Ley de desdiversión
“Papá, ¿me prestás el auto?”, dice el joven. “Llevátelo pero ponele nafta, aunque sea cincuenta centavos, pero ponele”, responde el padre. Noche de sábado, el pende quiere joda colectiva y, entonces, se va a los boliches de Chacras, Vistalba y el Challao.
Por: JORGE SOSA
"Papá, ¿me prestás el auto?", dice el joven. "Llevátelo pero ponele nafta, aunque sea cincuenta centavos, pero ponele", responde el padre. Noche de sábado, el pende quiere joda colectiva y, entonces, se va a los boliches de Chacras, Vistalba y el Challao. El padre y la madre se juntan con los amigos en casa de los García porque se han comprado naipes nuevos.
Y mientras los padres despuntan una canasta uruguaya o un póker con comodines, a kilómetros de ellos, el pibe chupa, se putea con los patovicas, fuma, chupa, mira mujeres, baila, fuma, chupa, se arrima a las mujeres y, de pronto, el boliche empieza a darle vueltas como si estuviese en una calesita y el vodka sigue mareando leucocitos.
Los padres no saben nada, inclusive, ensayan una justificación, pobre el Omarcito, estudió tanto durante la semana que bien se merece el descanso, pero el descanso del Omarcito consiste en bambolearse de las arañas del boliche, desnudarse en el medio de la pista, tratar de desabrochar a una niña que aún no le ha sido presentada, revolviendo un Fernet con Coca con el documento de identidad, mientras los padres reciben, de mano un seis de pique y un cuatro de corazón.
Pues es intención de nuestros legisladores aprobar la ley de diversión nocturna que establece la responsabilidad de los padres por la conducta de sus hijos, y si sus hijos se portan para la misma misma, los padres van a tener que garpar una multa o van a tener que hacer trabajos comunitarios o van a sufrir días de arresto. Así que va a llegar una patrulla policial a la casa de los García, portando al Omarcito más chupado que chupete de trillizos. Uno de los uniformados preguntará: "¿Quiénes son los padres de esta cosa?"
Y los padres deberán cambiar una pierna y dos pares por un sargento de azul que tipea en la Olivetti Léxicon 80: "Antes de que incendiara la barra del establecimiento noturno, el infrascrito arrojó una botella de cerveza contra el endeveduo que atendía dicho lugar, con resultados positivos en el cráneo del afectado. Comparecen sus progenitores para hacerse cargo del despelote que armó el imputado". Se viene la ley de diversión nocturna. Ahora, pregunto yo, ¿Quién se hace cargo cuando el lío lo hagan los padres, ah?
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