Terremoto
El sismo del Japón no solamente fue uno de los más importantes de los que el ser humano tenga registro, sino que representó una verdadera confrontación con el hombre y sus posibilidades
Por: Jorge Sosa
El sismo del Japón no solamente fue uno de los más importantes de los que el ser humano tenga registro, sino que representó una verdadera confrontación con el hombre y sus posibilidades. Digo esto, porque ocurrió en uno de los países más poderosos del mundo y durante años preparado para hacerle frente a este tipo de circunstancia. Me dijo un periodista amigo, algo impiadoso: "Qué bueno que ocurrió en Japón, así vamos a tener excelentes filmaciones".
Es como si la naturaleza hubiese decidido probar la capacidad de los humanos. Pues bien, visto desde este punto, hubo un triunfo y una derrota. El triunfo fue el terremoto en sí. Estuve analizando videos y fotografía del movimiento telúrico, y Japón lo resistió muy bien. No hubo grandes edificios colapsados ni gran cantidad de casas destruidas ni excesivo pánico en la gente. Ahora, al sismo lo dan con una puntuación de nueve, en escala Richter, lo que lo transforma en el quinto terremoto más fuerte de los últimos cien años. Los japoneses están instruidos, tienen la asistencia post sismo preparada, son estrictísimos con los códigos de edificación, tienen refugios listos para la contingencia.
Y con lo que digo se magnifica la diferencia entre países pobres y países ricos, esta infamia universal que es mucho peor que cualquier sismo. El terremoto de Japón fue cientos de veces superior al ocurrido en Haití, grado siete contra grado nueve, sin embargo, los destrozos en el país americano fueron totales. En Japón no ocurrió esto, los edificios aguantaron. Entonces, frente al terremoto, Japón demostró que se puede. La derrota, la gran derrota, fue el Tsunami.
Entró con sus aguas desatadas, enloquecido, prepotente, y nada lo paró, nada lo puede parar ni la más exquisita tecnología ni las previsiones más severas. No hay forma. Las aguas desplazadas desarmaron hasta los mapas que hasta entonces los nipones mostraban orgullosos. A veces en las vacaciones lamentamos no tener mar aquí en Mendoza. Pues ahora podemos decir con entera tranquilidad: "¡Qué suerte que no tenemos mar! Hay muchos que piensan que lo ocurrido en Miyagi es una respuesta del planeta al maltrato que le damos los humanos.
No tiene nada que ver, los movimientos sísmicos no son un invento de la post modernidad, son más antiguos que los almuerzos de Mirtha. Pero no estaría mal si hiciéramos un mea culpa y decidiéramos cambiar nuestras relaciones con la Tierra, porque si la Tierra reaccionara como tendría que reaccionar ante el agravio que constantemente le hacemos, entonces, tal vez, la ola nos hubiese, al menos, salpicado a todos.
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