911
¿Tenemos números aliados? Claro que los tenemos
Por: Jorge Sosa
¿Tenemos números aliados? Claro que los tenemos. El número de nuestro documento es parte de nosotros y nosotros de él, estamos ligados a él como la mugre al talón como la silicona a la lola, como la carne picada a la empanada. Pero también hay otros números importantes en nuestra vida. La edad que –lamentablemente– crece, el número de la balanza en la que nos pesamos, que –lamentablemente– crece, el número de nuestro sueldo que –lamentablemente– crece poco. Ahora se ha impuesto el número de CUIT, que –maldita sea mi memoria– no recuerdo nunca.
Pero hay otros números útiles a los que podemos llamar números sociales. Los números de las radios de los taxis suele salvarnos de esas llegadas tarde a las que somos tan propicios los mendocinos. Algunos números telefónicos nos son imprescindibles. El de nuestros hijos, el de nuestra esposa, el de nuestro trabajo, el de nuestro médico, el de nuestro pata‘e lana. Si lo saben, pásenmelo que quiero hablar con él.
Pero hay un número que tiene que ver con todos, que a todos nos beneficia, que a todos nos protege: el 911, un número universal, que se usa en numerosos países del mundo y que tiene que ver con la solidaridad, con la ayuda, con la seguridad. Pues bien, leo esto y me indigno: “En nuestra provincia, por semana, se producen 50.000 llamados falsos. Muchos de esos llamados parten desde la cárcel, numerosos son para insultar, otros para dar datos falsos, tal vez a modo de distracción, pero hay miles que son bromas. Bromas de los ciudadanos”.
Qué lindo, qué manera de tener ciudadanos bromistas. Tal vez, uno de estos llamados jocosos nos cueste una vida, puede ocurrir. Digo yo, habiendo tantas cosas con las que el ser humano puede divertirse a esos ciudadanos se les da por joder a una organización –porque joden a toda una organización– montada para ayudar, para prevenir, para aliviar. Chicas, chicos, prueben el escrábel, el TEG, la canasta uruguaya, la generala, el sexo, La farolera tropezó, el luche, Susana Giménez, el casino, prueben a chupar un clavo, a rascarse el pupo, o si lo prefieren pueden meterse un dedo en el occipucio, pero no jodan con un número que no admite jodas, que es la vía de comunicación de los problemas, la tecnología sirviendo para pedir auxilio.
En estos momentos, puede ocurrir algo –un accidente, un incendio, un infarto, un asalto, un quiñe, un abuso– y resulta que vos estás jodiendo con el 911 para preguntar si te podés bañar con diarrea. Cuando uno, cualquiera de nosotros, se burla de algo que es de todos nosotros, se está burlando de todos.
Más de Humor
Archivos complementarios
Comentar noticia
IMPORTANTE: Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de las sanciones legales que correspondan. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar.

Seguinos: