Entrevista a Pilar del Río

“Saramago era un ser que no se dejaba llevar por las emociones”

En comunicación con El Sol, la esposa del portugués premio Nobel de Literatura habló sobre el nuevo libro del autor, "El último cuaderno", en el que se compilan textos publicados en su blog.

29 de Marzo de 2011 07:25

José y Pilar, juntos, en la Biblioteca José Saramago, en Lanzarote. (gentileza Fundación José Saramago)<br /> Ampliar foto

José y Pilar, juntos, en la Biblioteca José Saramago, en Lanzarote. (gentileza Fundación José Saramago)

Por: Alejandro Frias cultura@elsoldiario.com.ar

Blimunda Sietelunas y Baltasar Sietesoles, un elefante en inédito viaje, una muerte que comete errores grotescos, un corrector que decide ajustar algunos datos, un empleado de registros civiles sin nombre, una humanidad ciega, un alfarero que no puede aceptar la pérdida de sus valores. Algunos, sólo algunos de los personajes inmortales y los paisajes a los que José Saramago nos llevó (y nos lleva, y puede llevar a cualquiera, que esa es su trascendencia sin dioses).

Ahora, a pocos meses del primer aniversario de su muerte, Alfaguara acaba de lanzar El último cuaderno, una compilación de los textos publicados por el Nobel de Literatura portugués en su blog.

A propósito de este lanzamiento, El Sol se comunicó con Pilar del Río, esposa de Saramago, quien habló sobre el libro.

 

El regalo inesperado. En medio de un viaje a México, Pilar del Río, presidenta de la Fundación José Saramago, accedió a responder preguntas sobre El último cuaderno, en las que se explaya sobre algunas características del gran autor.

 

Me da la sensación de que el José Saramago de El último cuaderno es el de la cotidianeidad, el que se alteraba leyendo una noticia en el diario, durante el desayuno, y no podía reprimir la opinión directa, sin bemoles. ¿Es así esto?


Eso ha sido así siempre. José Saramago era un ser reflexivo que no se dejaba llevar por las emociones, pero no significaba que fuera frío o distante, que no le llenaran de ira ciertos espectáculos y de emoción otros. Mira que José Saramago, cuando escribió El año de la muerte de Ricardo Reis, fue para, de alguna manera, ajustar una cuenta con Fernando Pessoa, que había dicho: "Sabio es el que se contenta con la contemplación del mundo". Y a Saramago esa frase le irritaba: no es sabio quien se contenta con contemplar, sino quien, mirando el mundo y viendo que es mejorable, se pone a ello como si todo dependiera de él.

 

Hay en El último cuaderno textos como En la imposibilidad de este retrato I y II, justamente dedicados a Pessoa, o Los colores de la tierra, de los que emana un poética que le conocemos a Saramago, y otros en los que la opinión sale cruda, dura.


Depende. En este libro, Saramago recupera textos anteriores, es el "regalo inesperado" que digo en la introducción (Un regalo inesperado se titula la introducción escrita por Del Río para la versión en español de El último...). A veces se recrea hablando de sus pares, de otros escritores, de sus esperanzas o de pequeñas cosas, como de nuestros perros... Es un libro de momentos, y nadie es igual las 24 horas del día ni todos los días del año. Es un libro de vida, fragmentos de vida para quienes quieran compartirlos con un autor especial, con un hombre extraordinario en su sencillez y en su inteligencia.

 

En el blog usó un estilo propio de las necesidades de la herramienta. ¿Cómo se llevaba Saramago con las nuevas tecnologías?


Estupendamente. Le parecía una maravilla no usar plumas de ave para escribir, tener un ordenador en el que podía disponer las palabras como si fueran un ejército y luego, después de librada la batalla de la escritura, retirar los cadáveres, las que no se habían usado. Y eso sin tener que estar cambiando de folio... Saramago era un hombre de su tiempo, y su tiempo, para los privilegiados, es bueno: se viaja en avión, no a caballo; se siguen las noticias al minuto; se va a Marte; se dispone de agua fresca en verano... para los privilegiados. También decía que llegamos antes a Marte que a nuestro semejante, que el progreso tecnológico no ha ido acompañado del progreso moral... Pero, en fin, hablábamos de las nuevas tecnologías, que las abrazaba si venían a facilitarnos la vida.

 

Varias veces a lo largo del libro, Saramago reclama, directa o indirectamente, volver a la filosofía. ¿El blog, y ahora el libro, es un camino elegido por él como alternativo a la novela para reflexionar brevemente a nivel filosófico?


