Catamarca
Como todos sabemos, estamos en un año electoral, es decir, un año en el que vamos a elegir a la gente a la que le hemos de confiar los destinos del país y de la provincia
Por: Jorge Sosa
Como todos sabemos, estamos en un año electoral, es decir, un año en el que vamos a elegir a la gente a la que le hemos de confiar los destinos del país y de la provincia. Lo malo es que el destino no puede defenderse, porque todavía no llegó. Un político es alguien que dice que por ahí el pueblo tiene razón pero ya se le va a pasar. Hay una especie de rechazo en la población hacia la clase política, si es que la política tuviera clase.
La gente se ha sentido defraudada por varias personas que parecían buenas y capaces en los afiches y que después resultaron que no cumplían con los requisitos, y si no me cree a mí, pregunte en Malargüe. Pero, bueno, es un año electoral, y aunque ninguno de los que se proponga despierte nuestra confianza, nuestra confianza se tomó una caja de Lexotanil hace varios años, vamos a tener que elegir nomás. En octubre será el sufragicidio, pero antes han de ocurrir elecciones en algunos lugares del país, como para ir probando qué puede ocurrir más tarde.
El domingo se largó la primera en Catamarca, una provincia poblada de rutas y de pequeñas aldeas, "un pueblito aquí, otro más allá, y un camino largo que baja y se pierde". Allí se enfrentaban el de Cobos, Brizuela de Moral, no sé qué moral tendrá Brizuela, radical cobista, versus Lucía Corpacci, kirchnerista. Brizuela apuntaba a ser el gobernador vitalicio de Catamarca, que permite la reelección indefinida.
El tipo ya había mandado a imprimir los afiches Brizuela 2015 y Brizuela 2019, y las encuestas a pocos días de las elecciones le daban muchas posibilidades de cumplir con sus deseos, pero el pueblo (ay, el pueblo, es tan impredecible el pueblo) le dijo "hasta acá llegaste, Eduardo", y Lucía se lució en la victoria. Los radicales quedaron más apachangados que lechuga después del tsunami, aunque Cobos puso cara de yo no fui, que es la cara con la que nació. Los kirchneristas festejaron en Catamarca, pero más festejaron en Buenos Aires, porque habían cumplido dos propósitos: ganar las elecciones y darle una lección al Cleto.
Cobos no votó en esta elección, aunque ya se sabe que su voto no es positivo. Lucía ocultó su parentesco con los Saadi porque no quería sacar ventajas extradeportivas, es sabido el cariño que le tienen los catamarqueños a los Saadi, y atribuyó su triunfo a la corriente afectiva que los catamarqueños tienen con Cristina. Y yo creo que por ahí va la cosa. La presidenta mide muy bien en casi todo el país y es muy probable que lo ocurrido en Catamarca se repita en otras provincias.
Aunque hay un dato preocupante para ella. Lucía fue vicegobernadora de Brizuela durante un tiempo, o sea que la que fue vice le ganó al favorito, y Cobos es vice. Habrá que ver qué pasa de aquí hasta octubre. Por ahora, el frente picó al frente y los radicales cumplieron con su historia: salieron segundos. Se viene la elección en Chubut, y hay que estar muy atentos, porque los que se enfrentan en Chubut no son ningunos quesos.
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