NOVELA

Leopardo al sol, de Laura Restrepo, la vuelta de rosca que se necesitaba

Y, sí, de pocas otras maneras podía ser

05 de Abril de 2011 01:38

Por: ALEJANDRO FRIAS cultura@elsoldiario.com.ar

    Y, sí, de pocas otras maneras podía ser. De esa tierra propicia para las magias y las realidades era de donde debía venir la vuelta de rosca de eso que les reveló la literatura (y la filosofía, la sociología, la cosmovisión) americana a los europeos, de eso que Rulfo y García Márquez, entre tantos más, se encargaron de difundir para mostrar, a troche y moche, formas de interpretar el mundo.

    Debía venir de allí, de Colombia, la mujer que se pusiera a engendrar una novela que desenfoque y vuelva a enfocar. Laura Restrepo acaba de publicar Leopardo al sol (Punto de Lectura), una novela que cuenta la historia de dos familias, la de los Barragán y la de los Monsalve, parientes entre sí pero enemistadas a partir de un asesinato en el que se mezclaron los celos amorosos y los humores etílicos, el cual dará inicio a la guerra y a la seguidilla de crímenes que determina la tradición: matar a uno de ellos por cada uno de los nuestros que caiga, pero no en cualquier fecha, sino en las zetas, es decir, en los aniversarios de los homicidios.

    Las mezquindades, las fidelidades, los intereses personales y grupales y las pasiones se van entremezclando en un enfrentamiento que debe durar hasta que desaparezcan todos los varones de la familia enemiga, mientras que las mujeres acompañan el proceso, con mayores y menores aceptaciones y participaciones, poniendo en relieve una fortaleza que, en la mayoría de los casos, será la que incentive a los hombres a tales idas y vueltas. En Leopardo al sol, Restrepo recorre el camino iniciático de las bandas que darán paso a los carteles que terminarán controlando el tráfico de drogas, mostrando la violencia al natural, como parte constitutiva de la especie.

LA VUELTA DE ROSCA. Con Leopardo al sol, la colombiana Laura Restrepo da una vuelta de rosca importante a lo mágico de la literatura y un gran paso en cuanto a la representación literaria de una América que se construye desde las violencias cotidianas. Con recursos estéticos herederos del realismo mágico pero con una fuerte impronta personal y, fundamentalmente, acorde a los tiempos y realidades sociales que corren, Restrepo logra un lenguaje propio, dando forma a una novela que marca una huella. Una gran obra, por todo lo que aporta. 

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