Sangre, sudor y lágrimas
Winston Churchill acuñó tres palabras sobre el valor del sacrificio del hombre por un ideal con el lema “sangre, sudor y lágrimas”. Los términos pronunciados el 10 de mayo de 1940 adquieren, siete décadas después, renovada actualidad para marcar las historias protagonizadas por Ademar Heguiabhere, el Pato Silva y los chilenos Chaleco López y Javier Campillay.
Por: EL SOL
Pensé que él había muerto
Ademar Heguiabhere –50 años, de Venado Tuerto– sufrió en la etapa Victoria con Córdoba un grave accidente. El chileno Andrés Benavente fue testigo. Su relato impacta: “Me adelantó a gran velocidad y dejaba mucho rastro de polvo. De repente, en medio de la nube, veo dos piernas a cuatro metros de altura. Luego un brazo. Paré de inmediato a verlo y se veía muy mal. Pensé que había muerto. Encendí el sistema de emergencia para avisar a la organización y permanecí a su lado. Desde París me preguntaron si tenía pulso. Le puse los dedos en el cuello y apenas se notaba. Lo de él era muy grave. Además, la asistencia se demoró más de media hora en llegar”. Heguiabhere permaneció varios días en terapia intensiva.
El Pato lloró
Juan Manuel Silva quedó atascado en las dunas chilenas y tuvo que pasar la noche sin agua ni comida en medio de la nada hasta que fue localizado. En el vivac, sollozando, contó su experiencia: “Pensé en mis hijos, en mi familia, en mi responsabilidad como padre. Me pasó de todo por la cabeza. Lo que más miedo me daba era que no tenía abrigo ni agua. Veía autos a mi alrededor pero no me quería mover. Tenía miedo de perderme”.
Botado en Iquique
El trasandino Javier Campillay –auto 375– escribió en El Mercurio: “Estuve en el infierno más profundo del Dakar. Al poco tiempo de largar de Iquique quedé botado por un problema mecánico. Se hizo la noche y elegí unas ruinas de una salitrera para pasarla. Al amanecer emprendí la marcha, vi autos incendiados, camiones botados y helicópteros recogiendo heridos”.
Merecía terminar…
La imagen que todos recuerdan de Pablo Coppetti es ingresando a Baradero unido con Chaleco López por una linga. El piloto de San Martín de los Andes explicó: “Lo vi con la moto rota y Chaleco no merecía terminar el Dakar en la banquina por eso lo traje a tiro varios kilómetros”. Copetti privilegió la solidaridad ante que la satisfacción del podio.
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Halpern hizo historia
Marcos Patronelli, por un accidente, dejó vacante el trono. “A rey muerto, rey puesto”. Su hermano Alejandro, Sebastián Halpern, Tomás Maffei y Jorge Santamarina dicen que nadie es indispensable y procurarán que Argentina no pierda el reinado. Para nuestra provincia fue un día histórico. Por primera vez, en 33 Dakar, un mendocino lidera la general. La hazaña fue del Colorado Halpern. Superó por 12 segundos a Alejandro Patronelli. El checo Loprais y su Tatra son para Chagin, Kabirov y los Kamaz rusos como la espina en la zapatilla que duele y es difícil de sacar.
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