El blog en sí no es nada o es todo. Puede servirle a un pedófilo para captar incautos y a un filósofo para lanzar ideas. En cualquier caso, es un medio inmediato, útil, que le permite a mucha gente opinar y participar, pero, hoy por hoy, no está el ensayo filosófico, los libros de los que nos alimentamos. Pensar es algo más que las breves reflexiones del blog. Escribir una novela es un trabajo arduo. Hay que dedicarle esfuerzo y pasión. Son cosas distintas, el blog no anula Caín, libro que Saramago escribía mientras este Último cuaderno.


El texto Traducir, en El último cuaderno, comienza con la afirmación "Escribir es traducir. Siempre lo será". ¿Podemos aventurar que el blog era otra forma de "traducir" todo lo que Saramago escribía a un lenguaje menos metafórico, más al alcance de su lector menos asiduo?


Saramago decía que la música, la literatura, la pintura, todas son traducciones de lo que el creador genera en su cabeza. Saramago no le masticaba la comida a nadie. Sí escribía en el blog, evidentemente, textos más fáciles, cotidianos, pero él no explicaba sus novelas ni las facilitaba para los lectores, porque él creía que todos somos lo suficientemente inteligentes como para hacer nuestras lecturas. No dirigía, mucho menos imponía: Saramago era tan libérrimo que dejaba, en sus novelas, que cada lector pusiera la respiración que el libro necesitaba. Esto parece complicado, pero no lo es: millones de lectores en el mundo han sabido leer y se han dado cuenta, una vez terminado el libro, de que son más inteligentes de lo que creían, que han sabido entender el pensamiento y la acción que un escritor notable había escrito antes. Esto es impagable.

 

En el prólogo, usted nombra dos novelas inconclusas de Saramago. ¿Podemos esperar nuevas publicaciones de inéditos? No necesariamente de estas novelas, se entiende.


Una novela inconclusa, otra de juventud no publicada nunca. Creo que sí, que conoceremos al Saramago completo, pero serán las editoriales las que van a decidir cómo y cuando. Estamos en ello. No hay más originales de Saramago, lo que tenemos es una obra acabada, muy completa, una constante reflexión sobre el poder, sobre quiénes somos, contada desde personajes sencillos pero con alma. Capaces de heroicidades extremas, como buscar el amor o enfrentarse a Dios. Una gran obra, genial, como el crítico Harold Bloom la ha descrito. Y que suena a nueva. Recomiendo que se lea, a raíz de lo que está pasando en el mundo, Ensayo sobre la lucidez, verán qué capacidad anticipatoria tuvo Saramago...

 

El último cuaderno concluye con la intervención del 2 de junio del 2010, en la que envía un mensaje contundente al escritor sueco Henning Mankell, quien integraba en ese momento una flotilla que se dirigía a Palestina, bloqueada por Israel, con materiales de ayuda. "Obrigado, Mankell", anota el Nobel en su blog. "Obrigado, Saramago", anotemos nosotros, remedando al maestro. 

El último cuaderno

Sarkozy, Rodríguez Zapatero y Berlusconi, la tortura, la corrupción y la gripe A, Chaplin, Pessoa y Benedetti, una lista personal de cinco películas, un posible trauma con los vehículos. Estos son algunos de los temas con los que Saramago se mete en El último cuaderno.
Crítico, incisivo, firme en las opiniones, Saramago usa en estos textos (pertenecientes a su blog) un estilo más directo. Con una permanente incitación a la paz, a la convivencia, a la armonía entre los humanos, estos escritos son una aproximación al Saramago bloguero, como lo llama Umberto Eco en el prólogo, el que en breves intervenciones apoya a Baltasar Garzón o despotrica contra las armas, el que se muestra irónico o iracundo, el que interviene con autoridad.
Su último año de vida se condensa en estas páginas, cuya intervención final es del 2 de junio del 2010, apenas un poco más de dos semanas antes de que falleciera. 

A Casa

"Por cierto, la Feria del Libro de Sevilla, en España, este año se dedica a José Saramago con este título 'De la ceguera a la lucidez'. Y se leerán estos libros por toda la ciudad en lecturas públicas", explicó Pilar del Río. Además, invitó a visitar la página de la fundación, www.josesaramago.org, "ahí verán que se ha abierto a la visita pública A Casa, la casa y la biblioteca de José Saramago en Lanzarote, y ya desde el primer día pasaron muchos argentinos por ese espacio". 

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