Libre de culpa y cargo
Este gobernador nuestro es realmente sorprendente
Por: Jorge Sosa
Este gobernador nuestro es realmente sorprendente. Después del escándalo de la Vendimia, todos los medios apostaban a que el secretario de Cultura, Ricardo Scollo, iba a ser despedido de su cargo con un "gracias por los servicios prestados y que Dios y la Provincia se lo demanden". Simplemente, se especulaba sobre si lo iba a echar el martes, el jueves o el viernes. Pues bien, lo ratificó en su cargo. O sea, de parte del Gobierno, no hubo culpables por el desastre vendimial. Lo que demuestra que el alto funcionario sabe muy bien cómo sortear los escollos.
Por supuesto que el ratificado salió a hacer declaraciones. Con cara de "yo no fui", que usted puede ratificar en las fotos, dijo que se sentía libre de culpa y cargo. Quiero entender qué quiso decir con esto. ¿Quiso decir que él no tenía nada que ver en el asunto? No creo, porque es el responsable de una fiesta que no se hizo, que destrozó el veraneo de miles de turistas, que nos dejó mal parados en todo el mundo. ¿Quiere decir que no se sentía culpable por nada? Pero es que, de hecho, tiene la culpa. Resulta que treinta muchachos que pedían dos entradas dieron vuelta a todo un gobierno y Scollo no se siente culpable.
¿A quién le corresponde sentirse culpable? ¿Al Ministerio de Salud? ¿A la DGE? ¿A SADAIC? ¿Al Instituto Meteorológico Nacional? ¿A la Fundación Cullunche? A ver, estimado subsecretario, si hay un problema en las reservas de dinero, la culpa es del capo del Banco Central; si Italia entra en guerra con Panamá, el responsable es Berlusconi, aunque no haya orgías de por medio; si las cifras que da el INDEK son más falsas que dólar con la imagen de Fidel Castro, todos sabemos que el responsable es Moreno.
A lo mejor, decir que estaba libre de culpa y cargo, significa que el secretario de Cultura no siente cargo de conciencia, que tiene la conciencia limpia. Pues no debería ser, señor, porque todos los mendocinos, todos, sin incluirlo a usted, por supuesto, nos sentimos dolidos, avergonzados, tristes por lo ocurrido. Estos mendocinos que le pagan a usted el sueldo todos los meses para que haga las cosas bien, señor. ¿Se hicieron las cosas bien, señor? Usted sabe que no, usted sabe que esto pudo evitarse, usted sabe que no se enfrentó el problema como se debía.
Por lo tanto, el sentirse con la conciencia limpia puede significar que su escoba para barrer conflictos funciona muy bien o que a su conciencia se le agotaron las pilas, señor. Mire, señor, se lo voy a decir clarito, toda Mendoza, aún la Mendoza pobre que jamás pudo acceder a ninguna Fiesta de la Vendimia, está esperando un perdón, aunque sea pequeño pero perdón al fin, y nos parece que, al menos, "per" (la mitad de la palabra) les pertenece a ustedes. A usted lo ratificaron en su cargo. Nosotros, de esa ratificación, nos sentimos libres de culpa y cargo.
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