Tormenta

Las agencias de turismo seguramente todavía siguen vendiendo a Mendoza como una provincia de clima semidesértico con escasas precipitaciones pluviales

25 de Febrero de 2011 03:08

Por: Jorge Sosa

    Las agencias de turismo seguramente todavía siguen vendiendo a Mendoza como una provincia de clima semidesértico con escasas precipitaciones pluviales. Hermano, vamos a tener que cambiar las propiedades, porque esto ya no es más así. Mendoza se parece a una provincia mediterránea de Ecuador o de Brasil.

    Llueve todos los días, y en la cúspide del humor climático ocurren tormentas como la de San Rafael el martes y las del Gran Mendoza de antes de ayer. Yo estaba escribiendo este monólogo a las 14.20, cuando el cielo se puso negro, pero como un negro oscuro, como Pelé en túnel, miré por la ventana hacia el cielo y me dio miedo, che. Unas nubes presagiantes de un gris intenso se aproximaban desde el sur. Me dije, ingenuo: va a llover.

    Digo ingenuo porque es no fue lluvia, fue un manguerazo de cielo, un río que venía de arriba y que impedía ver a diez metros. Y cuando el agua se estaba deleitando con casas, calles, autos y árboles, comenzaron a caer piedras, no eran muy grandes pero caían a tal velocidad que vi pasar a una paloma con casco, y en la célebre estatua de plaza Chile quedaba la roca nomás, porque San Martín y O'Higgins habían corrido a refugiarse al techo más próximo. Autos empantanados, árboles depredados, gente en los barrios humildes con la lluvia hasta las rodillas.

    Digo yo, ¿qué le hemos hecho al cielo para que se las agarre de tal manera con nosotros? Ha llovido en menos de dos meses gran parte de lo que habitualmente llueve en un año, a tal punto que el Fondo para la Transformación y Desarrollo está ofreciendo créditos a quienes quieran instalar fábricas de paraguas. Me dirán los ecologistas que es una respuesta a toda la basura que nosotros enviamos para arriba. Me dirán los especuladores que es que el clima en Mendoza ha cambiado mucho. ¿Sólo en Mendoza? Bueno, póngale todo el mundo.

    Va a llegar el día en que se cultive soja en el desierto de Sahara y por el Amazonas anden buscando agua los camellos. En fin, que llueva, que llueva, la vieja está en Las Cuevas, en Las Cuevas, Penitentes, Uspallata, Godoy Cruz, San Rafael. Un periodista ángel le pregunto a Dios por qué estaba pasando esto y Dios le contesto: yo no tengo nada que ver. Pregúnteles a ellos. Ellos somos nosotros. 

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