene que ver con los niños y su inocencia. Mi deseo para estas fiestas es que haya paz, pan, trabajo y educación para toda la gente, y para el país, en general, que se profundice la democracia, con más equidad y justicia social y sin excluidos. Hago un brindis por nuevos amaneceres compartidos, con muchos abrazos y perfumes a jazmín; con velas henchidas de utopías para toda la buena gente de este mundo. ¡¡¡FELICIDADES!!!

Cristina Bismach
Actriz y directora de teatro

     El poema de Gerardo Diego Canción al niño Jesús, aquel de “si la palmera pudiera/ volverse tan niña niña/ como cuando era una niña/ con cintura de pulsera/ para que el Niño la viera/ Si la palmera supiera/ por qué la Virgen María la mira/ Si ella supiera/ Si la palmera pudiera...! Es inquietante y retrata el poder total de la maternidad, }}}Julio Rudman Periodista, conductor de El candil El libro El Evangelio según Jesucristo, de José Saramago, escritor portugués, ateo y comunista, porque con extrema belleza, sencillez y hondura filosófica, humaniza un mito que lleva más de dos mil años de vigencia. La persecución contra la obra desde el Vaticano no hace más que enaltecerla

 Juan Gavrás Quintero
Escultor

    La institución de don Roberto Rosas marcó en mi niñez a ese dios o Papá Noel mendocino musical y tierno, dueño de una obra fantástica, que he admirado desde mis principios artísticos y que hasta el día de hoy mantengo en mi memoria.

Beatriz Fornabaio
Cantante lírica

   “Noche de paz, noche de amor...” un villancico que se canta desde hace tantos años. Siempre me emociona, porque pienso que gente de todo el mundo, sin importar idioma ni cultura ni razón social, lo entona en los días que anteceden a la Navidad. Siento que el mundo, por un momento, logra parar el ritmo frenético en el que se encuentra y, por una noche, logramos llenarnos el alma de buenas intenciones y augurar al prójimo lo mejor. Ojalá pudiéramos, a lo largo de todo el año conservar el espíritu de este día especial. Seguramente, todo sería más fácil. Un propósito: intentarlo.

Cineclub Stocco
 Especialistas en séptimo arte

     Navidad no es ni ha sido nunca un buen tema para el séptimo arte. La TV nos inunda con supuestos “clásicos” navideños que se mueven entre la cursilería y los clichés, como Milagro en la calle 34, película ñoña si las hay. Para paliar esta carga rosa de efectivos “happy-endings” llenos de esperanza vacía, el Cineclub Stocco recomienda un verdadero clásico antinavideño: El extraño mundo de Jack (A nightmare before Christmas), dirigida por Henry Selick, sobre una idea original de Tim Burton. Jack Skellington, rey del pueblo de Halloween, se supera a sí mismo año tras año con sus espeluznantes trucos. Cansado de la monotonía de su vida, descubre el pueblo de Navidad y decide secuestrar a Papá Noel para remplazarlo y cambiar, por una vez, la rutina a la que todos sus compatriotas están sometidos. Lo que pueda salir de esa cabeza (o en este caso calavera), programada para asustar, es digno de algunos de los mejores momentos del cine de animación. Tras una maraña de canciones memorables e increíbles paisajes burtonianos de plastilina se esconde un mensaje más positivo y real que aquel que tan obviamente quieren reflejar aquellas producciones repletas de duendes, ciervos, moños y regalos: Uno debe ser fiel a sí mismo. Para estas fiestas que se acercan, sólo nos queda invitarlos a aceptar nuestras diferencias y disfrutar de ellas. Y si puede ser de la mano de un maestro como Tim Burton, ¿qué estamos esperando? en frases frescas y cimbreantes... como las palmas.

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