Ya pasó
Quedamos con un gustito amargo en la boca que nos va a costar transformar en dulce por más alcayota que le metamos. Comienza el año efectivo para los mendocinos. La Fiesta de la Vendimia se fue volando, pero volando muy bajo. Dice un amigo mío, como chiste: “¿Por qué no se puede decir Vendimia, Vendimia, Vendimia? Porque la Vendimia no se repite”. Con todos los despelotes acaecidos, muy pocos se acuerdan de que tenemos nueva reina.
Por: JORGE SOSA
Quedamos con un gustito amargo en la boca que nos va a costar transformar en dulce por más alcayota que le metamos. Comienza el año efectivo para los mendocinos. La Fiesta de la Vendimia se fue volando, pero volando muy bajo. Dice un amigo mío, como chiste: "¿Por qué no se puede decir Vendimia, Vendimia, Vendimia? Porque la Vendimia no se repite".
Con todos los despelotes acaecidos, muy pocos se acuerdan de que tenemos nueva reina. Se llama Gabriela Koltes, con K, del departamento de Cornejo, que no es con K. La pobre y su virreina no pudieron ver la fiesta porque cuando fueron elegidas estaban más nerviosas que Shakira cuando le preguntan por el Antonito. Y cuando estuvieron tranquilas para verla, la fiesta no se realizó, por la lluvia, la lluvia de insultos que se cruzaban entre los bailarines y los del Gobierno. Ya pasó.
El secretario de Cultura parece haber sido confirmado en el cargo, tal vez como un premio a la brillante gestión que desempeñó durante el conflicto. De no haber sido por él, en una de esas, la fiesta se realizaba. Es una conducta procedente de todo buen gobierno confirmar en su cargo a aquel que hizo las cosas mal. Jaque sabe sortear cualquier Scollo. Algunas cositas que ocurrieron y que aún no hemos comentado.
Mientras en el teatro griego Frank Romero Day la frustración subía a escena, en algunas calles de Mendoza, el Carnaval volvió a decir presente. Recuerdo los corsos de mi pueblo. Mi pueblo era muy pobre, a tal punto que el río tenía una sola orilla, en el verano tenían que alquilar las moscas. Una vez hubo un terremoto en mi pueblo y dio superávit. Para Carnaval se confeccionaban dos únicos disfraces, uno de Adán y uno de Eva, porque salía barato: eran cuatro hojas de parra.
Tradición que se rompió cuando el flaco Fermi dijo, mirando la hoja de parra: "Esto no me cubre, traigan una de palmera". Pero, más allá de exageraciones, también pasó el Carnaval y ahora tendremos que preocuparnos de las elecciones que se aproximan. A propósito, la Vendimia fue utilizada por algunos políticos para tirarse a la pileta sin ser socios del club. Mercau fue uno de esos.
Mercau es tan petiso que le dio un abrazo a Cristina y le empañó la hebilla del cinturón. Sanz también ganó la calle con cartelería abultada, cosa que hizo cambiar la opinión de la gente. Antes decía: "¿Quién es ese Sanz?". Ahora dice: "¿Quién es ese del afiche?" Y, por supuesto, Cazabán, quien parece que va a correr con el caballo del comisario. Sus afiches dicen: "Cazabán, lo mejor para el 2011". Lo malo es que no dice nada del 2012, 2013, 2014 y 2015. Pero, bueno, la campaña recién comienza. Che, si los fiscales de mesa, allá en octubre, piden dos entradas para sus familiares, ¿se levantará la elección?
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